La campaña del IRPF entra en su recta final con cerca de 10 millones de declaraciones aún pendientes. Esta situación, advierte a DEMOCRATA la consultora TaxDown, puede acarrear consecuencias, ya que los retrasos en la declaración pueden suponer recargos desde del 1%, hasta sanciones del 150% de la cuota adeudada.
La cuenta atrás para presentar la declaración de la Renta 2025 entra en su fase decisiva. A pocas semanas del cierre de la campaña, más de 10 millones de contribuyentes todavía no han cumplido con este trámite fiscal, según cálculos de TaxDown consultados por DEMÓCRATA.
La cifra no es menor. Representa cerca del 40% de las más de 25 millones de declaraciones previstas por la Agencia Tributaria para esta campaña. Y para quienes apuren demasiado los plazos o dejen pasar la fecha límite, las consecuencias económicas pueden ser relevantes.
Según explican los expertos fiscales de TaxDown, los contribuyentes que presenten el IRPF fuera de plazo pueden enfrentarse a cuatro escenarios distintos, dependiendo de si Hacienda actúa antes o después de que regularicen voluntariamente su situación y de si la declaración sale a ingresar o a devolver.
Primer escenario
La situación menos gravosa es la de quienes presentan voluntariamente la declaración fuera de plazo antes de recibir un requerimiento de la Agencia Tributaria.
En estos casos, si la declaración resulta a ingresar, Hacienda aplica un recargo del 1%, al que se suma otro 1% adicional por cada mes completo de retraso. Así, un retraso de un mes supone un recargo del 2%, mientras que seis meses elevan el coste al 7%.
Una vez transcurridos doce meses, el recargo pasa automáticamente al 15% y comienzan a devengarse intereses de demora.
Segundo escenario: multa de 100 euros
Muchos contribuyentes creen erróneamente que no existe riesgo cuando la declaración sale a devolver. Sin embargo, presentar fuera de plazo también tiene consecuencias.
Según TaxDown, cuando no existe cantidad pendiente de ingreso —porque la declaración sale a devolver o el resultado es cero— no se aplica recargo, pero la Administración puede imponer una sanción fija de 100 euros.
Tercer escenario: sanciones de hasta el 150%
El panorama cambia radicalmente cuando la Agencia Tributaria detecta el incumplimiento antes de que el contribuyente regularice su situación.
Si la declaración sale a ingresar y existe requerimiento previo de Hacienda, desaparecen los recargos y entran en juego las sanciones, que pueden oscilar entre el 50% y el 150% de la cuota dejada de ingresar, además de los correspondientes intereses de demora.
La sanción mínima se aplica normalmente en los supuestos más leves, mientras que los porcentajes más elevados quedan reservados para los casos con ocultación o utilización de medios considerados fraudulentos por la Administración.
Cuarto escenario: 200 euros de sanción
Incluso cuando la declaración no genera perjuicio económico para Hacienda, el contribuyente puede ser sancionado si la Administración le requiere previamente.
En estos supuestos, la multa asciende a 200 euros, una cuantía que puede afectar tanto a declaraciones a devolver como a aquellas cuyo resultado sea cero.
Un riesgo potencial para más de 10 millones de contribuyentes
Los cuatro escenarios descritos podrían alcanzar todavía a una bolsa de más de 10 millones de contribuyentes que siguen sin presentar su declaración, según las estimaciones de TaxDown.
Once millones a devolver
Los datos muestran además que la campaña sigue avanzando a dos velocidades. Por un lado, cerca de 11 millones de declaraciones ya presentadas han salido a devolver, aunque casi 2,7 millones de contribuyentes continúan esperando el ingreso de Hacienda. Por otro, más de tres millones de personas tendrán que abonar cantidades a la Agencia Tributaria, un pago que se realizará el próximo 30 de junio, aunque puede fraccionarse.
Ante este contexto, TaxDown insiste en que no basta con presentar la declaración dentro de plazo. También recomienda revisar detenidamente el borrador antes de validarlo para evitar errores y deducciones no aplicadas que puedan encarecer innecesariamente la factura fiscal.
En este sentido y, en declaraciones a DEMOCRATA, Enrique García, CEO de TaxDown, señala: "Revisar el borrador de la renta no es opcional, es imprescindible. Cada año vemos cómo miles de personas pierden dinero o cometen errores simplemente por dar por hecho que está todo bien".