La selección de Irán debutó este lunes en el Mundial de 2026 con un empate a dos goles frente a Nueva Zelanda en un partido marcado por la tensión política dentro y fuera del estadio de Los Ángeles, donde entre 300 y 500 personas se concentraron para protestar contra la participación del país en el torneo.
La movilización tuvo lugar en las inmediaciones del recinto de Inglewood, en el área metropolitana de Los Ángeles, una ciudad que alberga una de las mayores comunidades iraníes fuera de Irán. Los manifestantes reclamaron a la FIFA la expulsión de la selección iraní y denunciaron la situación política y de derechos humanos en el país.
La protesta reunió a miembros de la diáspora iraní que portaban banderas prerrevolucionarias con el símbolo del León y el Sol, habitual entre los grupos opositores al actual régimen. También exhibieron pancartas con mensajes a favor de la democracia y contra las autoridades de Teherán.
Una selección rodeada de controversia
La participación de Irán en el Mundial ya había generado polémica durante los días previos al encuentro. Diversos colectivos opositores habían convocado movilizaciones en Los Ángeles para presionar a la FIFA y reclamar medidas contra la federación iraní.
Sin embargo, el organismo que preside Gianni Infantino no ha anunciado ninguna investigación ni ha abierto procedimiento alguno para excluir a la selección del torneo.
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Las protestas coincidieron además con un contexto especialmente delicado por las tensiones geopolíticas entre Irán y Estados Unidos, uno de los tres países anfitriones del campeonato junto a México y Canadá.
La expedición iraní no ha podido establecer su concentración en territorio estadounidense y ha fijado su base operativa en la ciudad mexicana de Tijuana, desde donde se desplaza para disputar sus encuentros. Además, parte del personal de apoyo del combinado nacional ha tenido problemas para obtener los visados necesarios para entrar en Estados Unidos.
Abucheos al himno y símbolos opositores dentro del estadio
La división entre los aficionados iraníes también se hizo visible en las gradas durante el encuentro ante Nueva Zelanda. Antes del inicio del partido se escucharon abucheos durante la interpretación del himno iraní, mientras algunos seguidores mostraron símbolos vinculados a la oposición al régimen.
La FIFA prohíbe la exhibición de mensajes políticos en el interior de los estadios, aunque varios aficionados lograron acceder con banderas prerrevolucionarias.
Sobre el césped, Irán logró rescatar un empate a dos goles frente a Nueva Zelanda en su primer partido del Grupo G. El resultado deja a las cuatro selecciones de la liguilla —Irán, Nueva Zelanda, Bélgica y Egipto— empatadas a un punto tras la primera jornada.