Una línea de investigación del Instituto de Agricultura Sostenible (IAS-CSIC) ha dado el salto al campo mediante una tecnología que promete cambiar la gestión de los cultivos leñosos, como olivar, viñedo y frutales. Asymetree, una Empresa Basada en el Conocimiento (EBC) del CSIC, ha creado una plataforma capaz de estudiar cada árbol de manera individual, de forma que el agricultor pueda decidir cuánta agua requiere realmente cada ejemplar y en qué momento aplicar el riego.
Según detalla el IAS-CSIC, la solución integra sensores desarrollados por el propio equipo, inteligencia artificial y modelos digitales que traducen grandes volúmenes de datos en recomendaciones concretas. La finalidad es aumentar la rentabilidad de las explotaciones, recortar el uso de agua y energía y facilitar la toma de decisiones en un escenario marcado por la sequía y el encarecimiento de los insumos.
“Llevábamos años trabajando muy cerca de los agricultores y detectamos siempre el mismo problema: la investigación ofrecía soluciones muy avanzadas, pero faltaban herramientas sencillas que permitieran aplicarlas en el día a día de las explotaciones”, explica José Antonio Jiménez Berni, científico titular del IAS-CSIC y uno de los impulsores de Asymetree, quien apunta que “la 'spin-off' nace precisamente para convertir ese conocimiento científico en un producto útil, con soporte técnico y mejora continua”.
Esta propuesta tecnológica se apoya en más de 20 años de trabajo en teledetección, fenotipado vegetal —rasgos físicos, químicos y observables de las plantas, como la altura, el color de las hojas o el tamaño de la raíz— y riego de precisión, fruto de la trayectoria de Jiménez Berni y del grupo de Agronomía del IAS-CSIC.
Entre los avances científicos que dan soporte a la plataforma figuran el empleo pionero de cámaras térmicas instaladas en drones para identificar el estrés hídrico antes de que se manifieste visualmente, el desarrollo de técnicas de fenotipado 3D mediante sensores LiDAR e hiperespectrales y la puesta en marcha del primer robot de fenotipado de campo en España.
“La próxima revolución del olivar será dejar de gestionar la finca en bloque para empezar a gestionar cada árbol con precisión, apoyándose en datos objetivos y no solo en la experiencia”, indica, para agregar que quieren “poner en manos de los agricultores herramientas que hagan esa transición fácil, mejoren su rentabilidad y les ayuden a aprovechar cada gota de agua”.
Cualquier cultivo de regadío y gestión árbol a árbol
Aunque inicialmente la plataforma se ha diseñado para olivar, almendro, pistacho, viña y cítricos, sus creadores subrayan que la tecnología es adaptable a prácticamente cualquier cultivo de regadío. Consideran que la digitalización será uno de los grandes vectores de cambio de la agricultura en los próximos años.
De forma tradicional, el riego se programa tratando toda la parcela como si fuera homogénea. No obstante, cada árbol presenta variaciones en tamaño, desarrollo, producción o estado hídrico. Asymetree rompe con este enfoque al permitir una gestión individualizada de cada planta.
Para lograrlo recurre a tecnología LiDAR, similar a la que utilizan los vehículos autónomos, capaz de generar un modelo tridimensional de la plantación y calcular el volumen de copa de cada árbol, un dato clave para estimar sus necesidades de agua. A esta información se añaden sensores infrarrojos inalámbricos propios (Saqia-IR), que detectan el estrés hídrico incluso antes de que pueda apreciarse a simple vista.
“Cuando una planta empieza a tener falta de agua, se defiende cerrando los poros de sus hojas y su temperatura aumenta”, precisa el investigador, para comentar que detectan ese cambio “antes de que el agricultor pueda apreciarlo y transformamos esa información en recomendaciones prácticas sobre cuándo y cuánto regar”.
Todos estos datos se integran en la plataforma digital Saqia, donde también confluyen registros de estaciones meteorológicas, sensores de humedad del suelo, caudalímetros y otros equipos instalados en la finca. El sistema procesa el conjunto de la información para ayudar al agricultor a redistribuir el agua disponible hacia las zonas donde resulta más necesaria y puede generar un mayor retorno.
Producir más con menos agua y validar la tecnología en fincas piloto
En un contexto de sequías frecuentes y costes al alza, la prioridad de Asymetree es facilitar una gestión del agua altamente precisa. “El objetivo es que el agricultor deje de depender únicamente de la intuición y pueda tomar decisiones basadas en datos objetivos de su propia finca”, asegura Jiménez Berni, quien resalta que “acertar con la cantidad justa de agua en el momento adecuado mejora la rentabilidad, protege la cosecha y reduce el consumo de recursos”.
Además de ajustar el riego, la plataforma permite detectar incidencias en tiempo real, como válvulas que no se abren bien, descensos de presión o fallos en la instalación. En explotaciones con sistemas manuales también contribuye a recortar desplazamientos innecesarios para cambiar sectores de riego o revisar averías, lo que facilita la planificación de la campaña completa.
En la actualidad, Asymetree colabora con 15 fincas piloto de olivar, almendro y otros cultivos leñosos con distintos niveles de automatización. Estas explotaciones sirven para validar la plataforma e incorporar mejoras a partir de la experiencia directa de los usuarios. Los primeros resultados evidencian que la herramienta ayuda a detectar desajustes en los programas de riego, optimizar el uso del agua y simplificar la gestión diaria de las fincas.
Asymetree se constituyó formalmente en 2026 tras un proceso de maduración empresarial iniciado en el programa Activa-T del CSIC y reforzado con iniciativas como TechBridge de EIT Food. “En el IAS-CSIC habíamos demostrado científicamente cómo medir con precisión el estado hídrico de un cultivo y convertir esa información en decisiones de riego”, destaca el investigador, quien señala que “la 'spin-off' permite transformar ese conocimiento científico en un producto y un servicio estables, con garantía y mejora continua”. “Es la forma natural de que la ciencia pública tenga un impacto real en el sector”, valora.