Banco Santander ha arrancado este martes las conversaciones formales con las organizaciones sindicales para poner en marcha un nuevo plan de prejubilaciones, cuya dimensión todavía no se ha hecho pública. Este movimiento supone poner fin a un periodo de casi seis años sin acudir a un Expediente de Regulación de Empleo (ERE).
Comisiones Obreras (CC.OO.) ha detallado en una nota que ya se ha celebrado una primera reunión, en la que ha reclamado una mejora sustancial de las condiciones de salida, después de que hayan permanecido inalteradas durante el último lustro pese a los “beneficios récord” obtenidos por la entidad.
En este contexto, el sindicato ha planteado la necesidad de impulsar un “relevo generacional” en la plantilla, con varios tramos de adhesión a partir de los 50 años, así como primas ligadas a la antigüedad para quienes superen los 60 años. También ha solicitado aumentos en los porcentajes aplicados sobre los salarios brutos o, en su defecto, fórmulas alternativas específicas para los casos con Complementos Voluntarios Personales (CVP) elevados.
CC.OO. ha reclamado, además, que se incluyan revalorizaciones anuales de las rentas de prejubilación y que se mantengan las aportaciones al Plan de Pensiones de Empleo (PPE). Igualmente, exige conservar las condiciones recogidas en el Acuerdo sobre Préstamos, Créditos y Condiciones de Uso de Servicios Bancarios (AMSEC), así como la vigencia del seguro colectivo.
“No nos conformaremos pactar un acuerdo que simplemente recoja las mismas condiciones que se negociaron en el anterior ERE”, ha resumido el sindicato, que ha asegurado partir de “posiciones realistas”.
La meta de la negociación es alcanzar un acuerdo que tenga en cuenta las carreras de cotización más cortas y que “motive” a las personas con edades próximas a la prejubilación a acogerse voluntariamente al plan.