El ecosistema tecnológico español ha dejado atrás su fase más incipiente y ha entrado en un momento de madurez, en el que el auténtico valor ya no está solo en invertir, sino en hacer crecer la tecnología con clientes reales y soluciones palpables. En este escenario, Wayra se centra en generar un “impacto real” y en traducir las grandes ideas de las startups en servicios prácticos y cercanos para las personas.
Así lo ha señalado el CEO de Wayra, Andrés Saborido, en una entrevista a Europa Press, donde ha subrayado que el rasgo diferencial de la compañía es su capacidad para convertir la inversión en impacto efectivo, dando a las startups acceso a clientes, casos de uso concretos y entornos complejos donde validar y escalar sus desarrollos tecnológicos.
“En Wayra creemos que las grandes ideas deben convertirse en servicios que la gente pueda usar”, ha afirmado Saborido, que ha advertido de que “la inversión sin mercado es filantropía”. En este marco, Wayra prioriza medir el éxito por el impacto. Actualmente, más de 200 de sus startups están integradas en Telefónica y el volumen de negocio acumulado rebasa los 700 millones.
“Ayudamos a que hagan pilotos con clientes reales, adaptamos procesos internos para escalar y, cuando la solución demuestra su valor, la desplegamos en distintos países”, ha explicado Saborido, quien ha indicado que este enfoque “construye empresas sostenibles, con ingresos recurrentes y aprendizaje continuo”. Para remarcar el valor añadido de Wayra, ha comentado que mientras ““la industria del 'venture capital' celebra valoraciones””, Wayra también celebra “facturas emitidas y usuarios satisfechos”. “Esa es la filosofía de 'venture-client': probar, implementar y escalar, hace que nuestra innovación sea tangible”, ha resumido.
De país de promesas a creador de valor
El ecosistema tecnológico en España se encuentra ya en una etapa madura y, de acuerdo con el informe “Spanish Tech Ecosystem Report 2026”, supera los 125.000 millones de euros de valoración, con un crecimiento de 2,3 desde 2020, un dato que, según Saborido, “muestra que España ha dejado de ser 'un país de promesas' para convertirse en un creador de valor”. Tras estas cifras se sitúan cientos de emprendedores que repiten el ciclo de crear, crecer y luego apoyar nuevas compañías, algo que, a su juicio, “eso es el verdadero efecto multiplicador”.
Wayra lleva más de 15 años acompañando ese recorrido con más de 1.200 inversiones realizadas y, además de aportar capital, abre la puerta de Telefónica para “combinar capacidades, ofrecer escala y así crear soluciones únicas generando impacto real”. Para el directivo, “nuestra mayor satisfacción no son las cifras, sino ver cómo una idea local se transforma en un servicio que mejora la vida de millones de personas”.
Saborido ha recalcado que Wayra no dispone de una “fórmula mágica”, sino de una “actitud”, basada en “creer que las mejores ideas pueden venir de fuera y que hay que ponerlas a trabajar dentro”. “Desde el principio apostamos por la innovación abierta, combinando inversión con una conexión real con las áreas de Telefónica. Eso nos permite ir más allá de financiar: ofrecemos clientes reales, expertise tecnológico, una red global y la posibilidad de escalar tecnología en varios países”, ha afirmado.
De aceleradora a corporate venture capital
El responsable de Wayra destaca la evolución de la firma de “aceleradora a corporate venture capital (CVC) con visión industrial y propósito”. “Queremos retornos, pero también que la tecnología resuelva problemas y mejore nuestra industria y sociedad. Esa mezcla -capital paciente, expertise tecnológico y acceso a clientes- es lo que nos diferencia”, ha sostenido.
La revolución de la inteligencia artificial (IA) impacta de lleno en el entorno en el que opera Wayra. A juicio de Saborido, “la IA no es una moda”, sino “la base de una economía distinta” en la que ya existen “algoritmos que reducen emisiones, que curan antes, que doblan la productividad”. Según el “Spanish Tech Ecosystem Report 2026”, casi el 20% de las startups creadas en España desde 2021 trabajan con IA y han captado 3.300 millones de euros desde 2020.
En este contexto, para Wayra “la IA es como la segunda alfabetización digital”, dado que “reordena industrias, pero también plantea preguntas éticas”. Por ello, en opinión del directivo, “la tecnología debe liberar tiempo y talento humano para tareas de mayor valor”.
Concentración de capital y papel del CVC
Uno de los signos de madurez del mercado es la creciente concentración del capital en grandes rondas, sobre todo en ámbitos como la IA y el deep tech, lo que refleja una apuesta por empresas con capacidad de liderar categorías a escala global. En este marco, el directivo apunta que en 2025 una parte muy relevante del capital invertido en España se concentró en un reducido número de grandes rondas (por encima de los 40 millones de euros), una pauta que también se observa a nivel internacional.
“Las grandes rondas son necesarias para escalar compañías hacia mercados globales, pero también estrechan el embudo y dejan fuera a proyectos con potencial aún por demostrar”, ha advertido. Por ello, considera que un CVC tiene una función esencial en ambos frentes: al participar en grandes rondas puede obtener ventaja competitiva en negocio y, actuando como semillero, puede dinamizar el mercado e identificar tendencias incipientes antes que otros actores.
Wayra ha invertido en startups de referencia como Perplexity o ElevenLabs. La razón para apostar por estas compañías es comprobar que abordan problemas globales con tecnología diferencial. En el caso de Perplexity, Saborido ha indicado que utiliza IA para replantear la búsqueda de información, y Telefónica ya lo integra en su oferta a clientes. Por su parte, ElevenLabs democratiza la síntesis de voz, aunque, según el directivo, “lo decisivo es el equipo”. “Buscamos personas con visión, ética y capacidad de ejecutar a escala. Si además su producto se integra bien con la infraestructura de Telefónica, la alianza es casi natural. Invertimos con la convicción de que esas startups pueden cambiar sectores enteros”, ha explicado.
Competitividad, ciencia y valores europeos
Junto al salto tecnológico, se libra también una batalla por la competitividad. En este sentido, Saborido considera que “Europa tiene un talento enorme”, pero necesita “ambición sin complejos y un mercado más integrado”. “Debemos superar barreras regulatorias y culturales que fragmentan nuestro ecosistema y nos impiden escalar”, ha sostenido.
Asimismo, ha defendido que se debe asumir que “la innovación es una inversión a largo plazo, no un gasto”. En esta línea, ha pedido “invertir más en ciencia y deep tech”. “Hoy, el ecosistema español cuenta con más de 360 'spin-offs' universitarios que ya valen 10.500 millones de acuerdo con el estudio, pero podríamos multiplicar esa cifra”, ha remarcado.
En este escenario, ha señalado que “a Wayra le corresponde facilitar que startups europeas accedan a clientes globales y capital, y que grandes corporaciones europeas adopten tecnologías de aquí “siempre, promoviendo una innovación coherente con los valores europeos: privacidad, sostenibilidad y diversidad”. “Si unimos fuerzas en torno a esos principios, podremos competir sin renunciar a nuestra identidad”, ha concluido.