Granada ha vuelto a temblar y el movimiento ha recorrido buena parte de Andalucía. El terremoto, registrado a las 1:04 horas de este sábado con epicentro al noroeste de Alhendín, alcanzó una magnitud 5 según la revisión del Instituto Geográfico Nacional (IGN) y provocó daños materiales en distintos puntos del área metropolitana granadina. La Junta activó la situación operativa 1 del Plan de Emergencia ante el Riesgo Sísmico después de que el 112 recibiera más de 200 avisos.
Fuera de Granada, Málaga ha sido una de las provincias donde el terremoto se ha percibido con mayor claridad. El temblor se dejó notar en numerosos municipios, desde la capital hasta localidades de la Costa del Sol y de la Axarquía. Fuengirola, Torremolinos, Mijas, Estepona, Torrox, Algarrobo, Rincón de la Victoria y otros puntos de la provincia registraron la sacudida durante la madrugada.
La intensidad con la que se percibió en Málaga tiene una explicación geográfica y geológica. El epicentro se situó en la Vega de Granada, una de las áreas de mayor actividad sísmica de la Península, y el movimiento se produjo a una profundidad relativamente reducida. La energía liberada pudo propagarse a una distancia considerable y hacerse perceptible en amplias zonas del sureste andaluz.
Cádiz presenta una situación diferente. La provincia aparece dentro del contexto sísmico del sur peninsular, pero los primeros datos de emergencias no registran avisos procedentes de Cádiz por el terremoto de esta madrugada. La Junta ha informado de que los avisos llegaron desde prácticamente toda Andalucía con la excepción de Cádiz y Huelva. Por tanto, no puede afirmarse que el seísmo haya tenido en la provincia gaditana la misma repercusión que en Málaga.
Eso no significa que Cádiz quede al margen del mapa sísmico. De hecho, el suroeste de Málaga y el sureste de Cádiz han registrado este mismo año una importante serie de terremotos. El IGN contabilizó 576 movimientos entre el 3 de febrero y el 11 de marzo en el área comprendida entre la Sierra de Grazalema y la costa de Estepona. La mayoría fueron de magnitud inferior a 3 y el mayor alcanzó 4,0.
Málaga y Cádiz ya estuvieron bajo vigilancia sísmica este año
Aquella secuencia comenzó a principios de febrero y afectó a una zona que une geológicamente el entorno de la Serranía de Ronda con el sureste de Cádiz. El IGN llegó a registrar 105 terremotos en los primeros días, con profundidades muy variables, y algunos de ellos fueron sentidos por la población de municipios próximos de Málaga y Cádiz.
El episodio llevó al Instituto Geográfico Nacional a reforzar el seguimiento de la actividad. La serie no significa que exista una conexión directa entre aquellos movimientos y el terremoto registrado ahora en Alhendín. Son áreas sísmicas diferentes dentro de un contexto tectónico más amplio, y los organismos científicos no han establecido que el terremoto de Granada sea consecuencia de aquella actividad.
Lo que sí comparten es un mismo escenario geológico: el sur de la Península está atravesado por numerosos sistemas de fallas activos.
No hay una única falla que explique todo el sur
La imagen de una gran grieta que recorre Andalucía de Granada a Cádiz y Málaga simplificaría demasiado la realidad. La Cordillera Bética presenta un entramado de estructuras tectónicas y fallas que se han formado por la convergencia entre las placas africana y euroasiática y que continúan acumulando y liberando tensión.
El IGN explica que la sismicidad de las Cordilleras Béticas está controlada en buena medida por sistemas de fallas activas asociados a las cuencas intramontañosas. En Granada, estos sistemas afectan a la propia cuenca y a la Vega, donde se han producido numerosas secuencias sísmicas durante las últimas décadas.
La Vega de Granada ya protagonizó un importante episodio sísmico entre 2020 y 2021. Entonces se produjo un enjambre de miles de terremotos en el entorno de Atarfe y Santa Fe. El Instituto Geológico y Minero de España señaló durante aquella crisis que las fallas de la Vega podían permanecer en periodos de elevada actividad durante semanas o meses y advertía de que no era posible predecir si los siguientes movimientos serían mayores o menores que los registrados hasta entonces. (IGME)
El terremoto de Alhendín vuelve a situar esa zona en el centro del seguimiento sísmico. El IGN deberá determinar ahora cómo evoluciona la secuencia y si los movimientos posteriores responden al patrón habitual de réplicas.
¿Puede producirse otra sacudida?
Sí, puede haber réplicas y ya se han registrado movimientos posteriores al terremoto principal. Durante las horas siguientes se detectaron varios terremotos de menor magnitud en municipios del entorno de Granada, entre ellos Gójar, Ogíjares, Otura y La Zubia. La Junta informó además de una sucesión de movimientos posteriores mientras mantiene el seguimiento junto a los organismos científicos.
La existencia de réplicas después de un terremoto no permite anticipar por sí misma que vaya a producirse otro de mayor magnitud. Lo habitual es que los movimientos posteriores sean de menor intensidad y que su frecuencia vaya disminuyendo, aunque la sismología no permite predecir con precisión cuándo se producirá una réplica concreta ni cuál será su magnitud.
Por eso el seguimiento durante las próximas horas resulta especialmente importante. Los equipos científicos analizan la localización, profundidad y magnitud de cada nuevo movimiento para determinar si la actividad está remitiendo o si mantiene un patrón diferente al esperado.
En Granada, además, los daños materiales obligan a mantener especial precaución en edificios que hayan sufrido desprendimientos, grietas o daños en fachadas. El terremoto ha provocado caídas de elementos de tejados y fachadas, desprendimientos y otros desperfectos, y un inmueble de Las Gabias fue desalojado preventivamente.
El recuerdo de Lisboa vuelve a Cádiz
La presencia de Cádiz en el mapa histórico de los grandes terremotos de Andalucía conduce inevitablemente al terremoto de Lisboa de 1755. Pero el terremoto de Granada y aquel gran seísmo no proceden de la misma estructura sísmica.
El terremoto de Lisboa del 1 de noviembre de 1755 tuvo su origen en el Atlántico, frente a la costa portuguesa, y alcanzó una magnitud estimada de alrededor de 8,5. Su dimensión fue completamente distinta de la del movimiento registrado ahora en Granada. El terremoto atlántico generó además un tsunami que alcanzó las costas del suroeste de la Península. El IGN conserva documentación específica sobre los efectos que aquel acontecimiento produjo en España.
Cádiz fue uno de los territorios españoles más afectados por aquel episodio. Las ondas sísmicas se sintieron con enorme intensidad y, posteriormente, las olas del tsunami golpearon el litoral gaditano. Estudios sobre los efectos del tsunami de 1755 documentan especialmente su impacto en la costa de Cádiz, incluido el entorno de Conil de la Frontera.
La comparación sirve, por tanto, para recordar la vulnerabilidad histórica del suroeste peninsular ante grandes terremotos atlánticos, pero no para establecer una relación entre el movimiento de este sábado y el ocurrido hace 271 años. No existe evidencia de que el terremoto de Alhendín sea una señal de un nuevo terremoto de Lisboa ni de que ambos acontecimientos estén conectados.
Un mapa sísmico que no termina en Granada
El terremoto de esta madrugada vuelve a poner el foco sobre una realidad geológica que afecta a buena parte del sur peninsular. Granada concentra una de las zonas de mayor actividad sísmica, mientras que Málaga y el sureste de Cádiz han registrado también episodios recientes que han obligado al IGN a estudiar su evolución.
Para Málaga, el terremoto de Alhendín supone un nuevo episodio perceptible después de la actividad registrada durante el año en la Serranía de Ronda y su entorno. Para Cádiz, el episodio de Granada no ha generado, según los primeros balances oficiales, una repercusión comparable, pero la provincia forma parte de un territorio con actividad sísmica documentada y con una memoria especialmente marcada por el terremoto y tsunami de 1755.
La situación inmediata está ahora en Granada, donde los servicios de emergencia continúan evaluando daños y los sismólogos siguen la secuencia de movimientos posteriores. La pregunta científica no es si Andalucía puede volver a registrar terremotos —su actividad sísmica está ampliamente documentada—, sino cómo evolucionará la secuencia iniciada esta madrugada y qué información aportarán las próximas réplicas sobre la estructura que ha liberado la tensión acumulada.