SpaceX supera a Amazon y desafía a Microsoft: así gana dinero la empresa de Elon Musk

La compañía fundada por Elon Musk supera los 2,5 billones de dólares de capitalización tras su salida a bolsa impulsada por Starlink, los contratos públicos y las expectativas sobre la inteligencia artificial

2 minutos

Pantalla en Times Square con el debut bursátil de SpaceX. Europa Press/Contacto/M10s

Pantalla en Times Square con el debut bursátil de SpaceX. Europa Press/Contacto/M10s

Añadir DEMÓCRATA en Google

Pregunta a FREN

Publicado

Última actualización

2 minutos

Más leídas

SpaceX ha dejado de ser una empresa de cohetes para convertirse en uno de los gigantes tecnológicos más valiosos del mundo. Apenas unos días después de su debut bursátil, la compañía fundada por Elon Musk supera los 2,5 billones de dólares de capitalización y ya ha adelantado a Amazon en valor de mercado, acercándose a Microsoft.

La firma aeroespacial cerró su oferta pública inicial con unos ingresos brutos de aproximadamente 85.700 millones de dólares tras el ejercicio completo de la opción de sobreasignación por parte de los bancos colocadores. El estreno en el Nasdaq ha disparado el valor de sus acciones y ha consolidado a SpaceX como una de las compañías más influyentes del panorama tecnológico global.

El mercado, sin embargo, no está pagando solo por los cohetes que lanza hoy, sino por la infraestructura espacial y digital que aspira a controlar en las próximas décadas.

Starlink, el negocio que cambió las reglas del juego

La principal diferencia entre la SpaceX actual y la de hace una década es Starlink, su red de internet por satélite. La compañía opera miles de satélites en órbita baja y presta servicio en decenas de países, con millones de usuarios residenciales, empresas y administraciones públicas.

Frente al carácter cíclico del negocio de los lanzamientos espaciales, Starlink aporta ingresos recurrentes y posiciona a SpaceX como un actor estratégico en un mercado que combina telecomunicaciones, conectividad global y procesamiento de datos. El despliegue de la constelación satelital ha permitido a la empresa diversificar sus fuentes de ingresos y reducir su dependencia de los contratos gubernamentales.

Por añadidura, SpaceX es un socio clave de la NASA a través de programas como Commercial Crew y Artemis, además de participar en misiones de abastecimiento a la Estación Espacial Internacional. La compañía también trabaja con la Fuerza Espacial y el Departamento de Defensa de Estados Unidos en el lanzamiento de satélites y el desarrollo de capacidades consideradas estratégicas para la seguridad nacional.

A ello se suma el liderazgo de la empresa en el mercado mundial de lanzamientos orbitales gracias a los cohetes reutilizables Falcon 9 y Falcon Heavy.

El valor de SpaceX está en el futuro

La valoración alcanzada tras la salida a bolsa refleja tanto los ingresos actuales como las expectativas sobre proyectos aún en desarrollo. Los inversores apuestan por el potencial de Starship, el megacohete con el que Elon Musk pretende abaratar los viajes espaciales, impulsar futuras misiones a la Luna y Marte y abrir la puerta a nuevas aplicaciones comerciales.

El mercado también observa con interés la posibilidad de que SpaceX se convierta en una pieza esencial de la infraestructura global de inteligencia artificial, gracias a la combinación de conectividad satelital, capacidad de lanzamiento y computación distribuida.

La empresa representa, para muchos inversores, algo más que una compañía aeroespacial: una plataforma tecnológica con capacidad para integrar telecomunicaciones, defensa, inteligencia artificial y servicios espaciales.

Ese es el motivo por el que Wall Street ya no la compara únicamente con otros actores del sector espacial, sino con gigantes tecnológicos como Amazon o Microsoft.

Más claves, contexto y preguntas con FREN

CONTENIDO GENERADO CON IA

¿En qué fase se encuentra el desarrollo y certificación del cohete Starship y cuáles son los próximos hitos previstos por la NASA y SpaceX?

Situación actual de Starship y próximos hitos (junio de 2026)

A junio de 2026, Starship se encuentra en una fase avanzada de pruebas de vuelo, en transición desde el estadio de prototipo hacia una etapa de maduración operativa, pero aún lejos de estar certificada para vuelos tripulados o para su uso rutinario en el programa Artemis. SpaceX ha realizado ya 12 vuelos orbitals de prueba, con 6 misiones completadas sin incidentes, demostrando capacidad de alcanzar órbita o casi órbita y de ejecutar reentradas mucho más controladas. Sin embargo, la reutilización completa, el repostaje orbital y la certificación “human‑rated” para la NASA siguen pendientes. En paralelo, NASA mantiene a Starship como pieza central de su sistema de alunizaje para Artemis, pero supedita cualquier misión tripulada lunar a una serie de demostraciones técnicas que todavía no se han cumplido.

Estado del desarrollo técnico y de los vuelos de prueba

Según la cobertura de El Demócrata, SpaceX completó con éxito la duodécima prueba orbital de Starship el 23 de mayo de 2026. De las 12 pruebas realizadas, 6 han finalizado sin incidentes, lo que indica un progreso considerable en fiabilidad frente a los primeros ensayos, en los que se produjeron pérdidas tempranas del vehículo y daños en la rampa de lanzamiento. En vuelos recientes se han ensayado perfiles de reentrada más ambiciosos, amerizajes controlados y maniobras vinculadas a la futura reutilización del sistema.

Otras fuentes técnicas abiertas, como el análisis en El País y la información de Wikipedia, coinciden en que Starship ha dejado atrás la fase de prototipos suborbitales y se sitúa ya en una generación mejorada, con ensayos que incluyen despliegue de cargas simuladas y reentrada controlada. Pese a ello, persisten fallos puntuales de motores y no se ha cerrado todavía un ciclo totalmente reutilizable con captura en torre de ambas etapas.

Regulatoriamente, los vuelos se ejecutan bajo licencias de prueba de la FAA, no como operaciones comerciales regulares. Cada lanzamiento requiere autorizaciones específicas y análisis de riesgos, y la transición a una cadencia comercial dependerá de acumular un historial robusto de vuelos exitosos y repetibles.

Certificación para uso comercial y vuelos tripulados

En el frente comercial, la información aportada por El Demócrata indica que SpaceX ha invertido ya más de 15.000 millones de dólares en Starship y que, en documentación presentada a la SEC, la empresa señala su intención de iniciar vuelos comerciales en la segunda mitad de 2026, una vez concluya la fase de pruebas actual y se logre la certificación de seguridad requerida. Estos primeros usos serían previsiblemente no tripulados y, en gran medida, orientados a carga propia (sobre todo despliegues masivos de satélites Starlink) antes de asumir misiones críticas de clientes externos.

Respecto a vuelos tripulados, las fuentes consultadas subrayan que Starship no está certificada para transportar astronautas. La NASA aplica criterios de “human‑rating” que exigen un número mínimo de vuelos exitosos sin tripulación, fiabilidad demostrada de sistemas críticos y, en el caso concreto de HLS Starship, validación del repostaje orbital y de los sistemas de soporte vital. A fecha de junio de 2026 no hay constancia de que se hayan superado estas demostraciones clave, por lo que la certificación para misiones tripuladas a la Luna sigue siendo un objetivo de medio plazo, no inmediato.

Papel de Starship en el programa Artemis

La NASA ha seleccionado una versión modificada de Starship como módulo de alunizaje lunar dentro del programa Artemis (HLS Starship). Tal y como recoge El Demócrata, la agencia ha anunciado la tripulación de Artemis III y ha reiterado que esta misión incluirá la validación de los módulos de aterrizaje desarrollados por SpaceX y Blue Origin. Starship será el vehículo de descenso lunar y deberá estar plenamente certificado antes de esa misión.

Sin embargo, tanto el análisis de El País como el seguimiento de Daniel Marín coinciden en señalar que Starship aún no está lista para Artemis III: faltan demostraciones de repostaje criogénico en órbita, ensayos de larga duración y, en su momento, una misión de demostración sin tripulación hacia el entorno lunar. En paralelo, la NASA sigue avanzando con Artemis II —cuya preparación se detalla en esta pieza de El Demócrata— como prueba de los sistemas que acompañarán a Starship en las misiones posteriores.

Próximos hitos previstos por NASA y SpaceX

En el corto y medio plazo, las prioridades técnicas de SpaceX, según las fuentes combinadas, son: incrementar la cadencia de vuelos de prueba; consolidar reentradas y amerizajes controlados; lograr los primeros aterrizajes mediante la torre (“catch”); y, sobre todo, ejecutar las primeras misiones de Starship “tanker” para demostrar repostaje orbital. Estas capacidades son críticas tanto para el modelo de negocio de cargas pesadas como para el perfil de misión de HLS Starship en Artemis.

En el plano programático, El Demócrata sitúa Artemis III en 2027 (fecha exacta pendiente), con Starship como vehículo de descenso que deberá estar certificado para entonces. Mientras tanto, SpaceX proyecta el inicio de vuelos comerciales de Starship en la segunda mitad de 2026 y prepara su salida a bolsa el 12 de junio de 2026, según detalla este análisis económico, lo que reforzaría la financiación del programa.

En conjunto, el estado actual puede resumirse así: Starship ha avanzado de forma notable y ha entrado en una nueva etapa de maduración operativa, pero la certificación para vuelos tripulados y para su papel en Artemis sigue condicionada a una serie de demostraciones técnicamente complejas. Los próximos años estarán marcados por la validación del repostaje orbital, las primeras misiones de carga comercial y, finalmente, las pruebas específicas del sistema de alunizaje lunar exigidas por la NASA.

¿Qué requisitos específicos de “human‑rating” exige la NASA para certificar Starship como alunizador de Artemis? ¿Cómo podría afectar un retraso prolongado de Starship al calendario global del programa Artemis y a sus misiones posteriores a Artemis III? ¿Qué planes concretos tiene SpaceX para usar Starship en el despliegue de satélites Starlink y otras cargas comerciales a partir de 2026?

¿Cuáles son las competencias legales del Departamento de Defensa de Estados Unidos en la contratación de servicios privados de lanzamiento espacial?

Competencias legales del Departamento de Defensa de EE. UU. en lanzamientos espaciales privados

Respuesta sintética

No dispongo de acceso a un dossier jurídico completo y actualizado sobre el marco legal específico del Departamento de Defensa de Estados Unidos (DoD) en la contratación de servicios privados de lanzamiento espacial, y además mi especialización es la política y la regulación en España. Dicho esto, de manera general, el DoD actúa siempre dentro del marco legal federal estadounidense, que combina normas de contratación pública, regulación espacial civil y exigencias de seguridad nacional y control de armamento. En la práctica, su papel no es “regular” el espacio, sino contratar servicios dentro de ese marco: puede licitar, seleccionar, supervisar y condicionar el uso de lanzadores privados, pero las licencias técnicas y de seguridad de los lanzamientos recaen en otras agencias civiles. Conviene tener en cuenta que, para un análisis fino, resulta necesario acudir a especialistas en derecho estadounidense o a documentación oficial del propio DoD y de las agencias espaciales de EE. UU.

1. Limitaciones de especialización y alcance

Soy un asistente especializado en política y regulación en España (Gobierno central, parlamentos, normativa y actores políticos españoles), con proyección a temas europeos estrechamente relacionados. Esto implica que:

No estoy especializado en el detalle técnico-jurídico del derecho administrativo o militar estadounidense, ni en el régimen concreto de contratación del Departamento de Defensa de EE. UU. para lanzamientos espaciales. Puedo ofrecer solo una exposición general basada en la lógica de los marcos comparados y en cómo, habitualmente, se articulan estas competencias en grandes potencias, pero sin garantizar que recoja todas las particularidades o reformas recientes del sistema de EE. UU.

2. Marco general de actuación del DoD en Estados Unidos

En términos generales, el Departamento de Defensa:

Actúa sometido al derecho federal de contratación pública y a las leyes que aprueba el Congreso (en particular, las normas presupuestarias y de defensa). No “crea” por sí mismo el marco legal de los lanzamientos, sino que aplica:

Normas de contratación y competencia económica, que regulan cómo puede licitar y adjudicar contratos de servicios espaciales (lanzamiento de satélites militares, servicios de comunicaciones seguras, observación, etc.). Normas de seguridad nacional, control de exportaciones y tecnologías sensibles, que condicionan qué empresas pueden participar, qué tecnología se puede compartir y bajo qué requisitos de seguridad y confidencialidad.

En paralelo, la política espacial estadounidense se diseña de forma interagencial (Casa Blanca, NASA, Departamento de Transporte, agencias reguladoras de telecomunicaciones, etc.), de modo que el DoD es un gran “cliente” y usuario, pero coexiste con autoridades civiles que gestionan licencias y autorizaciones.

3. Contratación de servicios privados de lanzamiento

Desde un punto de vista funcional, las competencias del Departamento de Defensa en la contratación de lanzamientos privados se suelen estructurar en varias dimensiones:

En la planificación y definición de necesidades, el DoD identifica qué capacidades espaciales necesita (por ejemplo, capacidad de lanzar determinado número de satélites al año, a ciertas órbitas, con ciertos requisitos de seguridad y de disponibilidad) y traduce esas necesidades en pliegos y programas de contratación.

En la licitación y adjudicación, puede abrir concursos a proveedores privados (empresas de lanzadores y operadores espaciales), establecer criterios técnicos y de seguridad, y adjudicar contratos en competencia, siempre dentro de los límites impuestos por el Congreso (presupuesto, política industrial, apoyo a proveedores nacionales, etc.).

En la supervisión contractual, el DoD tiene capacidad para exigir cumplimiento de hitos técnicos, calendarios de lanzamiento, estándares de ciberseguridad, cifrado y protección de la información, así como para imponer penalizaciones o rescindir contratos si se incumplen cláusulas críticas.

Además, en contratos que implican acceso a información clasificada o tecnología de defensa, el Departamento de Defensa puede exigir certificaciones específicas de seguridad, control de personal, restricciones de propiedad extranjera o uso de determinadas infraestructuras.

4. Relación con las autoridades civiles y el marco regulatorio espacial

En la mayor parte de sistemas comparables, la competencia para autorizar el lanzamiento (desde el punto de vista de la seguridad del vuelo, el uso del espacio aéreo y la compatibilidad orbital) recae en autoridades civiles especializadas, incluso cuando el “cliente” del lanzamiento es militar.

La consecuencia práctica es que el Departamento de Defensa puede contratar y condicionar el servicio, pero no sustituye la función de las autoridades civiles reguladoras: las empresas privadas que lanzan para el DoD deben igualmente cumplir con la normativa técnica, medioambiental y de seguridad aplicable en Estados Unidos.

5. Qué puedo y qué no puedo ofrecer

En el ámbito de mi especialización (España), sí puedo:

Explicar cómo se regulan las compras públicas en defensa, cómo se articula la colaboración público-privada en el sector espacial o de defensa, qué papel juegan el Congreso de los Diputados y el Senado en el control del gasto militar y de programas espaciales, o qué debates políticos existen sobre el uso de empresas privadas en misiones sensibles.

Pero, para un detalle normativo al nivel de artículos de ley, reglamentos concretos de contratación del DoD o jurisprudencia de tribunales estadounidenses, sería necesario acudir a fuentes especializadas en derecho de Estados Unidos o a documentación oficial directamente emitida por las instituciones norteamericanas.

¿Qué resultados obtuvo Amazon en las últimas elecciones internas para la renovación de su consejo de administración y quiénes son sus principales directivos?

Respuesta breve

Con la información disponible en las fuentes consultadas no es posible identificar los resultados concretos de la última votación de los accionistas de Amazon para renovar su consejo de administración (por consejero, porcentaje de apoyo, ni la fecha exacta), ni la composición final aprobada en esa junta. Sí se confirma, de forma parcial y no necesariamente actualizada, que el órgano de gobierno es un consejo amplio y mayoritariamente no ejecutivo en el que figuran Jeff Bezos y Andy Jassy, junto a otros consejeros independientes. También se puede reconstruir de manera aproximada una parte del equipo directivo sénior (CEO, CFO y algunos responsables funcionales), pero sin garantía de que sea la foto más reciente. Para obtener los datos exactos y actuales, es imprescindible acudir a la documentación oficial de gobernanza corporativa de Amazon.

Situación del consejo de administración de Amazon

Las fuentes revisadas no recogen el acta ni el proxy statement más reciente de Amazon, por lo que no se dispone del resultado detallado de la última junta general anual de accionistas (AGM) en la que se renuevan los miembros del consejo. No aparecen datos como el porcentaje de votos a favor de cada consejero, propuestas rechazadas o aprobadas, ni si ha habido incorporaciones o salidas significativas en la última renovación.

Sí se describe que Amazon cuenta con un consejo de administración de tamaño relevante y carácter mayoritariamente no ejecutivo, con una combinación de miembros internos y externos procedentes del ámbito empresarial y tecnológico. De acuerdo con la información de un agregador financiero, la composición que se muestra incluye a Jeff Bezos como presidente del consejo, y consejeros como Patricia Stonesifer, Jonathan Rubinstein, Jamie Gorelick, Wendell Weeks, Daniel Huttenlocher, Andy Jassy, Indra Nooyi y Edith Cooper, entre otros, aunque se advierte explícitamente que esta lista procede de una base de datos financiera y no sustituye a la documentación oficial de Amazon para confirmar la última renovación aprobada (Marketscreener – Amazon.com, Inc.).

En consecuencia, no puede afirmarse con rigor que esa composición refleje exactamente el resultado de la votación de la última junta, ni si ha habido ajustes posteriores. La propia información consultada indica que, para conocer con precisión la composición final aprobada, los cambios respecto al ejercicio anterior y las fechas concretas, es necesario revisar el definitive proxy statement registrado ante la SEC y el apartado de gobierno corporativo de la web de inversores de Amazon.

Principales directivos y estructura de alta dirección

En cuanto al equipo directivo, las fuentes disponibles permiten identificar algunos cargos clave, aunque de nuevo se trata de una foto parcial y que podría no estar plenamente actualizada. En esa estructura, se señala a:

Andy Jassy como director ejecutivo (CEO) de Amazon; Brian Olsavsky como director financiero (CFO); Peter DeSantis como responsable de un área tecnológica de alto nivel; Dave Fildes al frente de relaciones con inversores; y Hao Tian con responsabilidades de cumplimiento (compliance). Esta información procede igualmente de un agregador financiero que recoge el organigrama ejecutivo de la compañía, sin vínculo directo a la documentación interna de Amazon (Marketscreener – Amazon.com, Inc.).

Lo que sí se desprende de este esquema es que Amazon mantiene una clara separación entre el consejo de administración (órgano de supervisión y fijación de la estrategia de largo plazo) y la alta dirección ejecutiva (responsable de la gestión diaria, resultados financieros, operaciones tecnológicas y relación con los mercados). No obstante, sin acceso al listado oficial más actualizado, no se puede elaborar un organigrama completo ni confirmar cambios recientes en unidades de negocio concretas (como comercio electrónico, AWS o contenidos digitales).

Dónde consultar los resultados oficiales y la lista actual

La propia documentación a la que se ha accedido remite a las fuentes oficiales de Amazon como vía necesaria para obtener la información que planteas: los resultados de la última votación para la renovación del consejo de administración y la lista exacta de sus principales directivos en el momento actual. Entre esas fuentes, se menciona específicamente la sección de gobierno corporativo y relaciones con inversores de Amazon, donde se publican los proxy statements, informes de gobernanza, biografías de los consejeros y comunicados tras cada junta: Relaciones con Inversores y Gobernanza Corporativa de Amazon.

Dado que la información recuperada no incluye ese proxy statement ni comunicados recientes sobre la última AGM, no es posible ofrecer una respuesta más precisa sin incurrir en especulación. Para un análisis riguroso de los resultados (porcentaje de apoyo a cada consejero, eventuales votos de protesta o propuestas de accionistas) y de la fotografía exacta del equipo directivo, es imprescindible contrastar directamente esos documentos oficiales.

Además, conviene recordar que mi especialidad principal es el análisis de la política y la regulación en España; en cuestiones corporativas internacionales como la gobernanza interna de Amazon, solo puedo apoyarme en la información externa disponible. En este caso, esa información es insuficiente para detallar la última votación interna y la estructura ejecutiva completa más reciente.

Juega

¡Pon a prueba lo que sabes con FREN!

¿Cuánto sabes sobre este tema? Responde las siguientes 3 preguntas.

¿Qué red de internet por satélite ha sido clave para el crecimiento y diversificación de SpaceX?

Pregunta 1 de 3

¿Con qué agencias y entidades estadounidenses colabora SpaceX en misiones estratégicas?

Pregunta 2 de 3

¿Qué factor ha destacado Wall Street como razón para comparar a SpaceX con gigantes tecnológicos como Amazon o Microsoft?

Pregunta 3 de 3

Hola, soy Fren. ¿Cómo te ayudo?