La Comisión Europea ha advertido este miércoles de que considera “injustificados” los nuevos aranceles del 10 o 12,5% con los que Estados Unidos amenaza a 60 socios comerciales, entre ellos la Unión Europea, como respuesta a importaciones supuestamente vinculadas al trabajo forzoso.
“La Comisión analizará detenidamente las conclusiones preliminares de la investigación y seguirá colaborando con la Administración estadounidense. Dicho esto, la UE considera injustificados los aranceles impuestos por estos motivos”, ha zanjado el portavoz comunitario de Comercio, Olof Gill.
Con esta reacción, Bruselas responde a las conclusiones de la Administración estadounidense, que estudia imponer gravámenes adicionales con el argumento de compensar la desventaja competitiva de sus empresas frente a productos presuntamente elaborados con trabajo forzoso.
El Ejecutivo comunitario recuerda que la Unión aprobó en 2024 la prohibición de comercializar cualquier producto derivado del trabajo forzoso, con independencia de su procedencia, ya sea del propio mercado comunitario o de terceros países, y recalca su “firme compromiso” con la “erradicación de estas prácticas de las cadenas de suministro mundiales con acciones concretas”.
Además, subraya que la Declaración Conjunta UE-EEUU que permitió acordar la tregua arancelaria el pasado verano entre Washington y Bruselas incluye también el compromiso de ambas partes de “colaborar para garantizar una sólida protección de los Derechos laborales reconocidos internacionalmente, incluida la eliminación del trabajo forzoso en las cadenas de suministro”.
“Un acuerdo es un acuerdo”, ha reiterado el portavoz comunitario, para defender que la Unión avanza en la aplicación de todas las disposiciones de la Declaración Conjunta “antes de finales de junio”, en referencia a la adopción de los reglamentos por los que la UE renuncia a adoptar represalias arancelarias frente a los aranceles generalizados de Estados Unidos, siempre que ese gravamen no sobrepase el límite del 15%.
Investigaciones contra 60 socios comerciales
El origen del caso se sitúa el pasado 12 de marzo, cuando la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, al amparo de la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, abrió 60 investigaciones sobre la falta de aplicación efectiva, por parte de distintas economías, de la prohibición de importar bienes producidos con trabajo forzoso.
En sus conclusiones, ha determinado que el incumplimiento por parte de cada una de las 60 economías analizadas de imponer y hacer cumplir de forma eficaz la prohibición de importar bienes producidos con trabajo forzoso “es irrazonable o discriminatorio” y supone una carga o restricción para el comercio de Estados Unidos.
En este marco, el representante comercial plantea un arancel adicional del 10% o del 12,5% para 60 socios comerciales, entre los que se encuentran la Unión Europea, Reino Unido o China.