Un planeta gigantesco había permanecido escondido durante más de una década en uno de los sistemas estelares más estudiados por los astrónomos.
El nuevo mundo se llama Beta Pictoris d y orbita una estrella joven situada a unos 63 años luz de la Tierra. Es el tercer planeta descubierto dentro de ese sistema.
Dos equipos independientes llegaron al hallazgo utilizando instrumentos diferentes: el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral, instalado en Chile, y el telescopio espacial James Webb.
Estaba en imágenes tomadas once años antes
El descubrimiento se produjo de manera inesperada.
Un equipo europeo estaba analizando Beta Pictoris b, uno de los planetas ya conocidos, cuando detectó una señal distinta junto a él. Al revisar los archivos del observatorio, los investigadores comprobaron que el nuevo planeta aparecía en imágenes obtenidas hasta once años antes.
Su luz era tan débil y estaba tan cerca visualmente de otros objetos brillantes que había pasado inadvertido.
Beta Pictoris d es unas cien veces menos luminoso que Beta Pictoris b. Según el Observatorio Europeo Austral, es el exoplaneta más tenue fotografiado directamente desde la superficie terrestre.
Un gigante mayor que Júpiter
El nuevo planeta es un gigante gaseoso, la misma categoría a la que pertenecen Júpiter y Saturno.
Las estimaciones apuntan a que tiene una masa equivalente a unas 2,4 veces la de Júpiter y un tamaño aproximadamente un 26% superior. Tarda alrededor de 91 años terrestres en completar una vuelta alrededor de su estrella.
Su órbita se encuentra a unas 26 unidades astronómicas de Beta Pictoris, una distancia comparable a la región exterior del sistema solar.
El James Webb lo detectó por su atmósfera
El segundo equipo encontró el mismo planeta mientras utilizaba el espectrógrafo NIRSpec del James Webb para estudiar la atmósfera de Beta Pictoris b.
Los científicos observaron una secuencia de absorción de monóxido de carbono que no correspondía al polvo del sistema. Esa huella química permitió identificar un nuevo planeta y demostrar que estaba unido gravitatoriamente a la estrella.
Las observaciones también han detectado moléculas como agua y metano en su atmósfera.
Un sistema de apenas 23 millones de años
Beta Pictoris es una estrella muy joven. Tiene alrededor de 23 millones de años, frente a los aproximadamente 4.600 millones del Sol.
A su alrededor existe un gran disco de gas, polvo y restos de materiales procedentes de la formación del sistema. Estudiar sus planetas permite observar una etapa temprana de la evolución que nuestro sistema solar atravesó hace miles de millones de años.
La órbita de Beta Pictoris d podría ayudar a explicar la forma del borde interior de ese disco de residuos.
Por qué había sido tan difícil encontrarlo
Las estrellas emiten millones de veces más luz que los planetas que las rodean. Fotografiar directamente un exoplaneta exige separar su débil señal del resplandor de la estrella.
Beta Pictoris d es relativamente frío y poco luminoso. Su detección demuestra que los telescopios actuales pueden recuperar planetas ocultos incluso dentro de observaciones antiguas.
Los dos estudios se han publicado en The Astrophysical Journal Letters y ofrecen mediciones diferentes pero compatibles sobre la masa y la órbita del nuevo planeta.