El Mundial 2026, que comienza este jueves con el partido inaugural entre México y Sudáfrica, no solo está dejando debates sobre la organización del torneo o las políticas migratorias de Estados Unidos. También ha abierto una creciente polémica por el precio de las entradas, especialmente para la final, donde algunos de los asientos más caros superan los 8.000 dólares y los paquetes VIP alcanzan los 25.000 dólares.
Las críticas han llegado hasta la propia FIFA. Durante una comparecencia previa al torneo, el presidente del organismo, Gianni Infantino, tuvo que responder a preguntas sobre el coste de las entradas y defendió la política comercial aplicada para la competición que organizarán conjuntamente Estados Unidos, México y Canadá.
La controversia se centra sobre todo en los encuentros con mayor demanda, especialmente la final. Según la información difundida por la FIFA, algunos de los asientos más exclusivos para el partido decisivo alcanzan precios superiores a los 8.000 dólares.
A ello se suman los paquetes de hospitalidad u hospitality, dirigidos a clientes corporativos y aficionados que buscan servicios adicionales. Estas modalidades incluyen experiencias premium, acceso a zonas exclusivas, restauración y otros servicios complementarios. En algunos casos, los precios llegan a los 25.000 dólares.
Qué explica la FIFA sobre los precios
La FIFA sostiene que la estructura de precios responde a la elevada demanda prevista para el torneo y a la necesidad de financiar una competición que será la mayor de la historia del fútbol. El Mundial de 2026 contará por primera vez con 48 selecciones participantes y un número récord de partidos.
Infantino defendió públicamente la estrategia comercial del organismo y aseguró que la FIFA trabaja para ofrecer distintas categorías de entradas destinadas a perfiles económicos muy diferentes. El dirigente también recordó que existen localidades más asequibles para numerosos encuentros de la competición.
Sin embargo, las explicaciones no han frenado las críticas. Diversos aficionados y observadores consideran que los precios de los partidos más importantes dificultan el acceso al torneo para buena parte del público y refuerzan la percepción de que los grandes eventos deportivos son cada vez menos accesibles para los seguidores tradicionales.
La diferencia entre una entrada y un paquete VIP
Uno de los aspectos que más confusión ha generado en el debate es la diferencia entre las entradas convencionales y los paquetes de hospitalidad.
Las cifras más elevadas difundidas durante las últimas semanas no corresponden necesariamente a una entrada estándar de grada. Los 25.000 dólares citados en algunas ofertas están vinculados a experiencias premium comercializadas por los socios de hospitalidad de la FIFA e incluyen servicios adicionales más allá del acceso al estadio.
Aun así, incluso excluyendo esas modalidades, los precios de algunos de los mejores asientos para la final han llamado la atención por situarse muy por encima de los que podían encontrarse en anteriores ediciones del Mundial.
La discusión llega además en un momento delicado para la FIFA. El organismo ya afronta críticas relacionadas con las dificultades de acceso al torneo para ciudadanos de algunos países afectados por las restricciones migratorias estadounidenses. Ahora, la cuestión económica se suma a la lista de controversias que rodean la organización del campeonato.
A un año del inicio del Mundial, la FIFA mantiene que existe una amplia oferta de entradas para distintos presupuestos. Sin embargo, los precios de los partidos más demandados han convertido el coste de asistir al torneo en uno de los principales temas de debate entre aficionados y medios especializados.