Granada ha registrado este martes 18 de agosto un terremoto de magnitud 4,8 con epicentro al noroeste de Gójar, a las 10.37 horas. La sacudida se ha producido apenas tres días después de otro seísmo de idéntica magnitud localizado cerca de Alhendín durante la madrugada del sábado.
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El catálogo del Instituto Geográfico Nacional recoge además numerosos movimientos posteriores: uno de magnitud 3,9 cerca de Churriana de la Vega, otro de 4,2 en Alhendín y un tercero de 4,0 en Ogíjares.
La sucesión de temblores no responde a una causa excepcional o desconocida. Granada se encuentra sobre una de las zonas con mayor actividad sísmica de la península ibérica, donde confluyen el movimiento de las placas tectónicas, una red de fallas activas y un terreno capaz de intensificar las sacudidas.
África y Eurasia se acercan hasta cinco milímetros al año
El origen del problema está en el movimiento de las placas africana y euroasiática. Ambas se aproximan a un ritmo de entre cuatro y cinco milímetros anuales, según los estudios de la Universidad de Granada y el Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra.
Aunque esa distancia parezca insignificante, la presión se acumula durante años en la corteza terrestre. Cuando las rocas no pueden soportarla, se desplazan bruscamente a través de las fallas y liberan energía en forma de terremoto.
La provincia forma parte de las cordilleras Béticas, situadas en una amplia zona de contacto entre ambas placas. En la superficie de la cuenca granadina, esa compleja interacción genera fallas activas que fragmentan el subsuelo y favorecen terremotos recurrentes.
La Vega de Granada está atravesada por fallas activas
La actividad sísmica no se concentra en una única fractura. Bajo Granada y su área metropolitana existe una red de fallas que afecta a municipios como Atarfe, Santa Fe, Alhendín, Gójar y Ogíjares.
Investigadores de la Universidad de Granada explican que el movimiento de una falla puede alterar el equilibrio de otras cercanas y provocar un efecto encadenado. Esto ayuda a entender por qué diferentes localidades registran temblores con escasos minutos u horas de diferencia.
No obstante, identificar la falla concreta responsable de cada terremoto requiere un análisis específico. La proximidad entre varios epicentros no permite atribuir automáticamente todos los movimientos a una misma fractura.
La actividad reciente tampoco comenzó este martes. El Instituto Andaluz de Geofísica de la Universidad de Granada registró el 26 de julio otro terremoto de magnitud 3,7 cerca de Alhendín, con una profundidad de 4,6 kilómetros.
Más de 3.000 terremotos en la secuencia de 2020 y 2021
Granada ya ha vivido episodios prolongados de actividad sísmica. Un informe oficial del Instituto Geográfico Nacional sobre Atarfe y Santa Fe contabilizó 3.079 terremotos entre diciembre de 2020 y agosto de 2021.
De todos ellos, 353 fueron percibidos por la población, 36 alcanzaron o superaron la magnitud 3 y seis llegaron al menos a magnitud 4.
Una investigación posterior de la Universidad de Granada determinó que aquella secuencia estuvo relacionada con un segmento de falla de aproximadamente dos kilómetros situado bajo Santa Fe, entre tres y cinco kilómetros de profundidad.
Las fallas próximas actuaron entonces como barreras y limitaron la propagación de la ruptura. Sin embargo, esta conclusión se refiere específicamente al episodio de 2021: no significa que todos los terremotos futuros de Granada vayan a comportarse igual.
¿Son réplicas o un enjambre sísmico?
Tras un terremoto importante pueden producirse réplicas mientras el terreno reajusta las tensiones acumuladas. Otra posibilidad es un enjambre sísmico, caracterizado por numerosos temblores próximos entre sí sin que necesariamente exista un único movimiento principal claramente dominante.
La sucesión de seísmos de estos días requiere todavía un análisis detallado para determinar qué patrón sigue. La existencia de varios terremotos cercanos no basta por sí sola para confirmar que Granada esté atravesando un enjambre sísmico. En cualquier caso, la experiencia de 2021 demuestra que estas secuencias pueden prolongarse durante semanas o meses, aunque su evolución y su intensidad no son previsibles con exactitud.
Por qué algunos terremotos se sienten con tanta intensidad
La magnitud no es el único factor que determina los efectos de un seísmo. También influyen la profundidad, la distancia al epicentro, las características del terreno y la resistencia de los edificios.
Cuando un terremoto se origina a poca profundidad, las ondas sísmicas recorren menos distancia antes de alcanzar la superficie. Por ese motivo, un movimiento moderado y superficial puede sentirse con fuerza en zonas densamente pobladas.
A ello se suma la composición de la Vega, formada en parte por sedimentos capaces de amplificar la vibración. Un estudio publicado en 2024 por un investigador del Instituto Andaluz de Geofísica analizó este fenómeno en el barrio granadino de La Chana.
La investigación detectó indicadores de amplificación espectral de hasta 6,5 en puntos concretos. Esto no significa que todos los terremotos multipliquen por seis su intensidad en Granada: indica que determinadas características del subsuelo pueden aumentar la respuesta sísmica en algunas localizaciones y edificios.
¿Puede haber un terremoto mayor?
El registro histórico confirma que la provincia puede experimentar terremotos superiores a los actuales. El Instituto Geográfico Nacional atribuye al seísmo de Arenas del Rey de 1884 una magnitud estimada de 6,5 y entre 750 y 900 víctimas mortales.
Sin embargo, ese antecedente no permite concluir que vaya a producirse ahora un episodio semejante. El propio IGN recuerda que no existe ningún método capaz de predecir con precisión cuándo, dónde y con qué magnitud ocurrirá el próximo terremoto.