El Consejo General de los Colegios de Gestores Administrativos de España ha reclamado al Gobierno una revisión de la implantación de VERIFACTU y de la futura factura electrónica obligatoria para adaptarlas a la realidad de autónomos y pequeñas empresas. El colectivo considera -tal y como le ha trasladado a DEMÓCRATA- que las nuevas obligaciones tecnológicas deben aplicarse con criterios de proporcionalidad y atendiendo al nivel real de riesgo fiscal de cada contribuyente.
Los Gestores Administrativos advierten de que la digitalización tributaria puede convertirse en una carga añadida para miles de pequeños negocios si no se tienen en cuenta sus características. En este sentido, reclaman sustituir un modelo homogéneo por una regulación que diferencie entre grandes empresas, pymes, autónomos y actividades con distintos niveles de riesgo.
El calendario previsto para la implantación de VERIFACTU establece dos fechas clave: el 1 de enero de 2027 para las empresas que tributan por el Impuesto sobre Sociedades y el 1 de julio de 2027 para autónomos y el resto de obligados.
El 99,8% del tejido empresarial español está formado por pymes
El Consejo General recuerda que el 99,8% del tejido empresarial español está compuesto por pequeñas y medianas empresas, muchas de ellas con estructuras muy reducidas en las que el propio empresario asume la gestión económica, administrativa y comercial del negocio.
Desde la organización señalan que cada nueva obligación normativa supone una dedicación adicional para estos empresarios, que deben restar tiempo a su actividad principal para atender nuevas exigencias administrativas.
“La tecnología permite hoy conocer mucho mejor la realidad de cada contribuyente. Si la Administración dispone de información suficiente para identificar niveles de riesgo diferentes, resulta difícil justificar que un pequeño bar, una peluquería, un autónomo o una multinacional soporten prácticamente las mismas obligaciones administrativas”, señala Fernando Jesús Santiago, presidente del Consejo General de los Colegios de Gestores Administrativos de España.
El colectivo insiste en que no cuestiona la digitalización ni la lucha contra el fraude fiscal. Al contrario, considera que las nuevas herramientas tecnológicas y la inteligencia artificial pueden mejorar la capacidad de control de la Agencia Tributaria, pero defiende que su aplicación debe adaptarse al perfil de cada contribuyente.
Operaciones excepcionales que activan obligaciones permanentes
Los Gestores Administrativos ponen como ejemplo algunos supuestos recogidos por el propio Informador de la Agencia Tributaria para explicar lo que consideran una falta de proporcionalidad en la aplicación de las nuevas obligaciones.
Según el colectivo, un pequeño bar que habitualmente emite tickets sencillos a clientes particulares podría verse obligado a adaptar todo su sistema de facturación por una situación puntual, como que una empresa solicite una factura completa tras organizar una comida de trabajo.
Un caso similar podría darse en una peluquería que trabaja habitualmente con tickets y que, por una colaboración puntual con una productora o una agencia de publicidad para una campaña, tenga que emitir facturas completas.
Para los Gestores Administrativos, estas operaciones extraordinarias no implican un cambio en el riesgo fiscal del negocio, pero sí pueden activar obligaciones tecnológicas permanentes.
“Las normas deben perseguir el fraude allí donde existe, no generar nuevas cargas para quienes llevan años cumpliendo correctamente con sus obligaciones”, sostiene Fernando Jesús Santiago.
Alertan del efecto acumulado de VERIFACTU y la factura electrónica
El Consejo General también pone el foco en la coincidencia temporal de dos grandes reformas: la implantación de VERI*FACTU y la llegada de la factura electrónica obligatoria.
La organización considera que ambas medidas no pueden analizarse de forma independiente, ya que afectarán simultáneamente a miles de empresas y autónomos. Por ello, reclama al Gobierno un estudio conjunto del impacto que tendrán estas obligaciones antes de su aplicación definitiva.
Los Gestores Administrativos consideran que la Administración debe evaluar si la suma de ambas reformas puede generar dificultades innecesarias para pequeños negocios que ya afrontan otros costes regulatorios y económicos.
Tres propuestas para una aplicación más proporcional
Ante esta situación, el Consejo General de los Colegios de Gestores Administrativos plantea tres medidas para modificar el actual enfoque.
La primera pasa por introducir criterios objetivos en la normativa que tengan en cuenta factores como el tamaño de la empresa, su historial de cumplimiento, el volumen de actividad, la frecuencia con la que emite facturas completas o el nivel real de riesgo fiscal.
La segunda propuesta consiste en aplicar exenciones selectivas para determinados contribuyentes o sectores cuando así lo permita la normativa, con el objetivo de evitar impactos desproporcionados.
La tercera medida reclama un estudio técnico conjunto sobre VERIFACTU y la factura electrónica obligatoria que permita valorar alternativas regulatorias antes de la entrada en vigor definitiva.
Además, el Consejo General ha elaborado un informe técnico en el que reproduce el recorrido por el Informador de la Agencia Tributaria para mostrar cómo una operación puntual puede desencadenar obligaciones tecnológicas permanentes para pequeños comercios.