Encuesta elecciones generales: tras Ceuta, Abascal gana 4 escaños, Feijóo cede 1 y Sánchez pierde 3 mientras PP y Vox alcanzan 212, según Hamalgama

La nueva encuesta de Hamalgama Métrica para Vozpópuli permite medir el cambio respecto a su último sondeo anterior a la crisis de Ceuta: Vox pasa de 63 a 67 escaños, el PSOE baja de 104 a 101 y el PP cede uno, de 146 a 145. Sumar continúa con siete diputados y Podemos con tres. La suma PP-Vox aumenta de 209 a 212 representantes y, frente al 23J, estaría 42 escaños por encima, mientras PSOE, Sumar y Podemos perderían conjuntamente 41.

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El presidente de VOX, Santiago Abascal, atiende a los medios, en la plaza de África, a 2 de agosto de 2026, en Ceuta (España). El presidente de VOX se encuentra en Ceuta para abordar las consecuencias de la crisis migratoria. Marcos Moreno - Europa Press

El presidente de VOX, Santiago Abascal, atiende a los medios, en la plaza de África, a 2 de agosto de 2026, en Ceuta (España). El presidente de VOX se encuentra en Ceuta para abordar las consecuencias de la crisis migratoria. Marcos Moreno - Europa Press

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La crisis de Ceuta no cambia quién ganaría unas elecciones generales según Hamalgama Métrica, pero sí modifica el reparto de fuerzas que había antes del verano. El PP continúa en primera posición prácticamente en el mismo nivel, mientras Vox amplía su representación y el PSOE retrocede tres diputados respecto a la última encuesta de la misma empresa realizada antes del 30 de julio.

El nuevo barómetro de Hamalgama para Vozpópuli, elaborado entre el 1 y el 8 de septiembre mediante 1.000 entrevistas, sitúa al PP en el 33,6% y 145 diputados, al PSOE en el 25,1% y 101, y a Vox en el 19,3% y 67 escaños. Sumar obtendría el 5,6% y siete representantes y Podemos, el 3,8% y tres. PP y Vox sumarían así 212 diputados, 36 por encima de los 176 que marcan la mayoría absoluta. 

La comparación relevante para medir el periodo de Ceuta está en la encuesta de Hamalgama publicada el 12 de julio, cuyo trabajo de campo se realizó entre el 30 de junio y el 6 de julio. Entonces el PP estaba en el 33,8% y 146 escaños, el PSOE en el 25,9% y 104, Vox en el 18,8% y 63, Sumar en el 5,9% y siete y Podemos en el 3,8% y tres. Es, por tanto, una referencia limpia del escenario inmediatamente anterior a la crisis. 

El coste en escaños desde antes de Ceuta: Vox +4, PSOE -3 y PP -1

Si se toma aquella encuesta de julio como punto de partida, Vox es el partido que presenta el mayor avance durante el periodo marcado por Ceuta.

La formación de Santiago Abascal pasa de 63 a 67 diputados. Son cuatro más en algo más de dos meses. En porcentaje de voto, el crecimiento es de medio punto, desde el 18,8% al 19,3%.

El PSOE registra el principal retroceso. Pasa de 104 a 101 escaños y del 25,9% al 25,1%. Son tres diputados y ocho décimas menos que antes del verano.

El PP permanece prácticamente inmóvil. Baja del 33,8% al 33,6% y de 146 a 145 diputados. La pérdida es de dos décimas y un representante.

Sumar tampoco experimenta un cambio parlamentario: mantiene sus siete diputados, aunque retrocede del 5,9% al 5,6%. Podemos repite exactamente sus tres escaños y el 3,8%.

La fotografía es, por tanto, bastante más matizada que un simple movimiento de izquierda a derecha. El PP no capitaliza la crisis en esta serie e incluso cede ligeramente. El crecimiento se concentra en Vox, mientras el deterioro dentro de la izquierda se produce fundamentalmente en el PSOE y, en porcentaje de voto, también en Sumar.

PP y Vox pasan de 209 a 212 escaños

El efecto se aprecia mejor al observar los bloques.

Antes de Ceuta, Hamalgama otorgaba al PP 146 diputados y a Vox 63. En conjunto eran 209.

Ahora el PP obtiene 145 y Vox 67. La suma alcanza 212.

Es decir, la pérdida de un diputado del PP queda ampliamente compensada por los cuatro que incorpora Vox y la mayoría conjunta crece en tres representantes.

En porcentaje, el movimiento parece mucho menor: PP y Vox pasan del 52,6% al 52,9%, solo tres décimas más.

Es una buena demostración de cómo funciona el sistema electoral español. Variaciones relativamente pequeñas en porcentaje nacional pueden tener un efecto mayor sobre el Congreso dependiendo de dónde se producen y de quién se lleva los últimos escaños provinciales.

La izquierda estatal pierde tres diputados desde julio

El movimiento contrario se produce en PSOE, Sumar y Podemos.

En julio reunían 114 escaños: 104 del PSOE, siete de Sumar y tres de Podemos.

Ahora sumarían 111: 101, siete y tres, respectivamente.

En porcentaje, el retroceso conjunto es algo mayor. Los tres partidos pasaban del 35,6% en julio al 34,5% actual, una pérdida de 1,1 puntos.

La distancia respecto a PP y Vox aumenta así desde 17 puntos en julio hasta 18,4 ahora.

En el Congreso, la diferencia entre ambos conjuntos pasa de 95 a 101 escaños.

Esta es probablemente la medida más clara del cambio producido durante el periodo: la mayoría PP-Vox no nace con Ceuta, porque ya era muy amplia antes de la crisis, pero desde entonces su ventaja aumenta otros seis diputados sobre PSOE, Sumar y Podemos.

Vox es quien altera realmente la aritmética

El PP seguiría ganando las elecciones, pero su resultado apenas cambia.

En julio tenía 146 escaños y ahora 145. Frente al 23J mejora de 137 a 145, pero en porcentaje el movimiento es pequeño: del 33,1% obtenido en las urnas al 33,6% actual. 

Vox presenta una evolución completamente distinta.

Obtuvo 33 diputados en las elecciones generales de 2023. En julio, Hamalgama ya lo situaba en 63. Ahora alcanza 67.

Desde el 23J ha ganado 34 diputados.

En porcentaje pasa del 12,4% al 19,3%, una subida de 6,9 puntos. Frente a la encuesta anterior suma medio punto y cuatro representantes. 

Por eso la nueva mayoría de 212 escaños no procede de una gran expansión del PP. El cambio estructural de la legislatura está en que Vox prácticamente duplica su peso parlamentario mientras Feijóo permanece cerca de su resultado electoral de 2023.

El PSOE pierde 20 escaños desde el 23J

La evolución socialista ofrece la imagen inversa.

El PSOE obtuvo el 31,7% de los votos y 121 diputados en las últimas generales. Hamalgama lo coloca ahora en el 25,1% y 101.

Son 6,6 puntos y 20 escaños menos. 

Pero conviene separar ese deterioro acumulado del movimiento específico observado durante el verano.

Antes de Ceuta el PSOE ya estaba en el 25,9% y 104 diputados. Es decir, buena parte de la caída desde 2023 ya se había producido.

Lo que ocurre después es un deterioro adicional: ocho décimas y tres escaños.

Ese matiz permite contar el efecto de Ceuta sin atribuirle pérdidas que son anteriores a la crisis. El PSOE pierde fidelidad y aumenta la abstención entre sus antiguos votantes

La matriz de transferencias ayuda a entender mejor esos tres escaños perdidos.

En julio, el PSOE conservaba al 72,5% de quienes lo habían votado en 2023. Ahora la fidelidad baja al 70,5%.

Son dos puntos menos.

El trasvase hacia el PP se mantiene prácticamente estable: era del 10,8% y ahora es del 10,5%.

En cambio, aumenta ligeramente la fuga hacia Vox, del 4,2% al 4,7%.

Y crece de manera más clara la desmovilización. En julio, el 8,2% de los antiguos votantes socialistas se iba a la abstención. Ahora lo hace el 9,6%.

La comparación sugiere que el deterioro reciente del PSOE no procede fundamentalmente de una nueva transferencia masiva hacia el PP. Hay dos movimientos más visibles: un pequeño aumento del trasvase hacia Vox y, sobre todo, una mayor desmovilización.

En el nuevo sondeo, el 45% de quienes votaron en 2023 pero ahora aseguran que se abstendrían procede del PSOE. Otro 36,6% había votado a Sumar. 

Vox conserva al 93% de sus votantes y además recibe del PP y del PSOE

Vox presenta la estructura electoral más sólida del sondeo.

El 93,1% de quienes votaron al partido en las elecciones generales de 2023 asegura que repetiría ahora.

Además, recibe al 12,2% de los antiguos votantes del PP y al 4,7% de los del PSOE. 

El PP mantiene también una fidelidad elevada, del 85,2%, y atrae al 10,5% del electorado socialista.

La diferencia está en que el intercambio PP-Vox favorece claramente al partido de Abascal, mientras los populares compensan parte de esa fuga captando voto procedente del PSOE.

Es ese doble movimiento el que permite que el PP permanezca prácticamente estable y que, al mismo tiempo, Vox continúe creciendo.

Sumar conserva siete diputados, pero su base sigue muy fragmentada

Sumar no pierde escaños respecto a julio. Tenía siete y mantiene siete.

En porcentaje sí retrocede tres décimas, desde el 5,9% al 5,6%.

El problema está más en la estructura de su electorado que en el último movimiento mensual. Solo el 32,8% de quienes votaron a la candidatura de Sumar en 2023 afirma que volvería a hacerlo.

Un 25,9% optaría ahora por Podemos, un 20% se abstendría y un 13,3% votaría al PSOE. 

Podemos, por su parte, mantiene el 3,8% y tres escaños respecto a julio.

Entre Sumar y Podemos obtendrían actualmente 10 diputados.

En 2023 concurrieron juntos y lograron 31.

La pérdida acumulada es, por tanto, de 21 escaños, aunque no puede atribuirse directamente a Sumar en solitario porque Podemos formaba entonces parte de la misma candidatura. 

Del 23J a ahora: la derecha gana 42 escaños y la izquierda estatal pierde 41

La comparación completa con las últimas elecciones muestra el tamaño de la transformación.

PP y Vox obtuvieron 170 diputados en 2023: 137 y 33.

Ahora tendrían 212: 145 y 67.

Son 42 escaños más.

PSOE y la candidatura unitaria de Sumar consiguieron 152: 121 y 31.

Ahora PSOE, Sumar y Podemos sumarían 111.

Son 41 diputados menos.

La diferencia entre ambos conjuntos era de 18 escaños después del 23J.

Ahora sería de 101.

La abstención es parte de la explicación

Hamalgama estima una participación del 64,7%.

En las elecciones generales de 2023 fue aproximadamente del 66,6%.

La diferencia ronda los dos puntos y equivaldría a cerca de un millón de electores adicionales que no acudirían a las urnas, según el cálculo publicado por Vozpópuli. 

Pero la abstención no afecta de manera simétrica.

El sondeo señala que el 45% de los votantes de 2023 que ahora se abstendrían procede del PSOE y el 36,6% de Sumar. Los antiguos votantes del PP representan el 9,8% de esa bolsa y los de Vox solo el 2,5%.

Esto ayuda a explicar por qué la derecha aumenta su ventaja incluso cuando el PP prácticamente no crece.

Encuesta Hamalgama: resultado actual, antes de Ceuta y comparación con el 23J

La comparación con el último sondeo de Hamalgama anterior a la crisis de Ceuta muestra que Vox gana cuatro escaños, el PSOE pierde tres y el PP cede uno. PP y Vox pasan de 209 a 212 diputados.

Partido Septiembre Julio, antes de Ceuta Cambio tras Ceuta 23J Cambio vs. 23J
PP 33,6% · 145 33,8% · 146 -0,2 puntos · -1 escaño 33,1% · 137 +0,5 puntos · +8 escaños
PSOE 25,1% · 101 25,9% · 104 -0,8 puntos · -3 escaños 31,7% · 121 -6,6 puntos · -20 escaños
Vox 19,3% · 67 18,8% · 63 +0,5 puntos · +4 escaños 12,4% · 33 +6,9 puntos · +34 escaños
Sumar 5,6% · 7 5,9% · 7 -0,3 puntos · sin cambios 12,3% · 31 junto a Podemos Ver nota
Podemos 3,8% · 3 3,8% · 3 Sin cambios Integrado en Sumar Ver nota

En 2023 Podemos concurrió integrado en Sumar. Comparando conjuntamente ambas fuerzas, pasan del 12,3% y 31 diputados del 23J al 9,4% y 10 escaños actuales: 2,9 puntos y 21 diputados menos.

Publicado en VozPopuli el 13/09/2026

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¿Cuáles son los trámites parlamentarios necesarios para convocar elecciones generales en España?

En España, no existe un “trámite parlamentario específico” para convocar elecciones generales en el sentido de que el Congreso o el Senado voten directamente “convocar elecciones”. La Constitución atribuye la facultad de disolver las Cortes Generales al Rey, a propuesta del presidente del Gobierno, y es esa disolución la que desencadena la convocatoria electoral.

Ahora bien, sí hay una serie de pasos y condicionantes de naturaleza parlamentaria que enmarcan cuándo y cómo puede tomarse esa decisión. Se pueden distinguir dos grandes vías:

1. Disolución anticipada por decisión política del presidente

La forma más habitual de llegar a unas elecciones anticipadas es mediante la disolución anticipada de las Cortes Generales. Los hitos son:

  • Iniciativa exclusiva del presidente del Gobierno: el presidente, en ejercicio de su potestad política, decide proponer al Rey la disolución del Congreso, del Senado, o de ambas Cámaras. No necesita autorización previa del Congreso ni un acuerdo formal del Pleno.
  • Requisitos y límites temporales: no puede proponerse la disolución cuando está en trámite una moción de censura, ni antes de que haya transcurrido un año desde la anterior disolución. Tampoco cabe en situaciones excepcionales como el estado de sitio.
  • Consulta al Consejo de Ministros: el presidente somete la propuesta a deliberación del Consejo de Ministros. Se trata de un trámite político-gubernamental, no parlamentario, pero forma parte del procedimiento previo.
  • Firma del decreto de disolución y convocatoria: el Rey, a propuesta del presidente y previa deliberación del Consejo de Ministros, firma el Real Decreto que:
    • disuelve el Congreso, el Senado o ambas Cámaras, y
    • convoca elecciones generales fijando la fecha de la votación.
    Ese decreto se publica en el BOE, momento en que la disolución y la convocatoria surten efecto.

En esta vía, el papel del Parlamento es más bien de contexto político (apoyos, estabilidad, aprobación de leyes clave, etc.), pero no hay un voto ni un acuerdo parlamentario específico que habilite la convocatoria.

2. Disolución automática tras una investidura fallida

La segunda vía está directamente ligada a los trámites parlamentarios de investidura del presidente del Gobierno:

  • Tras la constitución del nuevo Congreso, el Rey propone un candidato a la Presidencia del Gobierno, previa ronda de consultas con los representantes de los grupos parlamentarios.
  • El Congreso celebra uno o varios debates de investidura en los que se vota si el candidato obtiene la confianza de la Cámara (primera votación por mayoría absoluta; segunda, 48 horas después, por mayoría simple).
  • Si ningún candidato es investido en el plazo de dos meses a partir de la primera votación de investidura fallida, la Constitución establece que el Rey disolverá ambas Cámaras y convocará nuevas elecciones de forma automática.

Aquí sí puede hablarse de “trámites parlamentarios necesarios”: la sucesión de debates y votaciones de investidura fallidas, durante dos meses sin que nadie obtenga la confianza del Congreso, conduce obligatoriamente a la disolución y a la convocatoria electoral.

3. Otros elementos parlamentarios relevantes

Aunque no sean trámites que “activen” por sí solos la convocatoria, influyen en la decisión política de adelantar elecciones:

  • La posibilidad de que el Congreso apruebe una moción de censura, que puede cambiar al Gobierno sin necesidad de elecciones si prospera. Su mera existencia condiciona los tiempos, porque durante su tramitación no se puede disolver la Cámara.
  • La aprobación o bloqueo de leyes clave (presupuestos, grandes reformas) en el Parlamento, que puede llevar al Gobierno a valorar que la legislatura es inviable y optar por solicitar la disolución.

En resumen, desde el punto de vista estricto de “trámites parlamentarios necesarios”, sólo en el supuesto de investidura fallida durante dos meses la propia actividad parlamentaria desencadena obligatoriamente la disolución y la convocatoria de elecciones. En la mayoría de los casos, sin embargo, la convocatoria de elecciones generales se basa en una decisión política del presidente del Gobierno, tomada en un determinado contexto parlamentario, pero formalmente ejecutada mediante un Real Decreto de disolución y convocatoria firmado por el Rey, sin votación previa específica en las Cortes.

¿Qué competencias tienen el presidente del Gobierno y el Congreso en la disolución de las Cortes?

En el sistema constitucional español la disolución de las Cortes Generales es un poder de enorme relevancia política, repartido de forma distinta entre el presidente del Gobierno y el Congreso de los Diputados. El primero dispone, con carácter general, de la iniciativa y decisión para disolver; el segundo es el órgano que sufre los efectos de la disolución, pero también cuenta con instrumentos para condicionarla indirectamente y, en un caso específico, activa una disolución automática cuando fracasa la investidura.

1. Disolución por decisión del presidente del Gobierno

Con carácter ordinario, la disolución de las Cortes se realiza mediante un decreto que firma el Rey a propuesta exclusiva del presidente del Gobierno, previa deliberación del Consejo de Ministros. En la práctica:

  • Solo el presidente del Gobierno puede proponer la disolución anticipada de las Cámaras. Ni el Congreso, ni el Senado, ni sus presidentes pueden “votarse” a sí mismos la disolución.
  • El decreto de disolución suele afectar a ambas Cámaras simultáneamente (Congreso y Senado) y fija la fecha de las elecciones.
  • El Rey actúa de forma no discrecional: su papel es formal, pues la decisión política corresponde al presidente del Gobierno, que asume la responsabilidad.

Este poder presidencial no es absoluto: la Constitución establece límites claros a la disolución por decreto del presidente del Gobierno:

  • Plazo mínimo entre disoluciones: no puede volver a disolver las Cortes hasta que haya transcurrido un determinado tiempo desde la anterior disolución (un año). Se busca evitar un uso abusivo y reiterado de la convocatoria electoral.
  • Prohibición durante una moción de censura en trámite: si hay una moción de censura presentada y pendiente de votación, el presidente del Gobierno pierde temporalmente la facultad de disolver. Se garantiza que el Congreso pueda decidir primero si mantiene o sustituye al Gobierno.
  • Estados excepcionales: durante los estados de excepción y de sitio, declarados en situaciones de grave alteración del orden constitucional, tampoco cabe la disolución por iniciativa del presidente. Se pretende preservar la continuidad del Parlamento en momentos críticos.

Además, la disolución por decreto presidencial no está sometida a una “convalidación” posterior del Congreso, a diferencia de lo que ocurre con otras decisiones del Gobierno (por ejemplo, los decretos-leyes). El control es esencialmente político: la ciudadanía juzga la decisión en las urnas y, si el cálculo del presidente fue erróneo, puede traducirse en pérdida de apoyos o incluso en un cambio de mayoría.

2. Papel del Congreso frente a la disolución presidencial

Aunque el Congreso no decide la disolución anticipada, sí tiene varias formas de influir en su uso:

  • A través de la moción de censura, que bloquea temporalmente la facultad de disolver mientras está en trámite y puede sustituir al presidente antes de que este decida convocar elecciones.
  • Mediante el control parlamentario ordinario (preguntas, interpelaciones, debates, comparecencias), que permite criticar y someter a escrutinio la oportunidad de adelantar los comicios.
  • Con su composición futura: una disolución decidida por el presidente supone “devolver la palabra” al electorado, pero el resultado condiciona radicalmente al Gobierno saliente, y el Congreso surgido de las urnas puede premiar o castigar esa decisión.

3. Disolución automática por expiración del mandato

Independientemente de la voluntad del Gobierno, las Cortes se disuelven automáticamente cuando expira el mandato de cuatro años desde su elección. En este caso:

  • La disolución no es un acto discrecional del presidente, sino la consecuencia del plazo máximo de la legislatura.
  • El Gobierno tiene un margen técnico para fijar la fecha concreta de las elecciones dentro de los límites temporales para la convocatoria y celebración previstos por la Constitución y la legislación electoral.

4. Disolución por fracaso de la investidura: protagonismo del Congreso

Existe un supuesto muy relevante en el que la iniciativa de la disolución no reside en el Gobierno, sino en el propio Congreso. Si, tras la celebración de la primera votación de investidura, transcurre un plazo de dos meses sin que ningún candidato obtenga la confianza de la Cámara:

  • El Rey disuelve automáticamente ambas Cámaras y convoca nuevas elecciones.
  • El acto se realiza con el refrendo del presidente del Congreso, no del presidente del Gobierno. Es decir, la responsabilidad política y jurídica del acto recae en la máxima autoridad de la Cámara Baja.

En este escenario, el Gobierno (incluso en funciones) carece de capacidad de decisión: es el bloqueo parlamentario el que conduce, de manera reglada, a la disolución y repetición electoral. Desde la perspectiva de competencias, el Congreso:

  • Decide con sus votos quién puede ser investido o no.
  • Si insiste en el bloqueo durante dos meses, activa la obligación constitucional de disolver las Cortes, que se formaliza a través de su propio presidente.

5. Resumen: reparto de poderes

En síntesis, el presidente del Gobierno controla la disolución anticipada discrecional, dentro de límites temporales y políticos muy claros, como no poder usarla para eludir una moción de censura ni durante estados excepcionales. El Congreso, por su parte, tiene la última palabra sobre la supervivencia política del Gobierno (moción de censura, confianza) y, en caso de bloqueo en la investidura, es quien, a través de su presidente, refrenda la disolución automática de las Cortes. La Constitución equilibra así la capacidad del Ejecutivo para acudir al electorado con el poder del Parlamento para hacer y deshacer mayorías y, llegado el caso, forzar una nueva cita electoral.

¿Cuáles fueron los resultados exactos de las elecciones generales de 2023 para el PP, PSOE, Vox y Sumar?

Con las fuentes consultadas en esta iteración no dispongo de los datos numéricos exactos (votos totales, porcentaje estatal de voto y escaños por partido) de las elecciones generales de 2023 para PP, PSOE, Vox y Sumar. Los documentos localizados no incluyen una tabla detallada de resultados desglosados por formación, de modo que no puedo ofrecerte esas cifras sin arriesgarme a inventarlas, algo que no debo hacer.

La investigación realizada ha rastreado, en particular, el archivo del periódico Demócrata y otras noticias relacionadas, buscando expresamente combinaciones como “resultados elecciones generales 23J 2023 votos porcentaje escaños PP PSOE Vox Sumar” y referencias al escrutinio oficial del Ministerio del Interior. Sin embargo, los textos encontrados se centran en:

  • Análisis demoscópicos posteriores , que comparan las encuestas de 2024 con lo que sucedió el 23‑J, pero sin reproducir una tabla completa de resultados por partido.
  • Artículos de análisis parlamentario sobre la aritmética del Congreso en la XV Legislatura, que mencionan la composición de bloques (por ejemplo, el peso conjunto de los partidos de Gobierno y de la oposición), pero no ofrecen un desglose oficial de votos y porcentajes para PP, PSOE, Vox y Sumar.
  • Otras piezas centradas en la constitución de grupos, la formación de comisiones o cuestiones de organización parlamentaria, igualmente sin tablas de resultados electorales.

A partir de estos textos, sí se puede extraer alguna información de contexto sobre la configuración de la Cámara derivada de las elecciones de julio de 2023, aunque no el detalle que tú pides. Por ejemplo, uno de los análisis de Demócrata indica que en la XV Legislatura:

  • Los partidos situados en la oposición al Gobierno (PP, Vox y UPN) suman en torno a 171 diputados en el Congreso.
  • El bloque formado por los partidos que sostienen al Gobierno (PSOE y Sumar, junto a otros socios parlamentarios) parte de una posición de desventaja numérica frente a ese bloque opositor, lo que condiciona la negociación de cada votación relevante.

Estos datos ilustran la correlación de fuerzas en la Cámara tras las elecciones, pero no sustituyen a las cifras oficiales partido por partido que estás buscando (votos, porcentajes exactos y escaños concretos de PP, PSOE, Vox y Sumar). Para obtener con total precisión esos resultados, la referencia canónica es el escrutinio definitivo publicado por la Administración electoral a través del Ministerio del Interior.

Te recomiendo seguir estos pasos para ver los datos exactos y completos:

  • Accede al portal oficial de resultados electorales del Ministerio del Interior (sección de elecciones a Cortes Generales).
  • Selecciona las elecciones generales de 23 de julio de 2023 y, dentro de ellas, el apartado de resultados al Congreso de los Diputados.
  • En la vista de resultados generales nacionales, podrás encontrar una tabla en la que se detalla, para cada candidatura:
    • Número total de votos obtenidos en todo el territorio nacional.
    • Porcentaje de voto sobre el total de votos válidos emitidos.
    • Número de escaños asignados en el Congreso.
  • En esa tabla figurarán de forma diferenciada el Partido Popular (PP), el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Vox y la coalición Sumar (bajo la denominación oficial con la que se registró la candidatura en cada circunscripción).

Además, el propio Ministerio suele ofrecer la opción de descargar los datos completos en formatos abiertos (CSV, Excel u otros), lo que te permite trabajar con las cifras de voto y escaños en más detalle, por comunidad autónoma o incluso por provincia, si lo necesitas.

Siento no poder darte aquí mismo la tabla exacta con votos, porcentajes y escaños de PP, PSOE, Vox y Sumar. Con los documentos disponibles en esta búsqueda concreta no aparece ese desglose numérico y debo ceñirme estrictamente a lo que proporcionan las fuentes. Si quieres, en una siguiente consulta puedes indicarme que te ayude a interpretar o comparar esos datos una vez los tengas delante (por ejemplo, para analizar transferencias de voto, diferencias respecto a 2019 o el peso relativo de cada partido en distintos territorios).

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¿Qué partido experimenta el mayor avance en escaños según la encuesta de Hamalgama Métrica tras la crisis de Ceuta?

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Pregunta 2 de 3

¿Cuál es la suma total de diputados que alcanzarían PP y Vox según la encuesta posterior a la crisis de Ceuta?

Pregunta 3 de 3