El presidente de Mapfre, Antonio Huertas, ha reiterado este viernes el compromiso de la aseguradora con una visión de negocio a largo plazo, frente a la irrupción de nuevos actores de carácter temporal que están intensificando la competencia y empujando a la baja las tarifas del sector.
En esta línea, el máximo responsable de la compañía ha subrayado que “la confianza no se construye en los ciclos alcistas --de beneficios y precios elevados en un entorno de riesgos contenidos--, sino a lo largo del tiempo”.
Durante su intervención en las “XXX Jornadas Internacionales” de Mapfre Global Risks, celebradas en Cáceres, el directivo ha lamentado que el seguro opera actualmente en un entorno de “alta competencia, con mercados, en algunos ámbitos, claramente blandos, en los que la presión sobre precios y condiciones es una constante”.
Según ha recalcado, es precisamente en ese escenario cuando se pone de manifiesto “el verdadero valor” de la entidad. “Cuando los clientes nos necesitan, ahí estaremos (...), en la constancia, en la coherencia y en la capacidad de responder cuando realmente importa”.
Huertas ha recalcado que la actividad aseguradora solo adquiere todo su sentido con una perspectiva de continuidad, ya que no se puede interpretar “en el corto plazo”, sino analizando su desempeño “en el largo recorrido”.
“Nuestra función es absorber la volatilidad de los clientes para que su negocio o actividad se pueda desarrollar sin sobresaltos y minimizar así el impacto de los factores externos”, ha añadido, al profundizar en el papel estabilizador del seguro.
El peso de Global Risks y la cobertura a las empresas del Ibex 35
El presidente también ha destacado la relevancia estratégica de la unidad de Global Risks de Mapfre, una división que en 2025 aportó el 6% de las primas y el 5% del resultado atribuido del grupo, y que ofrece protección a cerca del 95% de las empresas cotizadas del Ibex 35.
Huertas ha remarcado que Mapfre es la única aseguradora española con capacidad para acompañar a sus clientes en la cobertura de este tipo de riesgos complejos —como satélites, grandes infraestructuras o proyectos de gran escala— en cualquier parte del planeta. Se trata de una actividad que, ha recordado, exige “máxima especialización, capacidad técnica avanzada, visión global y, sobre todo, un profundo conocimiento de cada cliente”.
En el último ejercicio, esta unidad obtuvo un beneficio de 51,5 millones de euros y mantiene una presencia especialmente destacada en Iberoamérica, donde la compañía ha puesto en marcha en enero un nuevo ‘hub’ en Colombia con el objetivo de impulsar su crecimiento en la región.
La división de grandes riesgos de Mapfre, dirigida por Bosco Francoy, participa en sectores como la energía, la siderurgia, la minería, la automoción, la industria pesada, la alimentación, los servicios, las infraestructuras críticas, la ciberseguridad o la aviación y el espacio, entre otros ámbitos de actividad.
Riesgos más complejos y necesidad de colaboración
En referencia a las distintas ponencias de las jornadas, Huertas ha señalado que el mapa de riesgos es cada vez “más complejo, más interconectado y más global”, lo que obliga a contar no solo con una mayor capacidad financiera, sino también con “más anticipación, conocimiento y colaboración”.
Sobre este último punto, el presidente de Mapfre ha advertido de que “ninguna organización puede afrontar sola los desafíos actuales”, por lo que la gestión de los grandes riesgos se está convirtiendo, progresivamente, en un ejercicio compartido entre múltiples actores.
Más de 150 soluciones de IA y compromiso con el empleo
En relación con el impacto de la Inteligencia Artificial (IA) en el negocio asegurador, Huertas ha defendido que esta tecnología representa “una gran oportunidad para transformar las compañías, ganar eficiencia y mejorar resultados”.
En el caso concreto de Mapfre, el grupo ha desplegado ya más de 150 soluciones de inteligencia artificial en distintas áreas internas. En cuanto a su efecto sobre el empleo, el presidente ha insistido en que la entidad no ve la IA “como un camino para sustituir a las personas”, sino como una herramienta complementaria.
“Apostamos por ella --la IA-- para liberar a nuestra gente de tareas de bajo valor y dedicarse a lo que ninguna máquina puede hacer: escuchar a un cliente”, ha precisado el máximo responsable de la compañía.
Mapfre cuenta, además, con un “Manifiesto por una IA humanista, ética y responsable”, mediante el cual se compromete a que la adopción de estas tecnologías no implicará “ni un solo puesto de trabajo” destruido.
Huertas ha explicado que los incrementos de eficiencia derivados del uso de IA se destinarán a programas de formación, a la reubicación interna y al refuerzo de los equipos del Grupo, con el objetivo de acompañar a la plantilla en esta transición tecnológica.
“No nos podemos permitir dar la patada a un grupo de trabajadores que forman parte del éxito de Mapfre. Hay que integrar al mayor número posible de personas en este proceso, porque la confianza, en el seguro y en cualquier negocio, la construyen las personas, no los algoritmos”, ha concluido el presidente de Mapfre.
Al mismo tiempo, ha advertido de que, aunque muchos puestos de trabajo desaparecerán, el sector privado debe asumir un compromiso social con las nuevas generaciones y con la recolocación de los profesionales ante la irrupción de la IA.