La duración media de los contratos firmados en julio se queda por debajo de los 46 días

La duración media de los contratos en julio cae a 45,83 días, uno de los mínimos en 20 años, pese a la reforma laboral y a las penalizaciones a la temporalidad.

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Fachada de una Oficina de Empleo Ricardo Rubio - Europa Press

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La duración de los contratos laborales registrados en los servicios públicos de empleo se situó en julio en una media de 45,83 días, uno de los valores más reducidos para este mes en las últimas dos décadas, según datos del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) consultados por Europa Press.

Con esta cifra, ya son cinco ejercicios seguidos, desde 2022, en los que la duración media de los contratos firmados en julio se mantiene en torno a los 45 días.

Antes de 2022, año en que la duración media de los contratos de julio fue de 45,85 días, este indicador solía situarse en niveles más elevados, con alguna excepción dentro de la serie, como la de 2019 (47,05 días), que apenas difiere del dato actual.

Si se analiza la serie histórica, la duración media de los contratos de julio no baja de los 53 días desde 2013, alcanzando su máximo en 2006, con 73,82 días de media.

Que España encadene cinco años consecutivos con duraciones medias cercanas a los 45 días en julio resulta llamativo, teniendo en cuenta que la reforma laboral de 2021 introdujo penalizaciones para los contratos de muy corta duración y fijó el contrato indefinido como modalidad ordinaria.

En concreto, la reforma laboral contempla una cotización adicional a pagar por los empresarios al finalizar los contratos temporales de menos de 30 días que, actualmente, está fijada en 33,62 euros, un 3,1% más que en 2025.

Esta penalización se diseñó como mecanismo para desincentivar que las empresas recurrieran a contratos extremadamente breves, de apenas unos días o de cuatro semanas.

Desde Trabajo afirman que la desaparición del contrato de obra y servicio establecida en la reforma laboral de 2021 ha hecho que los datos de los últimos años no sean estrictamente comparables con los más antiguos recogidos en la serie del SEPE.

La explicación es que el contrato por obra y servicio, que antes de la reforma laboral suponía cerca del 40% de la contratación en España, podía durar meses o años, afectando, por tanto, a los datos de duración media.

Al salir ese contrato de la estadística, que Trabajo suprimió por considerar que se utilizaba a menudo para cubrir trabajos que tenían carácter indefinido, se ha producido un recorte en la duración media de los contratos y se refleja en mayor medida qué duración real tiene la contratación temporal que se hace en España.

Un tercio de los contratos de julio dura menos de un mes

En julio de este año se registraron un total de 1.587.141 contratos, un 0,12% menos que en el mismo mes de 2025. De todos ellos, 617.211 fueron indefinidos, un 1,19% más que en julio de 2025. En conjunto, el 38,89% de todos los contratos realizados en julio fueron indefinidos.

Por su parte, 969.930 fueron contratos temporales, un 0,93% menos que en el mismo mes de 2025. En total, estos contratos representaron el 61,1% de la contratación efectuada en el séptimo mes del ejercicio 2026.

Según los datos del SEPE del mes de julio a los que ha accedido Europa Press, casi uno de cada cinco contratos (19,4%) que se firmaron en el mes (308.861 contratos) duraron menos de una semana, mientras que 82.741 contratos (el 5,2% del total) duraron entre 7 y 15 días.

Además, se firmaron 137.051 contratos con una duración de entre 15 días y un mes, el 8,6% del total, y 273.138 de entre un mes y tres meses, el 17,2%.

De esta forma, el 33,3% de los contratos firmados en julio presentaron una duración inferior o igual a un mes, y la mitad, el 50,4%, de tres meses o menos.

Propuestas para reducir la rotación: el sistema bonus-malus

Algunos especialistas en el mercado laboral han planteado distintas vías para atajar la elevada rotación del empleo en España. Entre ellos figura la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), que ha puesto sobre la mesa un sistema de 'bonus-malus' como alternativa a medidas como el encarecimiento del despido.

Fedea considera que la reforma laboral ha generado una auténtica “transformación” de la contratación en España, aunque ha advertido de que la duración media de los contratos indefinidos ordinarios se ha reducido en alrededor de 100 días.

A su juicio, la mejora en la calidad formal del contrato no se ha trasladado con la misma intensidad a los resultados laborales. Así, señala en un reciente estudio, centrado en los jóvenes, que los efectos sobre la duración del empleo y los ingresos son positivos, pero más modestos.

De este modo, estima que la reforma redujo aproximadamente un 40% la brecha previa en la duración del primer empleo, un 32% la brecha en la probabilidad de que el primer empleo durase al menos seis meses y un 14% la brecha en los ingresos acumulados durante ese primer empleo. Cuando se considera el conjunto del primer año de contrato, los efectos siguen siendo favorables, aunque de magnitud limitada.

La explicación principal, según Fedea, es que, tras la reforma, los nuevos contratos indefinidos ordinarios pasaron a durar menos. En promedio, la duración de estos contratos se redujo en torno a 100 días, con una caída más pronunciada en las provincias que antes presentaban mayor temporalidad.

Este resultado sugiere, según Fedea, que parte de los empleos que antes se formalizaban mediante contratos temporales han pasado a canalizarse a través de contratos indefinidos, pero sin que desaparezca por completo la rotación subyacente.

En su opinión, el análisis de las causas de finalización de los contratos confirma esta interpretación, pues no se observa un aumento relevante de los despidos entre los jóvenes con contratos indefinidos.

De hecho, las bajas voluntarias siguen siendo la principal causa de la finalización de la relación laboral, tanto antes como después de la reforma laboral, y lo que cambia es el momento de la finalización: después de la reforma, las salidas de los contratos indefinidos ordinarios se producen antes. Además, Fedea constata que una reducción de las tasas de supervivencia de estos contratos, especialmente a horizontes de seis, nueve y doce meses.

Limitar la temporalidad, condición necesaria pero no suficiente

Para este 'think tank', poner restricciones a la contracción temporal como hizo la reforma laboral de 2021 “era necesario, pero no suficiente”, pues despedir con contratos indefinidos de más corta duración es “relativamente barato”.

Por ello, Fedea considera que si estos patrones se consolidan en el tiempo, será necesario contemplar nuevas medidas, entre ellas la implatación de un sistema 'bonus-malus' para penalizar la rotación “excesiva” que afecta a muchos trabajadores que ahora tienen contratos indefinidos y premiar a aquellas empresas que, por el contrario, rotan poco.

En su opinión, aunque se debe generalizar, en lo medida posible, la contratación indefinida, hay que garantizar que los contratos tengan la duración adecuada “y que no haya comportamientos estratégicos” por parte de las empresas, de forma que “no piensen que, como es barato despedir en el corto plazo pese a tener más contratos fijos, pueden perpetuar las políticas que ya llevaban a cabo antes de la reforma”.

En este trabajo sobre los efectos de la reforma laboral entre los jóvenes, Fedea señala que antes de la reforma el acceso al indefinido estaba entre el 10% y el 17%, mientras que después de la reforma salta a entre el 54% y 57%. Son entre 30 y 40 puntos de mejora en la probabilidad de obtener un contrato indefinido.

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Gráfico interactivo: Duración media de los contratos registrados en los meses de julio en España. (2006-2026)

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