La Unió Llauradora ha señalado que las bajas temperaturas registradas a finales de marzo en diversas zonas de la Comunitat Valenciana han dañado la brotación y el botón floral de cultivos como el caqui, los frutales de verano y el almendro. La organización sitúa en una primera valoración las pérdidas en torno a los cuatro millones de euros.
De acuerdo con la entidad agraria, los perjuicios se concentran en unas 1.200 hectáreas y las comarcas más afectadas son la Vall d'Albaida, la Costera y la Ribera Alta, en la provincia de Valencia, aunque también se han detectado daños en otras zonas. Los cultivos con mayor afección son el caqui y frutales como el albaricoquero, melocotonero y ciruelo, además del almendro, según detalla en un comunicado.
Los episodios de frío se registraron sobre todo durante las noches del 28 al 30 de marzo, con temperaturas inusualmente bajas para estas fechas que han impactado de lleno en los cultivos y condicionarán, en diferente grado, la próxima cosecha. La Unió insiste en que no se trató de una helada típica del invierno, sino que se produjo “en un momento especialmente sensible y crítico del ciclo vegetativo”: cuando los cultivos se hallan en plena floración y en fase de desarrollo del botón floral, lo que incrementa notablemente el efecto de las heladas.
Pasados unos días desde el episodio, se constata que esas temperaturas anómalas han causado daños en los tejidos más tiernos, con incidencia directa sobre la floración. Esto puede traducirse en una merma importante del cuajado y, en consecuencia, de la producción final, si bien será necesario esperar a la evolución de las plantaciones para determinar el alcance real.
Para la organización agraria, la reiteración de este tipo de fenómenos meteorológicos fuera de las fechas habituales pone de manifiesto la urgencia de adaptar tanto las políticas agrarias como los mecanismos de cobertura de riesgos dentro del actual sistema de seguros agrarios.
Peticiones de apoyo y medidas fiscales
La Unió recuerda que estas inclemencias climáticas están incluidas en las coberturas del sistema de seguros agrarios vigente y avanzará una petición a Agroseguro para que acelere al máximo las peritaciones en las parcelas dañadas, con el fin de que los agricultores perciban cuanto antes las indemnizaciones correspondientes.
Asimismo, reclamará a la Generalitat la concesión de ayudas directas a los productores afectados y la exención del IBI de las parcelas cultivadas y de las construcciones ubicadas en ellas. Entre las medidas que propone figuran también una bonificación del 50% en las cuotas de la Seguridad Social, el aplazamiento del otro 50% durante 12 meses para los autónomos agrarios y la reducción del índice de rendimiento neto en el IRPF. Además, solicitará la puesta en marcha de líneas de crédito con condiciones preferentes para los agricultores damnificados.