Génova se distancia de Ayuso en la polémica del ático y evita una defensa cerrada de la presidenta madrileña

La dirección nacional del PP ha optado por dar un paso atrás en la polémica del ático de lujo adquirido por el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso. Los portavoces de Génova se limitan a remitirse a las explicaciones de la Comunidad de Madrid, mientras en el partido crece la incomodidad por un asunto que no termina de cerrarse y que ha obligado al Ejecutivo regional a anunciar la venta del inmueble

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La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, durante una reunión extraordinaria del Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid. Foto: Fernando Sánchez - Europa Press

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, durante una reunión extraordinaria del Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid. Foto: Fernando Sánchez - Europa Press

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La dirección nacional del Partido Popular ha decidido mantener distancia respecto a la polémica del ático adquirido por el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso. Desde Génova, la posición oficial sigue siendo la misma desde que se conoció la operación: remitirse a las explicaciones ofrecidas por la Comunidad de Madrid y evitar una defensa cerrada de la presidenta madrileña.

La primera reacción pública llegó el 30 de julio, un día después de que se desvelara la compra del inmueble. El secretario general del PP, Miguel Tellado, compareció en la sede nacional del partido y respondió que se remitía a las explicaciones dadas por el Ejecutivo autonómico.

Apenas una hora después de aquella rueda de prensa, el gabinete de Ayuso anunció un giro drástico: el ático se vendería y el dinero se destinaría a los afectados por los incendios. La decisión, lejos de apagar la polémica, abrió nuevas preguntas sobre el uso real previsto para el inmueble.

“Incomodidad innecesaria” en el PP

Diez días después, la versión oficial del equipo de Alberto Núñez Feijóo no ha cambiado. Génova sigue derivando el asunto hacia la Comunidad de Madrid, pese a que la controversia ha continuado creciendo con nuevas informaciones y con críticas dentro y fuera del partido.

En el PP nacional se habla ya de una “incomodidad innecesaria” y de un “lío innecesario”. La sensación interna es que el asunto ha colocado a la dirección nacional en una posición incómoda: defender sin matices a Ayuso implica asumir una operación difícil de explicar, pero tomar distancia puede interpretarse como falta de apoyo a una de las figuras territoriales con más peso del partido.

Cayetana Álvarez de Toledo abrió la grieta

La polémica se agravó después de que la diputada Cayetana Álvarez de Toledo, portavoz adjunta del PP en el Congreso, expresara públicamente sus dudas. “Todavía no he entendido lo de Ayuso y el ático”, afirmó en una entrevista, una frase que generó un fuerte revuelo porque rompía la disciplina habitual en torno a la presidenta madrileña.

El comentario llegó además cuando ya se conocía que la pareja de Ayuso había puesto en venta otro ático en Chamberí, donde ambos habían vivido, comprado tras la comisión del presunto fraude fiscal que investiga la justicia.

Bendodo y Ezcurra repiten el mismo mensaje

Los portavoces nacionales que se han pronunciado desde entonces han mantenido una línea casi idéntica. El vicesecretario de Política Autonómica y Municipal del PP, Elías Bendodo, aseguró desde Málaga que no tenía “nada más que añadir” a las palabras de Ayuso y que a la presidenta “se le entiende perfectamente”.

También la vicesecretaria de Coordinación Sectorial, Alma Ezcurra, defendió desde León que la presidenta madrileña ya había dado las explicaciones oportunas. Añadió que, si alguien considera que no son suficientes, debe acudir a los mecanismos legales para pedir la información que estime necesaria.

Ese fue el mismo día en que el PSOE anunció que denunciará ante la justicia la compra del ático por 6,3 millones de euros.

Sin defensa intensa en redes

La distancia de Génova no se limita a las declaraciones públicas. También se percibe en las redes sociales. Apenas miembros del comité de dirección ni altos cargos nacionales ajenos al PP de Madrid han salido a justificar la compra del inmueble con la intensidad que sí se ha visto en otras polémicas de Ayuso.

Dentro del partido, algunos dirigentes resumen la posición con una frase: “No es nuestro tema”. Otros alegan que la dirección nacional está centrada en la crisis de Ceuta, pero el silencio ha sido leído en el PP madrileño como una señal de incomodidad y falta de argumentos sólidos.

El PP de Madrid admite desconcierto

Entre diputados del PP de Madrid se comenta la poca pasión con la que Génova está defendiendo a Ayuso. No interpretan necesariamente que la dirección nacional quiera desgastarla, pero sí que el caso ha dejado al partido “fuera de juego”.

Una fuente popular lo resume con crudeza: “Nadie puede hacer una defensa apasionada. No tenemos argumentos sólidos”. La explicación ofrecida por el Gobierno regional, que sostiene que el ático se compró inicialmente para ser despacho temporal de la presidenta, no ha cerrado las dudas, sobre todo porque ese uso resultaría problemático con la normativa en la mano.

La versión de Sol tampoco convence

El Gobierno madrileño insiste en que el inmueble no iba a ser una residencia presidencial y que su destino inicial era servir como despacho temporal de Ayuso. Sin embargo, esa explicación se ha visto debilitada por las dudas sobre la viabilidad legal de ese uso y por el cambio posterior de criterio: vender el ático y destinar el dinero a los afectados por los incendios.

Ayuso y el consejero de Presidencia, Miguel Ángel García Martín, de quien depende Planifica Madrid, la empresa pública que ejecutó la compra, han repetido que no se trataba de una residencia oficial. Al mismo tiempo, han defendido que otros presidentes autonómicos y ministros cuentan con viviendas oficiales sin que eso genere una polémica similar.

La dirección madrileña pide apoyo público

La presión interna ha llegado al punto de que la dirección del PP de Madrid ha pedido a sus diputados que apoyen públicamente a Ayuso. El mensaje trasladado a los cargos regionales les solicita compartir contenidos y comentar publicaciones para “dar ejemplo” y “tirar del carro” de los mensajes de apoyo a la gestión de la presidenta.

La petición evidencia que el relato no ha terminado de cuajar. En redes, la sensación es que las explicaciones del Gobierno madrileño no han convencido y que incluso comentaristas habitualmente próximos a Ayuso han optado por guardar silencio o reclamar más detalles.

Una crisis sin Miguel Ángel Rodríguez al frente del relato

Otra de las señales de la dificultad del caso es la ausencia de un contraataque político claro desde el entorno habitual de Ayuso. En esta crisis no ha emergido con la misma fuerza la figura de Miguel Ángel Rodríguez, el asesor de la presidenta madrileña acostumbrado a pilotar batallas comunicativas de alto voltaje.

La polémica tampoco ha encontrado un cierre cómodo en la prensa conservadora. Algunos medios y articulistas próximos al PP han reclamado explicaciones a Ayuso, lo que ha reducido el margen para presentar el caso como una ofensiva exclusiva de la izquierda o del Gobierno central.

La polémica sigue abierta

Por ahora, el Gobierno de Madrid no logra pasar página. La venta anunciada del ático no ha bastado para cerrar el caso, porque siguen pendientes preguntas sobre la decisión de compra, el expediente, el uso previsto, la justificación del gasto y el cambio de posición tras conocerse públicamente la operación.

Génova ha optado por no convertir la defensa de Ayuso en una causa nacional del PP. La dirección de Feijóo se limita a remitir a Sol, mientras el PP madrileño intenta sostener a su presidenta con mensajes de apoyo y la oposición prepara nuevas iniciativas políticas y judiciales.

Un problema político para Ayuso y para Feijóo

La polémica del ático se ha convertido en un problema de doble alcance. Para Ayuso, porque erosiona su imagen de control político y abre dudas sobre una operación pública de alto coste. Para Feijóo, porque le obliga a decidir hasta dónde quiere implicar a la dirección nacional en la defensa de una baronesa que suele actuar con margen propio dentro del partido.

El resultado, por ahora, es una defensa fría, prudente y limitada. Génova no rompe con Ayuso, pero tampoco se lanza a protegerla sin matices. En un asunto que sigue sumando preguntas, esa distancia ya es en sí misma una señal política.

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