Quedar primero puede no ser suficiente. En las elecciones presidenciales de Brasil de este domingo 4 de octubre, la distancia entre los candidatos importa, pero hay una cifra que determina si la carrera termina esa noche o continúa durante otras tres semanas: más del 50% de los votos válidos.
Esa es la condición para que Lula, Flávio Bolsonaro o cualquier otro aspirante gane en primera vuelta. Si nadie alcanza la mayoría absoluta, los dos candidatos más votados pasarán a una segunda ronda. Así lo explica el Tribunal Superior Electoral (TSE) en su guía sobre los sistemas electorales.
Qué son los votos válidos
En la elección presidencial se consideran válidos los votos atribuidos a candidaturas. Los votos en blanco y los nulos no se añaden al total utilizado para calcular la mayoría.
Esto significa que superar la mitad de los votos válidos no equivale necesariamente a obtener más de la mitad de todas las papeletas registradas, ni mucho menos a conseguir el apoyo de la mitad del censo electoral.
Un ejemplo permite entenderlo. Si participan 100 personas y diez votan en blanco o nulo, quedan 90 votos válidos. Un candidato con 46 votos tendría aproximadamente el 51,1% de los válidos y superaría el umbral, aunque su apoyo representase el 46% de todos los participantes. Es un ejemplo de cálculo, no una previsión para estos comicios.
Por qué conviene mirar la ficha de cada encuesta
La distinción también afecta a los sondeos. Un porcentaje calculado sobre el conjunto de entrevistados no se puede comparar directamente con otro elaborado únicamente sobre votos válidos.
Antes de interpretar si alguien está cerca de ganar el domingo, hay que comprobar cómo presenta el instituto sus resultados y qué tratamiento da a indecisos, blancos y nulos. Una ventaja sobre el segundo candidato, por amplia que parezca, no sustituye al requisito de mayoría absoluta.
Cuándo sería la segunda vuelta
Si ningún aspirante supera el umbral, los dos primeros volverán a enfrentarse el 25 de octubre. Las candidaturas que queden fuera podrán adoptar posiciones políticas, pero sus votos no se transfieren automáticamente: serán los electores quienes decidan de nuevo. La fecha está fijada en el calendario oficial del TSE.
Tampoco una elevada proporción de votos nulos o en blanco anula por sí misma la elección. El organismo electoral recuerda que esas opciones no se contabilizan a favor de ningún candidato.
La pregunta del domingo será, por tanto, doble: quién termina primero y si consigue suficiente apoyo válido para evitar una nueva votación.