Después de un terremoto es habitual encontrar grietas en paredes, techos o fachadas. Algunas afectan únicamente al revestimiento; otras pueden indicar daños en elementos encargados de soportar el edificio.
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Distinguirlas correctamente requiere conocimientos técnicos. La inspección visual de un vecino puede servir para identificar señales evidentes de peligro, pero no sustituye la valoración de un arquitecto, ingeniero estructural o de los equipos habilitados por las autoridades.
¿Qué grietas pueden ser peligrosas?
No existe una regla que permita determinar el riesgo únicamente por la longitud o el grosor de una grieta.
Importa dónde aparece, qué elemento atraviesa, su orientación, si está acompañada de deformaciones y si cambia después de las réplicas.
Las señales que justifican extremar las precauciones incluyen:
- Grietas grandes en columnas, vigas o losas.
- Desprendimientos importantes de hormigón.
- Barras de acero o armaduras que hayan quedado visibles.
- Columnas o muros visiblemente deformados.
- Suelos que presentan desniveles nuevos.
- Fachadas inclinadas o separadas del resto de la estructura.
- Hundimientos parciales.
- Puertas y ventanas que hayan quedado bruscamente deformadas junto a otros daños.
- Nuevas grietas importantes en el terreno alrededor del edificio.
El Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático (IDIGER) recomienda no entrar cuando se observen grietas grandes o desprendimientos significativos de materiales y permanecer en un lugar seguro hasta que pueda realizarse una evaluación.
¿Qué partes del edificio son las más importantes?
Los técnicos prestan especial atención a los elementos estructurales, es decir, aquellos que reciben y transmiten las cargas de la construcción.
Entre ellos se encuentran columnas, vigas, muros estructurales, losas y cimentación.
También se examinan elementos no estructurales que pueden causar lesiones aunque el edificio permanezca estable: fachadas, falsos techos, cristales, cornisas, chimeneas, depósitos, instalaciones y revestimientos.
La guía que prepara actualmente la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres busca precisamente establecer criterios nacionales para evaluar visualmente daños estructurales y no estructurales en edificios e infraestructuras esenciales después de un sismo.
¿Qué es la norma sismorresistente de Colombia?
Colombia dispone del Reglamento Colombiano de Construcción Sismo Resistente NSR-10, adoptado mediante el Decreto 926 de 2010 dentro del marco establecido por la Ley 400 de 1997.
La normativa establece requisitos técnicos y científicos para el diseño, construcción y supervisión de edificaciones con el objetivo de reducir el riesgo ante movimientos sísmicos.
La NSR-10 continúa siendo la referencia vigente en 2026. Documentos publicados por el Ministerio de Vivienda durante este mismo verano siguen calificándola expresamente como "normativa vigente" para analizar la seguridad estructural de viviendas.
Pero cumplir una norma sismorresistente no significa que un edificio sea indestructible. El objetivo fundamental es reducir el riesgo de colapso y proteger vidas frente a los niveles de movimiento considerados en el diseño.