La Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (Confiep), principal organización empresarial de Perú, ha expresado su apoyo a la candidatura del excanciller Javier González-Olaechea para ocupar la Dirección General de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en el periodo 2027-2032. El diplomático peruano se disputará el cargo con la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, y con el actual máximo responsable del organismo, Gilbert Houngbo.
La patronal peruana ha instado a los distintos actores sociales del país a sumar fuerzas en torno a esta candidatura, subrayando que González-Olaechea ya representó a Perú como canciller en diversos espacios multilaterales y reforzó la relación institucional con la OIT durante su trayectoria.
A lo largo de su carrera, González-Olaechea ha ejercido como alto funcionario de la OIT, además de haber sido asesor del embajador Javier Pérez de Cuéllar, ex secretario general de la ONU. También ha desempeñado responsabilidades en el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE), la Presidencia del Consejo de Ministros, el Ministerio del Interior y el Ministerio de Energía y Minas (Minem).
La postulación se hizo oficial a finales de agosto, tras la llegada al Gobierno de la nueva presidenta Keiko Fujimori. La elección del próximo director general de la OIT tendrá lugar el 16 de noviembre mediante votación secreta, y el mandato del candidato elegido arrancará el 1 de octubre de 2027.
En caso de resultar elegido, González-Olaechea se convertiría en el primer peruano en encabezar esta agencia de la ONU especializada en el mundo del trabajo, cuyas decisiones influyen en las políticas laborales de los 187 Estados miembros.
Su programa para liderar la institución, titulado “Una vida digna en la Era Disruptiva”, plantea adaptar la OIT a un escenario marcado por la inteligencia artificial (IA), la automatización, las plataformas digitales y la transición ambiental, manteniendo como eje la justicia social.
Entre sus prioridades figura el refuerzo de las normas y los derechos laborales, así como la actualización del diálogo social para que gobiernos, empresas y trabajadores puedan anticiparse a las transformaciones del mercado laboral y pactar soluciones antes de que desemboquen en conflictos. Dentro de este marco, también aboga por impulsar con mayor firmeza la aplicación del Convenio 169 de la OIT.
González-Olaechea apuesta, además, por una OIT más enfocada en los resultados, con mayor capacidad de análisis prospectivo e investigación, mejor coordinación vertical y una gestión ligada a presupuestos, responsables, calendarios e indicadores de desempeño.
Como paso previo a la votación, los aspirantes presentarán el 23 de septiembre sus programas en Ginebra (Suiza) ante el pleno del actual consejo de administración de la OIT y los delegados de los 187 países que integran la organización.
Posteriormente, el órgano de gobierno de la OIT celebrará reuniones privadas con cada candidato el 9 de noviembre y, siete días después, llevará a cabo una votación secreta. Para ser designados, los postulantes deberán obtener el respaldo de más de la mitad de los miembros del consejo de administración con derecho a voto.