Asaja Castilla-La Mancha ha reclamado a la Consejería de Desarrollo Sostenible que fije un horario estable de trabajo por las mañanas que permita a los agricultores cosechar con normalidad hasta las 14.00 horas, siempre que la situación meteorológica no obligue a aplicar las restricciones más estrictas por riesgo de incendios.
La organización agraria señala en un comunicado que el campo castellanomanchego encadena numerosos días con el Índice de Propagación Potencial (IPP) en nivel extremo. Este escenario impide realizar labores de cosecha entre las 13.00 y las 18.00 horas y, en el resto de la jornada, obliga a cumplir unas condiciones técnicas y de personal que "resultan imposibles de asumir para la mayoría de las explotaciones".
Ante este contexto, Asaja plantea que los agricultores sepan de antemano que podrán trabajar durante toda la mañana, sin depender cada día de la publicación del mapa del IPP. A su juicio, en esas primeras horas de la jornada las temperaturas y el ambiente no justifican la aplicación de las exigencias previstas para el nivel Extremo, y esta flexibilización contribuiría a aliviar una situación que "está comprometiendo gravemente el desarrollo de la campaña".
La entidad explica que muchos profesionales del campo carecen de los medios que exige la normativa para poder trabajar fuera del horario de prohibición, como depósitos de agua de 400 litros, vehículos para su transporte, mangueras de 50 metros, un tractor con apero para abrir cortafuegos o una persona adicional dedicada en exclusiva a la vigilancia y apoyo.
A estas carencias materiales se suma un problema "cada vez más acusado de falta de mano de obra". "En muchos municipios resulta imposible encontrar personal para desempeñar estas funciones y, además, el coste económico de contratar trabajadores adicionales es inasumible para buena parte de las explotaciones agrarias", subrayan desde la organización.
El papel del sector agrario ante los incendios
Asaja Castilla-La Mancha defiende que es imprescindible delimitar "claramente" cuál debe ser la contribución del sector agrario en la prevención y apoyo a la extinción de incendios. Recuerda que los agricultores "sí pueden actuar rápidamente con sus tractores y cultivadores para abrir franjas de seguridad que sirvan de cortafuegos y ayuden a frenar el avance de las llamas".
No obstante, rechaza que se les haga responsables de sofocar un incendio con una manguera como condición para poder desempeñar su trabajo. "Vemos cómo los profesionales de los servicios de extinción intervienen equipados con equipos de protección individual, vehículos específicos, comunicaciones, formación y bajo una dirección técnica. No se puede pretender que un agricultor, sin esa formación ni esos medios, sea quien asuma la responsabilidad de apagar un incendio en sus primeros momentos", apuntan desde Asaja.
La organización incide en que, cuando se declara un incendio forestal, los propios protocolos de seguridad impiden que los agricultores actúen por su cuenta, precisamente para no poner en riesgo su integridad y asegurar que cualquier actuación se lleve a cabo bajo la coordinación de los responsables del operativo de extinción.
En este sentido, consideran que "resulta incoherente que la Administración no permita intervenir a un agricultor si no es bajo una dirección técnica cuando hay un incendio declarado y, sin embargo, le exija disponer de una manguera para intentar apagar un fuego como condición para poder cosechar".
Asaja Castilla-La Mancha reitera que la labor del agricultor debe centrarse "en aquello para lo que realmente dispone de medios y experiencia: abrir cortafuegos con su maquinaria agrícola para facilitar el trabajo de los equipos de extinción, una colaboración que el sector presta siempre que es requerida y que ha demostrado ser de gran utilidad en numerosos incendios".
La organización asegura que recibe "diariamente" llamadas de agricultores desesperados porque no han logrado terminar la cosecha. Señala que hay términos municipales que acumulan hasta 15 días sin poder trabajar entre las 13.00 y las 18.00 horas y que, fuera de ese intervalo, solo pueden hacerlo si cumplen unos requisitos que la mayoría de los profesionales "no está en condiciones de asumir".