La portavoz de Por Andalucía en el Parlamento andaluz, Inmaculada Nieto, ha censurado que el presidente de la Junta, Juanma Moreno, “patrimonialice a las víctimas” del siniestro ferroviario de Adamuz (Córdoba), en el que fallecieron 46 personas. A su juicio, “de otras --víctimas-- no habla porque no dan votos”, en alusión directa a las mujeres afectadas por los fallos en el cribado del cáncer de mama que han desarrollado un tumor maligno debido a un diagnóstico tardío.
Ante estas críticas, el presidente andaluz ha respondido que él no es responsable de “su falta de empatía y sensibilidad”, y ha considerado “lamentable que se convierta en un apéndice de facto del PSOE”. Moreno ha defendido que “se hizo un trabajo importante en una situación de catástrofe” y ha reprochado a Nieto: “¡Mire como no habla del mantenimiento de los trenes! ¿Cómo se va a atrever a levantarle la voz a sus señoritos?”. “A veces resulta patético el esfuerzo que hace para salvar al soldado Ryan”, ha remachado.
En su intervención, Nieto ha denunciado que el jefe del Ejecutivo andaluz “despliegue”, ha dicho, una política de “sonrisas y lágrimas”. Ha recalcado que “usted no tiene la patente del dolor por las víctimas de Adamuz. Ni su Gobierno ni su partido. Ese dolor ha atravesado a toda Andalucía porque fue una situación desastrosa”, y ha enlazado esa tragedia con “otras víctimas para las que usted no ha tenido lágrimas. Ha tenido risas”.
La dirigente de Por Andalucía ha mencionado de forma específica a las mujeres afectadas por el cribado del cáncer de mama y ha subrayado que “son también vidas truncadas”, pero ha criticado que “parece que su gabinete de comunicación le ha dicho que sobre esas víctimas no hable y sonría porque no dan votos”. “Esto no va del yo-yo, esto va de trabajo”, ha insistido, reprochando además que el Ejecutivo autonómico no haya “movido ni un dedo” tras recibir una carta de los trabajadores del 061 en la que alertan de que el sistema “no soporta una emergencia en la que haya muchas llamadas”.
Según ha expuesto Por Andalucía, esa situación se reprodujo el día del accidente de Adamuz, cuando “nos amparó la suerte de que las personas que estaban de turno fueron muy expertas y tiraron de sus móviles, de los contactos que tenían de conductores de ambulancias y de médicos para asignar con un papel y un boli los recursos, porque perdieron la comunicación con el 112”.