El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni (PSC), ha reiterado que el Ayuntamiento pretende “multiplicar por tres” los actuales 8 euros máximos que se pueden aplicar a los cruceros de escala por pasajero, con la intención de situar este gravamen en 24 euros, una cantidad que, a su juicio, se ajusta mejor al impacto real de este tipo de turismo en la ciudad.
En una entrevista publicada este viernes en el diario 'Ara' y recogida por Europa Press, ha defendido que “Nuestro modelo es ser puerto base” y ha remarcado que su objetivo es que las escalas de cruceros en la capital catalana se reduzcan progresivamente hasta desaparecer, un propósito que, según ha indicado, debe iniciarse mediante la vía fiscal.
Ante las reservas expresadas por la Autoridad Portuaria de Barcelona, Collboni ha subrayado que el modelo turístico de la ciudad “no depende sólo del Puerto” y que la actividad portuaria debe asumir ciertos límites. En este sentido, ha recordado que ya se ha pactado pasar de siete a cinco terminales de cruceros para contener el flujo de pasajeros.
Cuestionado sobre si es posible disminuir la llegada de cruceros y, al mismo tiempo, impulsar la ampliación del aeropuerto, el alcalde ha defendido esa compatibilidad siempre que la expansión se oriente a incrementar los vuelos directos de largo recorrido y refuerce la conexión de Barcelona con destinos como Estados Unidos o Asia.
Collboni ha insistido en que “Limitar la masificación turística tiene que ver sobre todo con el número de camas disponibles en una ciudad. En Barcelona tenemos un tope para la construcción de hoteles y recuperaremos 10.000 viviendas turísticas. Fue una mala decisión esa política de barra libre de los pisos turísticos”.
Plan de vivienda y pisos protegidos
El alcalde ha detallado que la capital catalana dispone de capacidad urbanística para levantar unas 75.000 nuevas viviendas en los próximos años: “El pasado mandato hicimos 1.000 pisos protegidos, en éste haremos 3.000 y en el que viene el objetivo que tengo como alcalde es hacer 6.000”. Con estas cifras, el consistorio aspira a reforzar el parque público y asequible.
En relación con la vivienda vacía, Collboni ha avanzado que el Ayuntamiento trabaja en nuevas medidas para incentivar que estos inmuebles se incorporen al mercado de alquiler social o regulado “con todas las garantías”, con el fin de aumentar la oferta disponible para los residentes con menos recursos.
Inversión contra el sinhogarismo
Sobre la atención a las personas sin hogar, el alcalde ha recordado que el consistorio destina actualmente 51 millones de euros anuales a políticas de sinhogarismo y dispone de más de 3.000 plazas dirigidas a quienes están en proceso de abandonar la calle y acceder a un recurso estable.
Ha remarcado que “Ninguna otra administración lo está haciendo”, y ha reclamado que el resto de instituciones asuman un compromiso similar al del Ayuntamiento de Barcelona para abordar de forma coordinada esta problemática social.