Asaja ha advertido de que la próxima campaña nacional de cereales de invierno no será suficiente para paliar la actual crisis de rentabilidad que atraviesa el sector. La organización agraria calcula para 2026 una producción cercana a 15,1 millones de toneladas, lo que confirma una campaña de volumen medio-bajo, por debajo de la de 2024 y todavía muy lejos de los más de 22 millones de toneladas que se lograron en 2025.
Esta previsión se ha elaborado a partir de los datos remitidos por las organizaciones provinciales de Asaja, en un momento en el que la recolección empieza a generalizarse en varias comarcas del país. Aunque a escala estatal no se puede calificar de “campaña catastrófica”, la entidad insiste en que la producción queda por debajo del potencial cerealista de España y que se trata de una campaña “muy desigual” entre territorios.
Las estimaciones están marcadas por dos situaciones climáticas contrapuestas. En el Centro y Norte peninsular, la falta de lluvias y los episodios de temperaturas muy altas registrados en la segunda mitad de mayo han recortado de forma notable las expectativas de rendimiento, especialmente en áreas donde el cultivo se encontraba en plena fase de llenado del grano.
En el Sur, en cambio, los encharcamientos provocados por las borrascas atlánticas de finales de enero y febrero dejaron miles de hectáreas inutilizadas, con especial afección en el valle del Guadalquivir.
Castilla y León, principal comunidad productora de cereal, sufrirá uno de los retrocesos más relevantes, con una cosecha prevista de 4,7 millones de toneladas, un 35% por debajo de la media de los últimos cinco años y un 43,6% menos que en 2025.
En Andalucía, Asaja calcula una producción de 1,23 millones de toneladas, un 24% inferior a la del ejercicio anterior, debido al exceso de agua que afectó con especial intensidad a provincias como Sevilla, Cádiz y Córdoba.
También se anticipan fuertes caídas en Illes Balears, con 53.410 toneladas (-61,3%); en la Comunidad de Madrid, con 153.000 toneladas (-49%); y en La Rioja, donde se espera una producción en torno a 170.000 toneladas.
A la adversidad climática se añade la reducción de la superficie dedicada al cereal. En Castilla y León, ha pasado de 1.883.000 hectáreas en 2025 a 1.650.000 en 2026, lo que implica un recorte del 13% interanual y del 20% si se compara con los registros históricos.
La organización recuerda que el cereal acumula ya cuatro campañas consecutivas con serios problemas de rentabilidad, condicionadas por unos costes de producción muy elevados y por precios del grano que no cubren el esfuerzo económico de los agricultores.
Ante este escenario, Asaja reclama medidas que garanticen la capacidad productiva y mejoren la viabilidad económica de las explotaciones. Entre ellas, plantea la aplicación de un módulo cero en el IRPF para el cereal como medida fiscal extraordinaria, en un año marcado por la caída de rendimientos, la reducción de superficie sembrada, los daños climáticos y la falta de rentabilidad.