La segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Perú continúa sin un ganador definitivo pese a que el escrutinio oficial ya supera el 98 % de las actas contabilizadas. Según los datos difundidos por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Keiko Fujimori ha pasado a liderar el recuento con el 50,002 % de los votos válidos frente al 49,998 % obtenido por Roberto Sánchez.
La diferencia entre ambos candidatos es de apenas 651 votos. Fujimori suma 9.032.651 sufragios, mientras que Sánchez acumula 9.032.000, una distancia mínima en unas elecciones marcadas por la extrema igualdad desde la noche electoral.
El último balance oficial recoge un 98,215 % de actas contabilizadas. Aunque la ventaja favorece actualmente a la candidata de Fuerza Popular, el resultado sigue pendiente de las actas restantes y de los procedimientos de revisión previstos por las autoridades electorales peruanas.
Una de las elecciones más igualadas de la historia reciente
La segunda vuelta presidencial peruana está confirmando los pronósticos que anticipaban una disputa extremadamente ajustada. Desde el cierre de las urnas, la distancia entre Roberto Sánchez y Keiko Fujimori ha oscilado constantemente a medida que avanzaba el procesamiento de las actas, sin que ninguno de los dos candidatos lograra consolidar una ventaja suficiente para dar por encarrilada la victoria.
La igualdad quedó patente ya durante la noche electoral. Los sondeos a pie de urna y los conteos rápidos publicados tras la votación apuntaban a una diferencia mínima entre ambos aspirantes, dentro de márgenes que impedían extraer conclusiones definitivas. Esa incertidumbre se ha trasladado posteriormente al escrutinio oficial, donde los cambios en el liderazgo se han sucedido conforme se incorporaban nuevas actas al recuento.
Buena parte de estas variaciones responden a la procedencia geográfica de los votos. Las primeras actas suelen llegar desde Lima y otras grandes ciudades, mientras que el proceso es más lento en zonas rurales, áreas andinas y territorios alejados de los principales núcleos urbanos. Esa diferencia en los tiempos de transmisión puede provocar cambios en la ventaja provisional de uno u otro candidato a medida que avanza el escrutinio.
Las actas pendientes serán decisivas
Una vez finalizado el trabajo de la ONPE, el Jurado Nacional de Elecciones deberá resolver las incidencias, observaciones o recursos que puedan presentar las distintas organizaciones políticas. Precisamente por ello, las autoridades electorales han insistido en los últimos días en la necesidad de actuar con prudencia antes de considerar cerrado el resultado.
El propio JNE ha señalado que la proclamación oficial del ganador podría demorarse varias semanas. La previsión trasladada por el organismo contempla incluso que el proceso se prolongue hasta julio en función del volumen de expedientes que deban revisarse y de las impugnaciones que puedan registrarse durante los próximos días.
Las elecciones en Perú enfrentan dos proyectos políticos muy distintos para el futuro de Perú. Keiko Fujimori, líder de Fuerza Popular, ha basado buena parte de su campaña en propuestas relacionadas con la seguridad ciudadana, la estabilidad económica y la atracción de inversiones. Frente a ella, Roberto Sánchez, candidato de Juntos por el Perú y exministro durante el Gobierno de Pedro Castillo, defiende reformas institucionales y una mayor intervención del Estado en determinados sectores estratégicos.
El resultado tiene una relevancia especial para un país que durante la última década ha atravesado una profunda inestabilidad política, con continuos cambios de Gobierno y una sucesión de presidentes que ha marcado la vida institucional peruana. El vencedor de estas elecciones deberá asumir la Presidencia el próximo 28 de julio, fecha fijada para el inicio del nuevo mandato.