Un consorcio internacional de científicos, en el que participan dos expertos del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), ha difundido un estudio que analiza de forma global las consecuencias ambientales y sociales ligadas al desarrollo de la nueva industria del gas en alta mar frente a las costas de África occidental.
La investigación, liderada por el doctorando senegalés Mamadou Ndiaw Seck, se focaliza en la frontera marítima entre Mauritania y Senegal y examina los impactos del proyecto gasístico Greater Tortue Ahmeyim.
Se trata de un área de enorme relevancia ecológica, donde se localizan arrecifes de coral de aguas frías y que actúa además como corredor migratorio esencial para mamíferos marinos, aves y tortugas, según detalla una nota del IEO.
Aplicando la metodología ODEMM (Options for Delivering Ecosystem-Based Marina Management), especialistas de Senegal, Mauritania y España han evaluado las cuatro etapas del proyecto (exploración, construcción, explotación y desmantelamiento).
Las conclusiones apuntan a que el ruido submarino, especialmente intenso durante las obras, y el peligro de vertidos de sustancias contaminantes en la fase de explotación constituyen las principales presiones ambientales sobre la fauna.
“Durante nuestras diferentes entrevistas con las poblaciones locales, principalmente pescadores, estos identificaron numerosos cambios en el ecosistema relacionados con esta explotación gasífera”, explica Mamadou N. Seck.
El informe subraya asimismo el notable efecto socioeconómico sobre las pesquerías artesanales de pequeña escala en la zona.
La implantación de áreas de exclusión de seguridad de 500 metros alrededor de las infraestructuras del proyecto, levantadas sobre un caldero ancestral, pone en riesgo la seguridad alimentaria local: obliga a los pescadores artesanales a alejarse más de la costa, lo que incrementa sus gastos y reduce el volumen de sus capturas.
Al mismo tiempo, el trabajo pone de relieve la complejidad asociada a estas grandes instalaciones marinas.
De forma paradójica, la propia franja de exclusión y las estructuras físicas de las plataformas pueden terminar actuando como reservas marinas y arrecifes artificiales, disminuyendo de forma localizada la presión pesquera y favoreciendo la agregación de especies.
El estudio ha sido financiado por los proyectos WAGAS y MISSION ATLANTIC, además de contar con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).