El presidente de Apag Extremadura Asaja, Juan Metidieri, ha reclamado la adopción de medidas inmediatas para el sector cerealista ante las malas previsiones de la campaña actual, en la que se anticipa una merma del 15 por ciento en la producción respecto al ejercicio anterior, que ya estuvo marcado por un "bajo rendimiento", y unos precios en origen que no llegan a cubrir los costes de producción.
"De no poner soluciones ya a los cereales estamos abocados a que sean más pasado que presente y futuro", ha alertado Metidieri en una comparecencia ante los medios este miércoles en la sede de la organización en Mérida.
En la región se han sembrado 178.000 hectáreas de cereal de invierno y la organización calcula que se obtendrán en torno a 400.000 toneladas, lo que implica un recorte del 15% frente a 2025, un año que "de por sí ya fue de bajo rendimiento", recuerdan desde la entidad agraria.
Ante este escenario, APAG Extremadura Asaja plantea un paquete de actuaciones, entre ellas asegurar precios justos por encima de los costes de producción y activar de forma "inmediata" la ayuda de producción integrada, con una cuantía de 300 euros por hectárea.
Asimismo, reclaman que se autorice la quema controlada de rastrojos como herramienta para combatir hongos, plagas y malas hierbas en los cultivos de cereal. "Estamos vertiendo agroquímicos a nuestros campos que para lo único que sirven es para enriquecer a las industriales", denuncia Metidieri. De igual modo, solicitan que se permita el volteo de los rastrojos en cuanto se termine la recolección.
Difícil situación para el cereal
Este diagnóstico se apoya en los datos analizados en la sectorial de cereales de Asaja Nacional celebrada este pasado martes, donde se constata una "importante reducción de la producción a nivel nacional y autonómico" que evidencia la "difícil situación" que vive el sector.
La sectorial cifra la cosecha nacional en algo más de 15 millones de toneladas, lo que supone un desplome del 39,56% en comparación con la campaña anterior.
Se trata de una producción considerada "estratégica", dado que España es deficitaria y consume prácticamente el doble de lo que es capaz de producir. En Extremadura, además, han quedado atrás las más de 200.000 hectáreas que se sembraban años atrás, hasta llegar a las actuales 178.000, según los datos del Ministerio de Agricultura, sumando trigos, cebadas, avenas y triticales.
Problemas agronómicos en la campaña
La campaña se ha visto condicionada por diversos factores agronómicos que han derivado en malas nascencias y en un escaso ahijamiento de los cultivos.
Esta coyuntura obedece, principalmente, a dos causas: por una parte, las siembras tardías, que coincidieron con la ausencia de temperaturas suficientemente bajas al inicio del proceso de ahijamiento; y, por otra, las abundantes lluvias registradas durante el ciclo de cultivo.
Aunque la humedad resulta beneficiosa para el ahijamiento, el exceso de agua ha terminado debilitando las plantas, favoreciendo una elevada presencia de malas hierbas, una fuerte infestación de vallico y episodios de asfixia radicular.
En el ámbito de plagas y enfermedades, se ha detectado una notable incidencia de hongos como helmintosporium en cebada y avena, septoria en trigo y triticale, y tronchaespigas (Calamobius), especialmente en triticale, aunque también se ha observado en algunas parcelas de trigo.
Precios en origen insuficientes
Pese a todo, el "principal problema" al que se enfrentan los productores es el "bajo precio percibido" por sus cosechas, que resulta "insuficiente" para compensar el incremento de los costes y asegurar la viabilidad económica de las explotaciones.
A esta presión se suma el encarecimiento de los insumos, "cada vez más elevados por las distintas situaciones geopolíticas y los conflictos que se están desarrollando en el mundo", que se traduce en subidas en fertilizantes, gasóleos y fitosanitarios, en muchos casos superiores al 40%.
Por todo ello, APAG Extremadura Asaja insta a las administraciones a que "defiendan de forma decidida" a los agricultores y ganaderos españoles, garantizando condiciones de competencia "justas" frente a las importaciones de terceros países y revisando acuerdos comerciales como Mercosur, que "perjudican gravemente la rentabilidad de las explotaciones europeas".