El escudo anticrisis podría volver. El aumento de la inflación hasta el 4,3% en agosto -impelido principalmente por los carburantes-, y el encarecimiento del petróleo y del gas -que amenaza con trasladarse a otros costes durante los próximos meses- aprietan al Ejecutivo para recuperar esas medidas extraordinarias.
El Gobierno ya cuenta con mecanismos aprobados para responder a una nueva escalada, aunque algunas de las medidas aplicadas durante la primera fase de la crisis energética han ido desapareciendo. Al mismo tiempo, Sumar reclama recuperar actuaciones más contundentes, entre ellas nuevas rebajas del IVA y medidas para contener el precio del gas.
La respuesta no pasa necesariamente por recuperar de golpe todo el paquete utilizado en 2022. El Ejecutivo dispone de diferentes mecanismos que pueden activarse dependiendo de la evolución de los precios y de las condiciones establecidas en la normativa aprobada durante este año.
Entre las opciones que han vuelto al debate político se encuentran una eventual reducción del IVA de determinados productos energéticos, nuevas medidas sobre los carburantes y actuaciones destinadas a limitar el impacto del precio del gas sobre la electricidad.
El IVA energético tiene mecanismos de salvaguarda
Una de las herramientas que ya contempla la legislación es la posibilidad de volver a reducir el IVA de determinados productos energéticos cuando se cumplen unas condiciones concretas de precios.
El Real Decreto-ley 18/2026 establece que, si el precio de la electricidad o del gas supera en más de un 15% el registrado un año antes en los periodos de referencia establecidos, puede activarse durante septiembre un IVA del 10% para determinados suministros.
En el caso de la electricidad, el mecanismo afecta a determinados consumidores domésticos, entre ellos titulares de contratos con una potencia contratada igual o inferior a 10 kW y determinados beneficiarios del bono social. Para el gas natural, la norma también contempla la aplicación del 10% bajo las condiciones fijadas en el decreto.
Qué ocurre con los carburantes
Los carburantes cuentan con un mecanismo diferente. El Gobierno modificó durante el verano los tipos del Impuesto sobre Hidrocarburos para amortiguar el impacto de la crisis energética y estableció una cláusula vinculada a la evolución interanual de los precios.
En septiembre, la norma contempla tipos específicos para gasolina y gasóleo y permite aplicar una rebaja mayor cuando el incremento del IPC de los carburantes supera determinados umbrales. En el caso del gasóleo, el fuerte aumento registrado en julio activó el mecanismo de salvaguarda y elevó la reducción fiscal prevista para septiembre. :contentReference[oaicite:6]{index=6}
La situación es distinta para la gasolina. Desde el 1 de septiembre se redujo la intensidad de la rebaja prevista para este combustible al no cumplirse el mismo umbral de incremento de precios. El resultado es que el alivio fiscal no es igual para todos los carburantes.
El tope al gas vuelve al debate
La otra gran cuestión es el precio del gas utilizado para producir electricidad. La propuesta de recuperar un mecanismo de limitación del precio del gas recuerda a la denominada excepción ibérica aplicada durante la crisis energética anterior.
Sin embargo, recuperar aquel mecanismo no es una decisión automática. El contexto actual es diferente y el Gobierno debe valorar tanto la evolución real de los precios como las condiciones del mercado eléctrico y el marco europeo. De hecho, las posiciones comunitarias apuntan hacia medidas selectivas y no hacia rebajas fiscales generalizadas.
Por eso, aunque el escudo anticrisis vuelve a formar parte del debate, no existe por ahora un nuevo paquete cerrado que reproduzca íntegramente el aplicado en los momentos más duros de la crisis energética.