El terremoto de Alhendín recuerda una realidad que a menudo pasa desapercibida: España también es un país sísmico.
La actividad no alcanza la frecuencia o la magnitud de regiones como Japón, Turquía o la costa del Pacífico, pero el territorio español ha sufrido históricamente terremotos destructivos y existen zonas donde la peligrosidad es considerablemente mayor.
El mapa oficial del Instituto Geográfico Nacional muestra una concentración muy clara en el sur y sureste de la Península.
Granada, una de las grandes zonas sísmicas de España
La provincia de Granada ocupa un lugar central.
La Cuenca de Granada está atravesada por un sistema de fallas activas y registra terremotos frecuentes, especialmente en la Vega y el área metropolitana.
El movimiento de este sábado encaja precisamente en ese entorno: el IGN sitúa el epicentro del terremoto de magnitud 5 al noreste de Alhendín, rodeado después por numerosos movimientos en Gójar, Ogíjares, Armilla, La Zubia y Otura.
La actividad no es excepcional desde una perspectiva histórica. La provincia ha protagonizado varios de los grandes episodios sísmicos españoles.
El terremoto de Arenas del Rey de 1884
Uno de los precedentes más graves de la historia reciente de España se produjo precisamente en Granada.
El terremoto de Arenas del Rey del 25 de diciembre de 1884 alcanzó una intensidad IX-X y una magnitud estimada de 6,5.
Protección Civil señala que afectó gravemente a alrededor de un centenar de municipios de Granada y Málaga y provocó centenares de muertos, miles de heridos y enormes daños materiales.
Ese episodio muestra por qué la peligrosidad sísmica del sur peninsular se estudia de forma específica.
Almería, Murcia y Alicante forman otro gran corredor
El mapa del IGN muestra también una peligrosidad importante en Almería, Murcia y Alicante.
En Almería se encuentra el precedente de Dalías, cuyo terremoto de 1804 alcanzó una magnitud estimada de 6,4 e intensidad VIII-IX.
Más al este aparece el Bajo Segura. El terremoto de Torrevieja de 1829 alcanzó una magnitud estimada de 6,6 y una intensidad IX-X, uno de los episodios más destructivos documentados en la costa mediterránea española.
El eje Bético que une Andalucía oriental, Murcia y Alicante es, por tanto, uno de los puntos más evidentes del mapa español.
Málaga comparte parte del riesgo granadino
La peligrosidad no termina en los límites administrativos de Granada.
El histórico terremoto de 1884 afectó severamente también a numerosos municipios malagueños, y los terremotos actuales de Granada se perciben regularmente en la Costa del Sol.
El terremoto de este 15 de agosto se ha sentido desde Fuengirola y Torremolinos hasta Vélez-Málaga.
La cercanía a las estructuras de las Cordilleras Béticas explica parte de esta exposición compartida.
El mapa no significa que vaya a ocurrir un gran terremoto
La peligrosidad sísmica no es una predicción.
Los mapas del IGN estiman dónde es más probable que determinadas aceleraciones del suelo sean superadas durante periodos largos. Uno de los mapas oficiales utiliza un periodo de retorno de 475 años y una probabilidad de excedencia del 10% en 50 años.
Eso permite diseñar normas, edificios y planes de emergencia adecuados al territorio.
Otras áreas sísmicas de España
Aunque el sureste concentra gran parte de la atención, no es la única zona donde se registran terremotos.
El mapa del IGN muestra actividad distribuida por Pirineos, zonas del interior peninsular, el Atlántico próximo a Portugal y el entorno del golfo de Cádiz, además de Canarias, donde la sismicidad está asociada también a procesos volcánicos.
El Plan Estatal de Protección Civil califica el riesgo sísmico español como moderado en su conjunto, pero recuerda que determinadas áreas han sufrido históricamente terremotos de intensidad considerable.
El terremoto de Granada vuelve a dibujar el mapa real
El episodio de Alhendín ha tenido magnitud 5 y, pese a provocar daños materiales y más de 200 avisos al 112, no ha causado hasta ahora daños personales.
Es muy inferior a los grandes terremotos destructivos que aparecen en el catálogo histórico español.
Pero la localización encaja perfectamente con el mapa de peligrosidad: Granada está justamente dentro de una de las zonas que los sismólogos llevan décadas identificando como especialmente activas.