La Organización Mundial del Comercio (OMC) ha alertado de que levantar nuevas barreras al comercio internacional podría acarrear un fuerte coste para la economía global. Según sus estimaciones, el producto interior bruto (PIB) mundial podría reducirse cerca de un 7% y las exportaciones aproximadamente un 27% de aquí a 2050, en un contexto en el que las tensiones geopolíticas siguen aumentando y poniendo bajo presión el sistema de comercio multilateral.
Los estudios elaborados por la OMC concluyen que, cuanto mayores sean las trabas a los intercambios internacionales, mayor será el freno para el crecimiento económico. Así, reemplazar la cooperación multilateral por un entramado de acuerdos de libre comercio bilaterales o entre bloques regionales como norma general provocaría, según sus cálculos, un impacto negativo del 6,9% sobre el PIB y del 26,9% en las exportaciones a escala mundial.
En un escenario alternativo, en el que el planeta quedase fragmentado en varios bloques comerciales organizados en torno a alineamientos geopolíticos, la OMC proyecta que el PIB global se contraería un 5,1%, mientras que el comercio de bienes y servicios hacia el exterior caería un 18,6%.
Estos dos supuestos se oponen al escenario que la propia OMC denomina marco de “cooperación reforzada”, en el cual la economía mundial se vería impulsada con un incremento del 2,9% y el volumen de exportaciones avanzaría un 17,9%.
De este modo, la organización concluye que “esto implica que la diferencia entre una cooperación multilateral fortalecida y el debilitamiento de la OMC equivale aproximadamente a entre el 5% y el 10% del PIB real mundial, según el escenario”.
El repunte de las tensiones geopolíticas ha dado lugar a nuevas medidas que afectan al comercio internacional y representan un reto directo para el sistema de normas de la OMC. La imposición de aranceles, los vetos al intercambio de determinados bienes, las sanciones a empresas y Estados o las restricciones a los flujos de inversión están dificultando el mantenimiento de un marco multilateral estable.
Ante esta situación, la OMC subraya que los gobiernos deben equilibrar las rivalidades geopolíticas con la necesidad de cooperación económica, puesto que “cuando los fundamentos de seguridad se extienden a diversos sectores e instrumentos, resulta más complejo y trascendental del margen legítimo entre la política comercial y la toma de decisiones unilaterales”.
El informe advierte además de que “la seguridad nacional y la autonomía estratégica se invocan cada vez con mayor frecuencia para justificar las restricciones comerciales, lo que socava la previsibilidad de la política comercial. Cuestiones como el comercio digital, la inteligencia artificial (IA), las medidas relacionadas con el clima, la política industrial, los subsidios y las empresas estatales están poniendo a prueba normas diseñadas para una época anterior”, según recoge el documento de la OMC.