La ciberseguridad irrumpe como el mayor riesgo para las empresas, según BDO

La ciberseguridad se consolida como el mayor riesgo empresarial global y desvela carencias estructurales en la gestión de riesgos, según el informe de BDO.

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La ciberseguridad emerge como la principal amenaza frente a la que las compañías se sienten más vulnerables, al escalar del 23% al 40% en apenas un año, de acuerdo con el informe Global Risk Landscape 2026 elaborado por BDO.

El documento detalla que los ciberataques se incrementaron un 58% en todo el mundo entre 2023 y 2025 y que el 68% de los directivos percibe que las crisis afectan a sus organizaciones con una velocidad creciente.

A pesar de este contexto, solo el 9% de las empresas declara disponer de una gestión de riesgos "muy proactiva", mientras que más de la mitad admite dificultades para identificar las señales de riesgo más relevantes y el 55% reconoce que las urgencias de corto plazo obstaculizan la planificación estratégica a largo plazo.

No obstante, el 99% de las organizaciones afirma estar impulsando mejoras en sus sistemas de gestión de riesgos para los próximos tres años. En 2026, la ciberseguridad se sitúa a la cabeza de la lista de riesgos (40%), seguida por la inteligencia artificial (27%) y la geopolítica (25%). En paralelo, el riesgo regulatorio desciende del 35% al 24% y el asociado a la cadena de suministro baja del 28% al 24%.

La ciberseguridad, un desafío de fondo

El avance de la ciberseguridad como preocupación prioritaria obedece a carencias estructurales que trascienden el mero volumen de inversión, entre ellas la incorporación tardía de los equipos especializados en ciberseguridad a los proyectos de transformación digital.

Solo uno de cada diez equipos (10%) participa desde la fase de ideación de las iniciativas, mientras que más de la mitad (57%) se suma en la etapa de planificación y uno de cada cuatro (26%) lo hace ya en la ejecución. Esta entrada tardía implica trabajar cuando las decisiones clave están cerradas, compromete la seguridad desde el diseño y multiplica vulnerabilidades que podrían haberse evitado.

El informe de BDO también identifica una brecha relevante entre los CEOs y los responsables tecnológicos. Aunque ambos grupos coinciden en señalar la ciberseguridad como el riesgo predominante en la actualidad, únicamente el 29% de los primeros considera que seguirá ocupando esa posición dentro de cinco años, frente al 41% de los segundos. Esta diferencia pone de manifiesto un mayor optimismo en la alta dirección, donde además el 23% admite que su organización invierte por debajo de lo necesario en ciberseguridad, lo que evidencia una desconexión entre la magnitud de la amenaza y los recursos que se destinan a afrontarla.

La IA: de foco de riesgo a palanca de negocio

La visión sobre la inteligencia artificial ha experimentado también un giro significativo: dos tercios de los encuestados (66%) consideran ahora su desarrollo como una oportunidad para el negocio, frente al 57% de 2025, mientras que la proporción de quienes la perciben principalmente como un riesgo se ha reducido del 30% al 24%, reflejando una mayor familiaridad con sus usos y una confianza creciente en su capacidad transformadora.

Con todo, la IA figura como el segundo riesgo que más inquieta a los CEOs en el informe de este año, sobre todo por factores asociados como la privacidad de los datos (61%), los retos de cumplimiento normativo (51%) y la ciberseguridad (50%).

Otro frente relevante vinculado a la IA es el fraude, si bien la preocupación de los altos ejecutivos en este ámbito ha caído de forma notable: en la actualidad, el 93% de los líderes no lo sitúa entre los riesgos principales, pese a la expansión de tecnologías como los deepfakes.

El estudio de BDO apunta, además, que solo el 13% de las organizaciones actualiza de forma activa sus defensas frente al fraude asociado a la IA, frente al 79% que aseguraba disponer de un plan específico en 2025.

"A pesar de que las empresas cada vez reconocen que los riesgos están interconectados y son más complejos, siguen gestionándolos de forma aislada y reactiva. Debe haber un cambio, ya que las empresas tienen que comenzar a anticipar escenarios y gestionar los riesgos de forma transversal. Aquellas compañías que consigan dar ese salto estarán convirtiendo la incertidumbre en una ventaja competitiva", ha asegurado el socio responsable de Risk Advisory Services de BDO España, Gonzalo García Liñán.

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