El 48% del negocio europeo de cigarrillos electrónicos es ilegal y supera los 6.600 millones

Casi la mitad del mercado europeo de cigarrillos electrónicos es ilegal, con fuerte impacto fiscal, sanitario y en la protección de los menores.

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Un joven vapeando, a 12 de septiembre de 2025, en Madrid (España).  Ricardo Rubio - Europa Press

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Un informe reciente concluye que el comercio ilícito de cigarrillos electrónicos en Europa ya supone el 48% del volumen anual vendido. Esta cuota equivaldría a un valor superior a 6.600 millones de euros en 2024 y, según las proyecciones del documento, podría rebasar los 7.200 millones de euros al término de 2025.

El trabajo, hecho público este jueves, ha sido elaborado por el Instituto Fraunhofer IIS, uno de los principales centros de investigación aplicada del continente. El análisis atribuye buena parte de esta expansión a las diferencias normativas entre países europeos, que “alimenta los incentivos para el comercio irregular”, así como a las importaciones ilícitas procedentes de fuera de la Unión Europea (UE).

“La legislación nacional y las diferencias en los impuestos crea considerables diferenciales de precios y mercados, lo que alimenta los incentivos para el comercio irregular”, recoge el estudio, desarrollado junto a MRU GmbH (firma especializada en emisiones industriales y comerciales) y la consultora SKR.

El informe detalla, además, que el 90% de los cigarrillos electrónicos que llegan al mercado europeo tienen origen en China y que una “gran parte” de esa producción se realiza de forma irregular. También estima que el 3,1% de los menores de 15 años o más optan por estos dispositivos frente al tabaco convencional, una preferencia que, según advierte, “está aumentando”.

España se sitúa por debajo de la media europea, pero cerca del 40%

En el caso de España, el estudio calcula que el mercado ilícito conjunto de líquidos y dispositivos desechables alcanza el 39%, una cifra inferior a la media europea pero elevada. Esta proporción supera a la de Portugal, situada en el 30%, y queda por debajo de Francia, donde el comercio irregular llega al 58%. En Italia, la cuota estimada se sitúa en el 44%.

Los autores prevén que el negocio ilegal de estos productos crezca a un ritmo anual del 8,6%, lo que elevaría su valor hasta los 10.830 millones de euros en 2030 si se mantiene la tendencia actual.

El documento califica el fenómeno como un “reto” para el conjunto de Europa y plantea “una respuesta coordinada e integrada de toda la UE, que incluya una combinación de regulación armonizada y la participación cercana de socios internacionales, especialmente China” con el fin de reforzar el control sobre las importaciones.

Con la información recopilada, sostienen que “las medidas nacionales unilaterales y la mera estrategia prohibicionista se ha demostrado inefectiva” y que, en realidad, tiende a “favorecer la expansión del mercado gris y negro a través del libre comercio dentro de Europa.

Asimismo, apuntan que serían necesarios “mecanismos de control efectivo y transparencia” para “prevenir que el mercado” encuentre “otras alternativas de evasión”.

Impacto fiscal: Alemania pierde cerca de 120 millones al año

El informe también analiza las consecuencias sobre la recaudación tributaria. Aunque subraya que la merma de ingresos varía en función de cada país y de sus marcos fiscales, sí ofrece una estimación concreta para Alemania, donde el volumen no ingresado rondaría los 120 millones de euros anuales.

“Un gran mercado irregular causa significativas pérdidas en recaudación fiscal. En Alemania solo, el Gobierno pierde millones en impuestos del tabaco e impuestos sobre el valor añadido. Esa pérdida en Alemania puede asumirse que alcanza los 119 millones de euros”, señalan los responsables del estudio.

Riesgos sanitarios y desprotección de menores

El auge del mercado gris (productos legales pero no autorizados para su venta en un determinado país) y del mercado negro (artículos robados, falsificados o sin ningún tipo de control sanitario) implica, además, un “riesgo incalculable para la salud de los consumidores”.

“Cigarrillos electrónicos irregulares pueden contener sustancias no testadas con efectos no probados. Este riesgo se puede manifestar en envenenamiento y efectos adversos para la salud a largo plazo”, advierten los autores.

El estudio advierte también de que esta proliferación de canales ilegales debilita la protección de los menores, ya que el comercio clandestino elude los controles de edad y hace “especialmente fácil para la gente joven acceder a los vapeadores”.

Finalmente, subraya que la tolerancia hacia este mercado ilícito resulta perjudicial para los operadores que cumplen la ley, que “pagan impuestos y cumplen con las regulaciones”. “Socava el mercado regulado y pone en riesgo el modo de vida de muchos pequeños comerciantes”, concluye el documento.