SpaceX, la compañía aeroespacial controlada por Elon Musk, decidió cancelar en el último momento el decimotercer lanzamiento de su programa Starship, la familia de supercohetes reutilizables de la firma, tras detectarse incidencias en varios motores de la nave. La reacción del mercado fue inmediata y las acciones de la empresa llegaron a ceder más de un 5% en el arranque de la sesión en Wall Street.
“Suspendido el intento de prueba de vuelo de hoy”, ha indicado la compañía en un escueto mensaje en redes sociales sobre la franja horaria esperada para el inicio del lanzamiento.
Poco después, el consejero delegado de SpaceX, Elon Musk, explicaba también en redes sociales que el sistema de la nave abortó automáticamente el despegue al no llegar a arrancar varios de los motores previstos. A pesar de ello, Musk ha adelantado que la compañía confía en poder retomar el intento “con suerte” en los próximos días.
Antes de volver a programar la que será la segunda prueba de vuelo de la Starship V3, será necesario sustituir dos de los 33 motores Raptor. Este ensayo tenía como objetivo comprobar la capacidad de la nave para colocar en órbita hasta 20 satélites Starlink y ejecutar posteriormente un amerizaje controlado en el océano.
En Bolsa, los títulos del conglomerado de cohetes, satélites e inteligencia artificial cotizaban este viernes en 123,8 dólares, frente a los 131,11 dólares del cierre anterior, lo que implica un retroceso del 5,5% en la jornada.
Con este descenso, el precio de la acción queda por debajo tanto de su precio de salida, fijado en 135 dólares, como de su debut en el parqué, en 150 dólares, pese a que apenas ha pasado algo más de un mes desde su estreno bursátil. Desde el máximo de 225,64 dólares alcanzado en ese periodo, la corrección acumulada ronda ya el 45%.
Este comportamiento contrasta con las recomendaciones publicadas recientemente por distintas entidades financieras. Los analistas de Raymond James han establecido un precio objetivo de 800 dólares, el más ambicioso hasta la fecha. Morgan Stanley, por su parte, sitúa su valoración en 300 dólares, más de un 140% por encima del precio de este lunes, mientras que el banco suizo UBS fija un objetivo a doce meses de 210 dólares.
De hecho, Bank of America ha emitido este viernes su recomendación de compra de SpaceX con un precio objetivo de 235 dólares, lo que supone alrededor de un 80% de potencial revalorización, con Starship como una de las joyas del negocio de Musk.
“El informe identifica a Starship como la pieza decisiva de la valoración. Si logra operar de forma plenamente reutilizable, fiable y con una elevada frecuencia de lanzamientos, Bank of America considera que podría reducir los costes de acceso al espacio en un orden de magnitud y hacer viable el despliegue masivo de satélites de nueva generación y centros de datos orbitales. Entre los principales riesgos, el banco señala posibles retrasos en Starship o las enormes necesidades de inversión”, ha indicado la entidad.
Ni siquiera la inclusión de Space X en el Nasdaq 100 --selectivo que mide el rendimiento de 100 de las mayores empresas no financieras negociadas en el Nasdaq-- ha permitido a SpaceX corregir su senda bajista de los últimos días.
La compañía presentará su informe de resultados el próximo 8 de agosto, en el que detallará su evolución durante el primer semestre del año. Será la primera rendición de cuentas ante el mercado desde su salida a Bolsa y se interpreta como una referencia clave para los inversores.