Por primera vez en más de una década, el comercio ilícito de cigarrillos ha superado el 10% del consumo total en la Unión Europea, una cifra que equivale a más de 41.000 millones de cigarrillos ilegales consumidos en el conjunto del territorio comunitario. Unos datos que han vuelto a encender las alarmas en Bruselas y que reabren el debate sobre la necesidad de adoptar medidas rápidas y eficaces para frenar una actividad que, según las estimaciones del sector, habría provocado la pérdida de cerca de 17.000 millones de euros en ingresos fiscales para las arcas públicas europeas.
Las conclusiones se desprenden de un informe elaborado por KPMG y presentado este miércoles en la capital comunitaria, que identifica un cambio profundo en la naturaleza del comercio ilícito de tabaco durante los últimos años. Los investigadores apuntan, en primer lugar, al auge de las falsificaciones como principal fenómeno detrás de este crecimiento.
Así, los cigarrillos falsificados se habrían convertido en el principal motor del mercado ilegal europeo, representando el 44% del consumo ilícito total de la Unión Europea, con alrededor de 18.300 millones de unidades consumidas. Este volumen supone un incremento del 20% respecto al ejercicio anterior y refleja la creciente sofisticación de las redes criminales dedicadas a este negocio.
Del contrabando tradicional a la producción clandestina dentro de la UE
El informe también destaca una transformación significativa de las rutas tradicionales de suministro. Frente al modelo histórico basado en el contrabando procedente principalmente de Europa del Este, los investigadores observan ahora un desplazamiento hacia una producción local y fragmentada dentro de las propias fronteras comunitarias.
Según el estudio, las organizaciones criminales han conseguido desarrollar cadenas de suministro mucho más ágiles y descentralizadas, situando parte de la producción cerca de los mercados finales de consumo. Esta evolución estaría dificultando considerablemente las labores de detección y persecución por parte de las autoridades nacionales.
“Las falsificaciones se han convertido en el principal motor del mercado ilícito de cigarrillos en la UE, respaldadas por cadenas de suministro delictivas diseñadas para llevar productos falsos a los consumidores en mercados de alto valor, lo que socava la economía europea y alimenta una actividad ilícita más amplia”, afirmó el vicepresidente sénior de Asuntos Corporativos de Philip Morris International, Christos Harpantidis, durante la presentación de los resultados.
En este contexto, los denominados mercados de alto valor, caracterizados por una elevada fiscalidad sobre el tabaco, se han consolidado como los principales focos de consumo ilícito. Francia, Bélgica y los Países Bajos figuran entre los países más afectados por esta tendencia.
El caso francés resulta especialmente significativo. París continúa siendo el mayor mercado ilícito de Europa, con una cuota estimada del 41,4% del consumo total, equivalente a casi 10.000 millones de cigarrillos ilegales consumidos. Una cifra que sitúa al país como el principal destino de las redes de distribución clandestina en el continente.
España también registra un incremento
Aunque en niveles inferiores a los observados en otros mercados de Europa Occidental, España tampoco escapa a esta dinámica. El informe alerta de un incremento del consumo ilícito en territorio español durante el último año.
Según las estimaciones recogidas en el documento, el volumen de cigarrillos ilegales habría aumentado cerca de un 10% respecto al ejercicio anterior, provocando unas pérdidas fiscales aproximadas de 284 millones de euros.
A juicio de Philip Morris International, algunas políticas regulatorias centradas exclusivamente en la prohibición de determinadas categorías de productos podrían generar efectos no deseados. La compañía sostiene que la demanda de nicotina no desaparece automáticamente mediante restricciones regulatorias y que, en determinados contextos, parte de los consumidores pueden acabar desplazándose hacia canales ilícitos de suministro.
La multinacional pone como ejemplo el comportamiento observado en algunos mercados donde los productos de nicotina oral están sujetos a fuertes restricciones o prohibiciones, defendiendo la necesidad de desarrollar estrategias regulatorias basadas en la evidencia científica y alejadas de lo que considera medidas extremas.
En esta línea, la compañía apuesta por marcos tributarios estables, previsibles y sustentados en datos objetivos, argumentando que incrementos fiscales bruscos o excesivos pueden incentivar el recurso al mercado negro por parte de determinados segmentos de consumidores.
El debate adquiere una relevancia especial al coincidir con la reactivación de las negociaciones entre los Estados miembros sobre la futura revisión de la legislación europea del tabaco. Los Veintisiete han retomado precisamente este miércoles los contactos diplomáticos con el objetivo de intentar alcanzar un acuerdo político antes de que finalice el mes.
Bruselas prepara una reforma integral
Desde la industria se insiste en que las futuras normas comunitarias deben ser equilibradas, basadas en evidencias empíricas y, sobre todo, susceptibles de aplicación efectiva por parte de las administraciones nacionales.
El informe conocido este miércoles sostiene que la prohibición total de determinadas categorías de productos no necesariamente reduce el consumo, sino que, en algunos casos, puede favorecer la aparición de mercados paralelos ilegales.
Asimismo, el documento subraya la necesidad de reforzar la cooperación entre autoridades públicas, cuerpos policiales, aduanas y sector privado para combatir de forma más eficaz las redes criminales responsables de la producción y distribución de productos falsificados.
Pese al aumento registrado en España, el impacto económico del comercio ilícito continúa situándose muy por debajo del observado en otros mercados europeos. El país mantiene unas cifras considerablemente más moderadas que las registradas en los territorios identificados por el informe como el auténtico epicentro del problema.
Francia encabeza ampliamente la clasificación continental, seguida por Reino Unido, donde el volumen de cigarrillos ilícitos supera los 7.000 millones de unidades. Bélgica y los Países Bajos, por su parte, registran cuotas de consumo ilícito superiores al 22%, situándose entre los mercados más vulnerables de Europa Occidental.
Grecia emerge como ejemplo de reducción
No todos los países europeos han experimentado una evolución negativa. El informe destaca los casos de Grecia y Ucrania como ejemplos de reducción significativa del comercio ilícito.
Grecia registró una de las mayores caídas del continente, con una reducción de 3,4 puntos porcentuales, situando su cuota de mercado ilícito en el 14,1%. Según los autores del estudio, esta evolución positiva estaría relacionada con la combinación de políticas fiscales más previsibles y una aplicación rigurosa de la legislación por parte de las autoridades nacionales.
El caso específico del tabaco calentado
Una de las novedades de las últimas ediciones del informe de KPMG ha sido la incorporación de análisis específicos sobre el mercado del tabaco calentado, una categoría que presenta patrones muy diferentes a los observados en los cigarrillos tradicionales.
Por segundo año consecutivo, el estudio concluye que el comercio ilícito de tabaco calentado representa únicamente el 1,2% del consumo total de esta categoría en los mercados analizados.
No obstante, los investigadores advierten de que ninguna categoría de producto puede considerarse completamente inmune a la actividad criminal.
A diferencia de lo que sucede con los cigarrillos convencionales, donde las falsificaciones constituyen el principal motor del mercado ilegal, el fenómeno detectado en el tabaco calentado responde fundamentalmente a operaciones de contrabando. Se trata de productos auténticos adquiridos legalmente en un país y posteriormente comercializados de forma ilegal en otro.
Hasta la fecha, el estudio no ha identificado flujos relevantes de tabaco calentado falsificado en los mercados objeto de análisis. Tampoco se observan, según investigaciones independientes y estudios internos de Philip Morris International, niveles significativos de falsificación o contrabando en los dispositivos electrónicos utilizados para consumir este tipo de productos.
Una reforma que puede redefinir el mercado europeo
El último borrador que estudian actualmente los Estados miembros, al que ha tenido acceso Demócrata, supone una auténtica refundación de la legislación vigente.
El texto se enmarca dentro de la estrategia europea de lucha contra el cáncer impulsada por la Comisión Europea y busca reforzar simultáneamente los objetivos de salud pública, armonización fiscal y lucha contra el comercio ilícito.
Entre las medidas contempladas figuran nuevas definiciones jurídicas armonizadas para distintos productos del tabaco y la nicotina, la introducción de niveles mínimos de imposición fiscal y mecanismos automáticos de actualización de las tasas vinculados a la inflación.
Fuentes de la presidencia de turno del Consejo explicaban a Demócrata antes de la reunión de este miércoles su voluntad de mantener “un diálogo abierto, transparente, inclusivo y constructivo con todos los Estados miembros”.
Según estas mismas fuentes, los negociadores trabajan para facilitar avances graduales que permitan aproximar posiciones y alcanzar un consenso político en las próximas semanas.
Una de las principales novedades sobre la mesa pasa por la incorporación de definiciones jurídicas específicas para productos que hasta ahora no estaban regulados de forma homogénea en toda la Unión Europea. El objetivo es evitar distorsiones en el mercado interior y cerrar posibles vacíos normativos aprovechados por operadores económicos o redes ilícitas.
De acuerdo con la propuesta actualmente en discusión, serán considerados productos de tabaco manufacturado los cigarrillos, el tabaco para fumar, el tabaco de pipa de agua y, de manera destacada, el tabaco calentado, cuya creciente expansión comercial continúa generando un intenso debate entre los gobiernos europeos.
Las próximas semanas serán decisivas para determinar si los Veintisiete logran cerrar un acuerdo político capaz de equilibrar los objetivos de salud pública, recaudación fiscal y lucha contra el comercio ilícito. Un equilibrio complejo que marcará el futuro del mercado europeo del tabaco y de los productos de nueva generación durante la próxima década.