La inteligencia artificial (IA) necesita regulación para evitar sus posibles malos usos, pero sin poner trabas a su desarrollo. Esta es la posición que defiende Alberto Nadal, vicesecretario de Economía y Desarrollo Sostenible del PP, en conversación con DEMÓCRATA, al ser preguntado por las reticencias de Donald Trump a avanzar en nuevas regulaciones sobre esta tecnología.
"Todo necesita su control para que la ética se cumpla, la cuestión es que solo para eso, no para más", sostiene Nadal. El dirigente popular apuesta así por establecer límites ante determinados riesgos derivados de la IA, pero evitando que las normas dificulten su desarrollo y utilización.
Nadal compara la llegada de la IA con otras grandes evoluciones tecnológicas. "Como todo cambio tecnológico, hay que ordenar algunas cosas para evitar que se use mal, pero hay que hacer lo posible para que ese cambio tecnológico penetre y sea positivo", explica.
Para ilustrarlo, el vicesecretario de Economía del PP recurre a la invención de los explosivos: "El día que se inventaron, la minería o la construcción o la obra pública mejoró muchísimo". Pero, al mismo tiempo, "también aparecieron terroristas que ponían bombas". Con este ejemplo, defiende que el objetivo debe ser aprovechar las posibilidades de una nueva tecnología y regular sus posibles malos usos.
Una regulación que vaya más allá de España
En declaraciones a este medio, Nadal considera, además, que la respuesta a la IA no debería limitarse al ámbito nacional: "No es una regulación específica española lo que hace falta, es un consenso internacional, una autorregulación y una regulación internacional que sirva".
El dirigente del PP recuerda que buena parte del desarrollo de esta tecnología se produce fuera de España y de Europa. En este sentido, apuesta por acuerdos internacionales sobre los límites de esta tecnología. Nadal recurre al precedente de la ingeniería genética, que también abrió debates sobre hasta dónde se podía llegar y obligó, según explica, a establecer procesos internacionales.
"Lo que hay que garantizar es que la IA va a tener los límites éticos y legales necesarios para que el impacto sea positivo sobre el crecimiento económico, sobre la mejora de la vida de los ciudadanos, sobre la reducción de los costes administrativos y sobre el desarrollo, por ejemplo, de la investigación", sostiene, en plena polémica por las dimisiones de directivos e investigadores de varias empresas de IA ante sus dudas sobre los riesgos de esta tecnología y las líneas rojas a su desarrollo.
Entre los riesgos, Nadal señala tanto los posibles malos usos como la concentración de capacidades en pocas manos. El vicesecretario del PP habla del "poder que pueden acumular determinadas entidades si tienen formas de trabajar la IA que los demás desconocen o que pueden hacer mal uso de la misma".
"Ciencia ficción"
Nadal también rechaza medidas fiscales ante una eventual destrucción de puestos de trabajo por la IA. Se refiere, en concreto, a las propuestas de gravar a los robots de las que se ha hablado, aunque sin concretar demasiado, desde Más Madrid. "Por el momento me parece que eso es ciencia ficción y lo que tenemos que ver es cómo evolucionan las cosas", asegura.
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Su planteamiento es que el desarrollo tecnológico ha terminado históricamente generando productividad y renta y sustituyendo determinadas tareas. El popular pone como ejemplo la Revolución Industrial y sostiene que permitió abandonar muchos trabajos físicos para dedicarse a otras actividades.
Centros de datos y red eléctrica
Nadal también rechaza afrontar la expansión de la IA únicamente desde sus posibles efectos negativos. "La IA, que la izquierda lo ve siempre con recelo, como que se van a perder puestos de trabajo, que van a amargar la vida de la gente, que las grandes multinacionales te van a quitar la intimidad... como hay que verlo es como uno de los cambios tecnológicos que se han producido en el mundo en los últimos 200 años", sostiene. A su juicio, "cada vez que ha habido un cambio, hace falta adaptación, pero el resultado final siempre ha sido positivo".
En España, una de esas necesidades de adaptación ya está sobre la mesa con el crecimiento de los centros de datos y su demanda de electricidad. Nadal considera que, ante la capacidad de la red, "no nos queda otro remedio que ordenar un poco el acceso, sobre todo de los centros de datos a nuestro sistema eléctrico, porque no caben todos de golpe y a la vez". El dirigente popular acompaña esta reflexión de una crítica al Ejecutivo: "Pero una cosa es ordenarlo y otra cosa distinta es lo que está haciendo este Gobierno, que es expulsar".
El programa que viene
Con las próximas elecciones generales a menos de un año, los partidos empiezan a configurar los programas con los que concurrirán a las urnas.
Preguntado por si la inteligencia artificial tendrá medidas específicas en la oferta electoral de su partido, Nadal no adelantó ninguna propuesta concreta.
"El PP va a hacer una magnífica oferta electoral que tocará todos los aspectos que preocupan a los españoles", respondió sin querer entrar en más detalles.
La receta del PP
Más allá de la regulación, Nadal señala tres ámbitos en los que España debería aprovechar la IA. El primero es la Administración y los servicios públicos, desde la concesión de licencias y el control de subvenciones hasta la justicia, la sanidad o la educación. El objetivo, explica, es que "todos los procesos administrativos sean mucho más rápidos y que la administración no te pida 20 veces la misma información".
El segundo es su incorporación al tejido productivo: "Esto ya lo están haciendo las grandes empresas, pero llevan más retraso las pequeñas y medianas", advierte. Para el PP es"esencial" que las pymes puedan utilizar la IA para aumentar la productividad, manejar mejor la información, reducir costes y mejorar sus productos y servicios.
Por último, Nadal apuesta por que España participe también en su desarrollo: "Necesitamos también participar en el proceso de creación de la IA. Ahí hay mucho valor y hay muchos profesionales españoles que tienen capacidad para ello".