El euro digital avanza en Bruselas con la próxima votación del Parlamento Europeo

La Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo prevé impulsar en junio la tramitación del euro digital, una iniciativa defendida por el BCE como herramienta para reforzar la soberanía monetaria europea, aunque el proyecto también genera debate por sus posibles implicaciones en materia de privacidad, libertad económica y costes de implantación

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La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen Xavier Lejeune/EU Commission/dpa

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El proyecto del euro digital entra en una fase decisiva en las instituciones europeas. Según ha adelantado Expansión, los miembros de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo (ECON) han acordado avalar el próximo 23 de junio la presentación del texto ante la Eurocámara, con el objetivo de que el Parlamento dé luz verde al proyecto.

Si se mantiene el calendario previsto, la votación en el Parlamento Europeo podría celebrarse entre el 6 y el 9 de julio, lo que acercaría la adopción del euro digital a su fase final de tramitación legislativa.

El BCE defiende su utilidad para Europa

El Banco Central Europeo (BCE) sostiene que el euro digital reforzaría la soberanía monetaria de Europa, aumentaría la seguridad económica del bloque y permitiría modernizar los sistemas de pago.

La institución defiende que esta herramienta contribuiría a hacer más competitivas, resilientes e inclusivas las infraestructuras de pago europeas, en un contexto marcado por el avance de los pagos digitales y la creciente dependencia de proveedores privados y plataformas internacionales.

Privacidad y libertad, los puntos más sensibles

Pese a los argumentos del BCE, el proyecto también ha abierto un debate sobre sus posibles efectos en la privacidad de los ciudadanos y en la libertad económica. Las voces críticas advierten de que una divisa digital emitida por un banco central podría aumentar la capacidad de supervisión sobre los pagos si no se establecen garantías suficientes.

La discusión se centra en cómo compatibilizar la innovación monetaria con la protección de datos, el anonimato en determinadas operaciones y la preservación del efectivo como medio de pago. El BCE ha defendido en distintas ocasiones que el euro digital no sustituiría al dinero físico, sino que funcionaría como un complemento.

Una tramitación que podría cerrarse este año

Tras la votación en el Parlamento Europeo, la Eurocámara tendría que iniciar junto con el Consejo de la UE los trámites finales para la adopción definitiva del proyecto. Según la información publicada, el apoyo definitivo podría llegar antes de finales de año.

Este calendario encajaría con los plazos manejados por el BCE. En octubre, la institución decidió avanzar en el proyecto tras concluir la fase de preparación iniciada en noviembre de 2023. Si la legislación queda aprobada en 2026, la primera emisión del euro digital podría producirse en 2029.

Costes previstos de implantación

El desarrollo del euro digital requeriría una inversión estimada de unos 1.300 millones de euros hasta su puesta en marcha. A partir de 2029, los costes operativos rondarían los 320 millones de euros anuales, según los cálculos atribuidos al BCE.

Esa factura sería asumida por el Eurosistema, de forma similar a lo que ocurre con la fabricación y distribución de billetes. El organismo sostiene que estos gastos podrían compensarse mediante los ingresos derivados del señoreaje.

Un proyecto monetario con impacto político y económico

El euro digital se presenta como una de las principales apuestas monetarias de la Unión Europea para los próximos años. Sus defensores lo ven como una respuesta a la digitalización de los pagos y a la necesidad de reforzar la autonomía financiera europea.

Sus críticos, en cambio, reclaman más garantías sobre su diseño, su gobernanza y sus límites de uso. La votación prevista en Bruselas será un paso clave para determinar si el proyecto avanza hacia su adopción definitiva y bajo qué condiciones se incorporará al sistema monetario europeo.

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