El Instituto de Crédito Oficial (ICO) ha salido este martes al mercado para emitir un bono verde por un importe de 500 millones de euros y un plazo de vencimiento de cinco años. Con esta nueva colocación, el volumen total de deuda sostenible emitida por el organismo se sitúa en 4.000 millones de euros, según ha detallado en una nota.
El libro de órdenes se ha cerrado con peticiones por 3.250 millones de euros, lo que supone una sobredemanda notable frente al importe finalmente adjudicado. Este fuerte interés inversor ha permitido reducir el diferencial frente al bono soberano hasta los cuatro puntos básicos, desde los nueve puntos básicos que se ofrecían en el arranque de la operación. El cupón se ha fijado en el 3,05%.
En esta colocación, el 83% del importe ha ido a parar a manos de inversores internacionales. Además, más del 52% de la emisión se ha distribuido entre inversores que integran criterios ESG en sus decisiones de inversión, lo que “pone de manifiesto una vez más la confianza de los inversores en la economía española”, ha subrayado el ICO.
Por áreas geográficas, destacan las órdenes procedentes de Asia y Oriente Medio, que concentran el 28% del total. A continuación se sitúan España, con un 17%, y la región del Benelux, con un 13%. El resto se ha repartido entre otros mercados europeos, como Suiza, Reino Unido o Francia, entre otros países.
En la operación han actuado como entidades colocadoras BNP Paribas, Crédit Agricole, Citi, HSBC y Santander, responsables de canalizar la demanda y fijar las condiciones finales de la emisión verde.
En cuanto al perfil de los compradores, los bancos centrales e instituciones oficiales han tomado el 45% del importe. Les siguen los bancos comerciales y las gestoras de fondos, con un 21% y un 20%, respectivamente. Las aseguradoras y fondos de pensiones han captado el 12% de la emisión, mientras que los fondos de cobertura han asumido el 2% restante.