David Córdova: “Hemos hablado de soberanía digital e industrial, pero no de soberanía mediática: Europa necesita relato propio”

El presidente y fundador de DEMÓCRATA sostiene que Europa ha abordado su soberanía industrial, digital y de defensa, pero no quién cuenta Europa ni con qué voz se explica al mundo. Una conversación sobre el relanzamiento del medio, el peso creciente de la regulación europea y el riesgo regulatorio para empresas y sectores

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Imagen de la entrevista con David Córdova, presidente y fundador de DEMÓCRATA.

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Convulsa es la actualidad y cada vez es más necesario contar con información rigurosa y alejada del ruido para que la ciudadanía y el tejido empresarial puedan navegar entre las distintas regulaciones y comprender los efectos de los acontecimientos que terminan impactando en la economía. En este contexto, estamos ante un cambio de paradigma: el periodismo, los medios y la propia Europa afrontan su propia transformación. Sobre todo ello reflexiona David Córdova, presidente y fundador de DEMÓCRATA, en una conversación en la que repasa la evolución del medio, su apuesta por Europa y los principales desafíos en materia de regulación, economía y cómo influencia y la legitimidad social son cada día más importantes.

Desde esa perspectiva, Córdova aborda también el futuro de la profesión en tiempos de inteligencia artificial, el creciente peso de la regulación europea, el riesgo regulatorio para empresas y sectores y las dificultades que atraviesan las democracias occidentales. Una conversación que mira al presente, pero también al DEMÓCRATA que quiere construirse en los próximos años: más europeo, más tecnológico y con una vocación clara de poner contexto allí donde el ruido amenaza con ocupar todo el espacio.

PREGUNTA: DEMÓCRATA inició una nueva etapa en mayo de 2025. Se replanteó entero. ¿Qué vieron que obligaba a relanzar un medio que tenía apenas dos años de vida?

RESPUESTA: Hasta ese momento habíamos desarrollado el core: informar de toda la actividad parlamentaria en el Congreso y en el Senado y de las principales decisiones políticas. Una vez alcanzada esta primera fase era necesario abordar una nueva etapa. No es acertado hablar de relanzamiento. Sino de abordar la siguiente etapa: más ambiciosa y con vocación europea.

En estos tiempos de inteligencia artificial, el verdadero diferencial es el talento, la estrategia, la buena gestión operacional y la metodología. Se incorporó un Consejero Delegado con amplia experiencia en medios digitales, se reestructuró la redacción con una nueva dirección, se integró una nueva plataforma tecnológica y, sobre todo, decidimos que queríamos ser los primeros en leer toda la realidad desde la información legislativa y las políticas públicas. Y ha sido en esta fase donde prestamos mucha más atención a los algoritmos y a las redes sociales, lo que nos permitió innovar: pusimos en marcha nuestra propia herramienta de inteligencia artificial, Fren, que bebe sobre todo de bases de datos, y Poder Digital, que nace de mi curiosidad por entender cómo la legitimidad de los decisores es cada día más digital.

Pero insisto la clave es el talento. Tenemos un equipo gestor y una estructura de redacción que me atrevo a decir que son de los mejores que podríamos tener. Hemos pasado de 20.000 usuarios únicos mensuales en abril del año pasado a superar el millón. Pero el reto nunca ha sido el crecimiento de audiencia, sino ser útiles para los decisores: que DEMÓCRATA sea una herramienta de trabajo y de valor añadido para quien decide. Y perseverar en nuestra mirada territorial, que va más allá de la M-30 y llega hasta lo paneuropeo, porque muchas decisiones que afectan a la gente se toman en un ayuntamiento, en un parlamento autonómico, en el Congreso y en Bruselas. Contarlo entero es lo que nos define.

Hoy el desarrollo económico, la inteligencia artificial o la robótica se juega en las categorías políticas: queremos más o menos regulación; se impulsa más la autoregulación o el Estado decide los límites éticos y democráticos de los avances. Los mercados deciden invertir en unos u otros mercados o sectores si encuentran marcos regulatorios más favorables o por el contrario perjudiciales; por eso Demócrata es útil para todos pues evidenciamos estos debates, vemos las ineficiencias del mercado y los lectores se anticipan a los cambios políticos y legislativos.

Tanto en la fase inicial como en esta fase de poco más de un año nos ha permitido observar desde dentro el mercado de medios. En todo cambio de paradigma y de modelo de negocio hay oportunidades. Hay una cierta sensación de que estamos ante un nuevo tiempo de oportunidades, se asoma ya una posible etapa de concentración de medios y de cierto agotamiento de estructuras y de modelos.

Me parece que no siempre se ha sido justo con la industria de medios y su contribución, y hay que entender que hay mochilas muy pesadas sobre medios que ya tuvieron que adaptarse a internet y ahora a la inteligencia artificial. Sí, se transpira algo de pesimismo, que nosotros no tenemos. Venimos con aire fresco, sin mochilas, estamos saneados y tenemos, como te decía, talento, ambición, metodología y la ilusión y ganas de seguir creciendo. En el mercado, hay buenas marcas que, con músculo, disciplina operativa y productiva y vocación editorial, tendrían mucho más recorrido del que parece, porque la partida se juega ya en un terreno global.

"Sí, se transpira algo de pesimismo, que nosotros no tenemos. Venimos con aire fresco, sin mochilas, estamos saneados y tenemos, como te decía, talento, ambición, metodología y la ilusión y ganas de seguir creciendo"

P: Le hemos escuchado decir en diversas ocasiones que aspira a ser la compañía 100% europea de información parlamentaria y regulatoria. ¿Qué significa exactamente y por qué es tan importante este punto?

R: DEMÓCRATA tiene una vocación europea porque no podemos concebir la información parlamentaria y política sin tener en cuenta Europa. Pero no solo la información parlamentaria, es que no podemos concebir la vida de los ciudadanos, de nuestras empresas, de los sectores sin tener en cuenta toda la actividad que ocurre en Bruselas. El 80% de la regulación proviene de las instituciones europeas, por tanto, nos obliga atender también toda esa área.

Por otro lado, estamos hablando de un mercado de 450 millones de habitantes que se ven afectados también por la normativa, por la regulación.

Y en estos momentos de cambio de paradigma geopolítico, Europa está en un momento de máxima reflexión sobre cuál va a ser su futuro. Quiere ser también, en este caso DEMÓCRATA, una infraestructura multilingüe de análisis, de reflexión, de debate sobre ese nuevo papel que Europa va a tener en los próximos años.

P: “Europa debe contarse desde Europa”. ¿Qué quiere decir con esto y quién la está contando hoy?

R: No existe una narrativa europea, un relato propio. En estos dos años hemos hablado mucho, con el Informe Draghi o con el Letta, de soberanía digital, de soberanía industrial, de incrementar nuestras capacidades en Defensa y Seguridad. Sin embargo, no hemos hablado de soberanía mediática. Y yo me pregunto, ¿está realmente a salvo la soberanía mediática europea?

Europa tiene grandes medios nacionales, pero cada uno cuenta Bruselas desde la óptica de su país. Lo que no tiene es un medio paneuropeo capaz de explicar Europa a los europeos y, sobre todo, de contarla fuera. Los referentes que hoy fijan el relato global sobre Europa son anglosajones, con lógicas y prioridades editoriales que no son las nuestras. No se puede ser ingenuo ni se puede ser condescendiente con el oportunista.

Esto importa más que nunca por el cambio geopolítico. Europa necesita contarse en China, en América y en África, y necesita hacerlo con voz propia. Si no lo hacemos nosotros, ese espacio lo ocupará otro relato, y no todos los relatos son neutrales. La soberanía mediática es una infraestructura democrática, igual que la energética o la industrial, y conviene tenerla. En mis conversaciones en instituciones y con lideres europeos he encontrado interés para resolver esta necesidad.

P: Por lo que dice, DEMÓCRATA está un poco solo en esta apuesta de contar Europa desde Europa. ¿Es una oportunidad o una advertencia?

R: Creo que es una oportunidad, sin duda. Las instituciones europeas y los gobiernos están escuchando más que antes. Al final todos estamos preocupados por lo mismo: que un ciudadano de Jaén, una pyme de Sicilia o una organización sindical de Berlín entiendan lo que pasa en la Unión Europea. Probablemente empecemos nosotros este camino, pero estoy convencido de que acabará instalándose la necesidad de una narrativa propia.

Y es también una advertencia, porque llama la atención que esta reflexión la esté planteando un medio de nuestro tamaño y no un gran grupo europeo. Si lo pienso, tiene que ver con la independencia, en el sentido más prosaico del término: en 2025 alcanzamos el punto de equilibrio y este año 2026 vamos a dar beneficios. Era uno de nuestros objetivos principales, porque la independencia mediática solo se consigue si hay independencia económica. Quien depende de terceros para existir difícilmente puede plantear según qué debates.

Desde ahí, desde una vocación europeísta y constitucionalista, es desde donde hacemos esta apuesta. Sabiendo que somos pequeños y que nos queda un largo camino por recorrer.

P: Lo cual me lleva a la siguiente pregunta. Con su gorro de periodista, ¿cómo ve el ejercicio de la profesión? ¿Está en crisis?

R: Creo que está en crisis la forma de hacer periodismo. La necesidad de dar buena información sigue estando ahí. Últimamente escucho menos la palabra noticia. La noticia, la inmediatez, el que haya testigos en el momento narrando lo que sucede. Esto no te lo puede dar la IA, por ejemplo. Te va a ayudar, dará contexto, pero lo hemos vivido ahora en Ceuta, que menos mal que hemos tenido periodistas en el terreno contando lo que está sucediendo.

Los instrumentos van a cambiar y van a cambiar las maneras. Ahora mismo, contamos con unos superpoderes que son las inteligencias artificiales que nos agilizan el trabajo. Pero la observación, el juicio, el resumen, contarlo de manera entretenida y con un cariz propio que genere una experiencia en el lector es más necesario que nunca.

P: DEMÓCRATA ha puesto mucho foco en un asunto muy concreto: el riesgo regulatorio. ¿Qué es, por qué debería preocupar tanto a una empresa y qué sectores están peor o mejor preparados?

R: El riesgo regulatorio es toda la normativa y legislación que se aprueba tanto en instituciones europeas como en el Estado, comunidades autónomas y hasta lo local, que afecta a la vida de los ciudadanos, a los sectores económicos y a la actividad empresarial. Hoy nadie duda de que los mercados se ven afectados por las decisiones regulatorias. Hay muchos datos y evidencia.

Hasta hace poco, el riesgo regulatorio era una variable indeterminada que todos sabíamos que afectaba a nuestras organizaciones, pero no podíamos medirlo; ahora, ante la ingente normativa y regulación que afecta a toda la cadena de valor, tanto accionistas como acreedores están exigiendo una mejor previsión y gestión del riesgo regulatorio.

Hemos tenido un ejemplo reciente con la apertura de una consulta sobre un decreto de centros de datos. Solo por esta consulta, la cotización bursátil de algunas compañías expuestas por la fabricación y por el desarrollo de centros de datos se ha visto muy afectada. Por lo tanto, los mercados cada vez van a exigir más a las compañías cotizadas: no solo saber cómo les afecta la regulación o cómo cumplir con ella, sino qué están haciendo para anticiparse y trabajar. A los CEOs se les va a pedir que rindan cuentas sobre cómo se han anticipado ante el riesgo regulatorio. Y desde DEMÓCRATA vamos a hacer un trabajo especial para hacer un seguimiento muy específico de todos los cambios normativos y cómo afectan a ciudadanos, empresas y sectores económicos.

P: Si mira al mercado, ¿cuáles son los principales retos para entender hoy lo que se decide?

R: El primero es que la regulación ya no se decide en un sitio, sino en cuatro a la vez. Una misma norma nace en Bruselas, se transpone en las Cortes Generales, se desarrolla en diecisiete parlamentos autonómicos y aterriza en una ordenanza local. Ningún ciudadano ni ninguna empresa puede seguir eso manualmente, y sin embargo de ahí salen sus costes y sus obligaciones. Por eso estamos ampliando nuestra metodología de seguimiento legislativo y normativo, para cubrir no solo las Cortes sino los parlamentos autonómicos y, progresivamente, más allá de nuestras fronteras. La cobertura tiene que ser tan multinivel como lo es la propia regulación.

El segundo es que en Europa toda esa información es pública pero no es accesible. Está publicada, en miles de páginas, en lenguaje técnico y repartida en registros que nadie cruza. Publicado no es lo mismo que comprensible, y esa distancia es profundamente antidemocrática, porque en la práctica significa que solo pueden anticiparse quienes tienen un equipo dedicado a ello. Ahí es donde la inteligencia artificial tiene un papel real: nuestro asistente, Fren, existe para que cualquiera pueda preguntar en lenguaje natural y obtener una respuesta precisa sobre qué se está tramitando y en qué punto está. No es una herramienta de innovación por la innovación, es un intento de incrementar el acceso.

Y el tercero enlaza con lo que hablábamos antes. La conversación pública sobre las decisiones europeas ya no ocurre en los medios, ocurre en plataformas que no son europeas y cuyos criterios no controlamos. Ahí es donde una decisión de Bruselas se convierte en un bulo, o donde el mensaje de un decisor llega tergiversado o directamente no llega. Poder Digital, por ejemplo, nace de esa preocupación: medir la capacidad real que tienen los políticos de conectar con los ciudadanos en ese espacio. Entender cómo circula el relato sobre nuestras instituciones es hoy tan relevante como cubrir la institución misma.

"La conversación pública sobre las decisiones europeas ya no ocurre en los medios, ocurre en plataformas que no son europeas y cuyos criterios no controlamos"

P: Volviendo un poco al principio, que ha citado Bruselas. Cada vez más regulación que afecta a España se decide allí. No se puede cubrir Congreso sin cubrir el Parlamento Europeo.

R: Es convencimiento del global del equipo la imperiosa necesidad de cubrir las instituciones europeas de manera intensiva. De ahí la apuesta que hicimos hace más de un año en tener corresponsalía ya allí, porque hay que estar ahí para entender lo que pasa y entender cómo la regulación que se aprueba nos obliga a su cumplimiento en España.

Esto se ve también con el desarrollo cada vez mayor de los reglamentos europeos, que son de obligado cumplimiento inmediato en los Estados miembros. Nos obliga a hacer un seguimiento porque precisamente impactan directamente en la vida de los ciudadanos y en la vida de las empresas sin pasar por la sede legislativa.

P: Usted es además doctor en Derecho Constitucional. ¿Está en peligro la democracia?

R: A nuestro sistema democrático, a las democracias en Occidente, digamos que se les están estirando las costuras. Pero soy de los convencidos de que la democracia tiene una gran capacidad de estirar, estirar, estirar y aguantar sin romperse. Si bien es cierto, y es preocupante, que hay que estar atentos a que en los extremos de esas costuras estamos viviendo momentos muy delicados. Esto se manifiesta, en primer lugar, en una desafección, una desconfianza cada vez mayor de los ciudadanos, que se ven cada vez más alejados de la política.

Estamos observando también que hay electores jóvenes, y cada vez más, que están interesados en la política, sin embargo, no se sienten o no perciben que tengas sus canales suficientes de participación y que se les tenga en cuenta. Tenemos ahí un reto muy grande: esa desafección, esa no participación, convertirla en participación.

En segundo lugar, si hacemos un análisis de si la corrupción ha aumentado en Occidente o no, estaríamos seguramente de acuerdo en que no tenemos una percepción de que haya disminuido. Eso afecta mucho a la democracia.

La sangre que circula sobre la democracia es la confianza, y se está perdiendo, la están perdiendo los ciudadanos. No perciben que se tomen decisiones más adecuadas que les afectan a ellos, ni perciben tampoco que los casos de corrupción que pueda haber se solucionen inmediatamente.

Creo que es un error considerar que cuando hay un caso de corrupción se generalice y ya todos los políticos son corruptos. Así se hace mucho daño a la democracia. También sería un error universalizar y decir que todo el sistema es corrupto. Como demócratas, tenemos la obligación de informar y decir también las cosas que se hacen bien.

"Creo que es un error considerar que cuando hay un caso de corrupción se generalice y ya todos los políticos son corruptos"

P: Hablando precisamente de informar. Echando una mirada al horizonte, estamos en año pre electoral. ¿Cómo se cubre desde un medio parlamentario este periodo, cuando todo se vuelve un poco más ruidoso?

R: Todo el equipo está centrado en único reto: la política sin ruido. Eso se logra eliminando el ruido y escuchando cuáles son las propuestas reales políticas que afectan a los ciudadanos. Es decir, el trabajo que tenemos que hacer nosotros es informar de todas las visiones, de todas las propuestas, de cualquier color, pero que afecten a los ciudadanos.

No vamos a poner el acento en ese ruido político, en la parte del insulto, en el marketing, necesario para un desarrollo de las campañas electorales. Nosotros vamos a poner el foco en cómo afectan o pueden afectar las propuestas políticas a la economía, a una pyme, a una señora que está en casa, a un jubilado, a ese joven que no puede comprarse una vivienda, o a la preocupación de un agricultor, de un ganadero que está sufriendo o qué está pasando con el calentamiento global y la gestión hídrica, cada vez más relevante.

Me atrevo a decir que estamos obligados a hablar de la política con matices. Se han perdido los matices. Hoy es la política de los grandes titulares, de la brocha gruesa, y nosotros tenemos que hacer un trabajo más en profundidad.

P: “DEMÓCRATA es la casa de todos”. Es una cita suya. ¿Qué significa?

R: DEMÓCRATA es un medio plural y, como la propia democracia, acoge cualquier tipo de propuesta, opinión, sugerencia. Este no es un medio de trincheras. Nuestra obligación en el marco constitucional es escuchar, atender a todos los grupos parlamentarios  y políticos sin distinción, por poner un ejemplo. Porque no los hemos votado nosotros, los han votado los ciudadanos.

Ahora bien, para que sea casa de todos, el trabajo que hacemos para nuestros lectores es distinguir muy bien qué es información y qué es opinión. Y eso se ve, porque una cosa es la información que estamos cubriendo y otra la opinión, esa parte que se distingue muy bien en DEMÓCRATA. Todo el mundo puede hablar.

Frente al insulto, frente a las barreras, frente al ‘esta opinión ya es mala de por sí’, DEMÓCRATA busca abrir ventanas, que corra el aire, porque estamos en una nueva época que nos exige eliminar ciertos prejuicios o formas de pensar, de hacer política, de trabajar, de hacer medios. Abrirnos, escuchar mucho, avanzar… Eso es hacer la casa de todos.

Al terminar queda la sensación de que la conversación ha ido dibujando un mapa y una pregunta cada vez más importante. Europa ha discutido en los últimos dos años su soberanía industrial, su soberanía digital y sus capacidades de defensa. No ha discutido quién la cuenta. Ni con qué voz se explica a sí misma dentro y fuera de sus fronteras. Que ese debate se plantee desde DEMÓCRATA dice menos del planteamiento que del vacío que lo hace necesario y que alguien tenía que nombrar. La pregunta, en todo caso, ya está formulada. Aspiramos a que DEMÓCRATA será parte de la respuesta.​

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CONTENIDO GENERADO CON IA

¿En qué fase parlamentaria se encuentra actualmente la regulación europea sobre inteligencia artificial?

La principal regulación europea sobre inteligencia artificial, el Reglamento (UE) 2024/1689 (AI Act), ya ha concluido su procedimiento legislativo ordinario. Parlamento y Consejo lo aprobaron definitivamente en 2024, ha entrado en vigor y se encuentra ahora en fase de aplicación escalonada e implementación, no ya en fase parlamentaria. En paralelo, en 2026 se ha aprobado un reglamento de simplificación (“ómnibus digital” sobre IA) que modifica algunos plazos y obligaciones del AI Act; ese expediente también ha cerrado su fase legislativa y ha dado lugar al Reglamento (UE) 2026/1744, en vigor desde julio de 2026.

1. AI Act: procedimiento legislativo ya cerrado

Con estas etapas, el procedimiento legislativo ordinario está formalmente concluido. La fase “parlamentaria” en sentido estricto ha sido sustituida por una fase de aplicación, supervisión y desarrollo secundario (directrices, estándares, posibles actos delegados y de ejecución).

2. En qué punto está ahora el AI Act

La regulación se encuentra en un despliegue por fases:

  • Desde 2024–2025 se aplican ya las prohibiciones de prácticas de “riesgo inaceptable” y ciertas obligaciones iniciales de transparencia y gobernanza (por ejemplo, para deepfakes), de acuerdo con el esquema descrito por la Comisión (IP/24/4123) y por la Administración española.
  • El calendario general prevé que la mayoría de normas comience a aplicarse el 2 de agosto de 2026, con distintas excepciones por tipos de sistemas y obligaciones.
  • Sin embargo, el legislador ha decidido posponer buena parte de las obligaciones de “alto riesgo”. A raíz del llamado “ómnibus digital”, la UE ha fijado nuevas fechas en torno a:
    • 2 de diciembre de 2027 para muchos sistemas de IA autónomos de alto riesgo, como recogen tanto el mandato del Consejo (nota del 13/03/2026) como la comunicación del Parlamento Europeo sobre el acuerdo provisional (nota de 07/05/2026).
    • 2 de agosto de 2028 para sistemas de IA de alto riesgo integrados en productos sujetos a otra legislación sectorial de seguridad (por ejemplo, determinados dispositivos médicos o vehículos), según esas mismas fuentes.

Por tanto, desde el punto de vista parlamentario, la situación actual es: ley aprobada y en vigor, con el Parlamento centrado ya no en el texto base, sino en ajustes puntuales y en el seguimiento de la implementación.

3. El “ómnibus digital” sobre IA y su fase

La simplificación del marco se ha canalizado a través de un paquete ómnibus digital que modifica el AI Act para:

  • Revisar y escalonar los plazos para la entrada en vigor de obligaciones de alto riesgo.
  • Prohibir aplicaciones como las herramientas de “nudificación” que generan desnudos falsos sin consentimiento.
  • Reducir solapamientos con otras normas de seguridad de productos y ajustar ciertas obligaciones para pymes.

Sobre este paquete, el Consejo acordó su posición en marzo de 2026 (nota del Consejo), los colegisladores alcanzaron un acuerdo provisional en mayo de 2026 (Eurocámara) y el Consejo anunció el “luz verde definitiva” el 29 de junio de 2026 (comunicado del Consejo). El resultado es el Reglamento (UE) 2026/1744, publicado el 24 de julio y en vigor desde el 27 de julio de 2026, según la administración portuguesa (nota de 10/09/2026).

Es decir, también en este caso la fase parlamentaria ha concluido y el expediente se encuentra ahora en la etapa posterior a la adopción, centrada en su puesta en práctica.

4. Otras propuestas legislativas de la UE sobre IA

Más allá del AI Act y de su ómnibus de simplificación, las fuentes disponibles no identifican en este momento otra gran ley horizontal específica sobre IA en plena tramitación ordinaria. Existen:

  • Reformas y ajustes sectoriales (por ejemplo, en protección de datos o responsabilidad por productos) que se relacionan con la IA, algunos aún en negociación política.
  • Un proyecto de Directiva de responsabilidad por IA que, según la documentación institucional reciente citada en la investigación, habría sido retirado, quedando la materia cubierta por el marco general de responsabilidad por productos y otras normas.

En conjunto, puede resumirse que la regulación europea sobre IA ya no está “en fase parlamentaria” sino en fase de implementación, con el AI Act plenamente adoptado, un ómnibus de simplificación también aprobado y un foco creciente en la elaboración de directrices técnicas, estándares y supervisión por parte de la Comisión, la Oficina de IA y las autoridades nacionales.

¿Puedes detallarme el calendario completo de entrada en vigor y aplicación del AI Act, con todas las fechas clave por tipo de obligación? ¿Qué instituciones y autoridades (Oficina de IA, autoridades nacionales, comité europeo, etc.) intervienen ahora en la supervisión y cómo se reparten las competencias? ¿Cómo se coordina el AI Act con otras normas europeas relevantes (RGPD, responsabilidad por productos, normativa sectorial de seguridad) y qué huecos regulatorios siguen abiertos?

¿Cuáles son las competencias principales de David Córdova como presidente de DEMÓCRATA y cuál ha sido su trayectoria profesional antes de fundar el medio?

David Córdova es el presidente-editor y fundador de DEMÓCRATA, el primer medio español especializado en información parlamentaria, regulatoria y de políticas públicas. Desde este cargo ejerce un liderazgo eminentemente estratégico: define la misión del proyecto, orienta su posicionamiento editorial e impulsa su consolidación como referencia para decisores públicos, empresariales y sociales en España y en Europa.

Competencias principales como presidente de DEMÓCRATA

Como presidente-editor, sus competencias se sitúan en cuatro grandes planos:

  • Definición de la visión y de la misión editorial. Córdova concibe DEMÓCRATA como un “proyecto vocacional” nacido de la urgencia democrática y de la convicción de que la buena información es hoy un bien escaso. Ha marcado una línea clara: periodismo parlamentario y regulatorio, con alta especialización técnica, vocación de servicio público y foco europeo.
  • Dirección estratégica del proyecto y de su crecimiento. Ha pilotado la apertura de la corresponsalía en Bruselas, el rediseño integral del medio, el refuerzo de la estructura editorial y comercial y la apuesta por la tecnología y la inteligencia artificial como elementos diferenciales. En sus intervenciones públicas subraya que el reto de los medios es tanto “tecnológico como editorial” y que solo hay buen periodismo si las cuentas están saneadas, lo que le sitúa también como responsable de la viabilidad económica y del modelo de negocio.
  • Posicionamiento institucional y alianzas. Como presidente-editor, representa al medio en foros sectoriales y de debate público (como la Spain Digital Week, el Foro de la Nueva Comunicación o encuentros sobre asuntos públicos y lobby). Bajo su impulso, DEMÓCRATA ha tejido acuerdos con patronales empresariales (como CEIM), sindicatos (CCOO) y asociaciones del ecosistema digital (Adigital), consolidando al medio como punto de encuentro entre poderes públicos, agentes económicos y sociedad civil.
  • Garantía de independencia, credibilidad y neutralidad técnica. Córdova insiste en que DEMÓCRATA es una iniciativa privada con “responsabilidad pública” y defiende un modelo que actúe como vacuna frente a la polarización y la desinformación. Como presidente, se reserva la responsabilidad última sobre las grandes líneas editoriales, la coherencia entre especialización técnica y pluralidad, y la apuesta por un periodismo que priorice la relevancia sobre la mera visibilidad o el “clickbait”.

Operativamente, la gestión diaria del producto periodístico recae en un equipo directivo profesionalizado (dirección de información parlamentaria, política, economía, etc.), mientras Córdova concentra la presidencia, el proyecto y la orientación general del medio, así como su proyección europea y su inserción en el debate sobre regulación, democracia e inteligencia artificial.

Trayectoria profesional antes de fundar DEMÓCRATA

Antes de lanzar DEMÓCRATA en marzo de 2023, la carrera de David Córdova se desarrolló principalmente en el ámbito de los asuntos públicos, la regulación y la comunicación política. Es fundador y presidente de Vinces, una firma de consultoría estratégica de asuntos públicos con presencia en Bruselas y otras capitales, especializada en la interlocución entre empresas, sociedad civil e instituciones públicas. Desde esa posición ha asesorado durante años a grandes compañías y organizaciones en contextos regulatorios complejos, especialmente en sectores sometidos a intensa producción normativa.

Su trayectoria combina la práctica de la consultoría con experiencia institucional internacional. Cursó un programa de Business & Government Affairs en la Universidad de Georgetown y trabajó en el Congreso de Estados Unidos, en la Committee on Government Reform. Ese contacto temprano con el sistema político estadounidense y con la intersección entre economía, regulación y control parlamentario orientó su carrera hacia la construcción de puentes entre sector privado, administraciones públicas y parlamentos.

En el plano académico, el perfil de Córdova es también marcadamente institucional:

  • Es doctor en Derecho Constitucional, con una tesis centrada en la transparencia de los intereses en las decisiones públicas, lo que conecta directamente con los debates sobre regulación del lobby, legitimidad democrática y control ciudadano.
  • Es licenciado en Periodismo y en Ciencias Políticas y de la Administración, una doble formación que combina el análisis político con las herramientas del oficio periodístico.
  • Cuenta con un máster (DEA) en Derecho Parlamentario, que refuerza su especialización en el funcionamiento de las cámaras legislativas y en las técnicas de producción normativa.
  • Posee el Bachillerato en Filosofía, que completa un perfil humanista y reflexivo orientado a la comprensión de las grandes tendencias políticas y sociales.

Toda esta trayectoria —consultoría de asuntos públicos, experiencia en Washington, trabajo con empresas y actores institucionales, y una sólida base académica en derecho constitucional y parlamentario— es la que él mismo identifica como el origen de DEMÓCRATA. El medio nace, según sus propias declaraciones, de su experiencia prolongada en políticas públicas y regulación española y europea, de su conocimiento de la actividad sectorial empresarial y de su paso por instituciones de Washington y Bruselas. DEMÓCRATA es, en ese sentido, la cristalización periodística de una carrera dedicada a observar y a participar en el cruce entre poder político, normativa e intereses sociales y económicos.

¿Podrías detallar algunos ejemplos concretos de alianzas y acuerdos que DEMÓCRATA ha impulsado bajo la presidencia de David Córdova? ¿Cómo se traslada la experiencia de David Córdova en Vinces y en Washington al enfoque informativo y a los productos editoriales de DEMÓCRATA? ¿Qué papel juega David Córdova en la estrategia de expansión europea de DEMÓCRATA y en su presencia en Bruselas?

¿Qué requisitos legales deben cumplir los medios de comunicación para operar como infraestructuras democráticas en el ámbito europeo?

En el ámbito europeo, los medios de comunicación son cada vez más concebidos como infraestructuras democráticas esenciales: no solo empresas privadas, sino piezas clave para garantizar la libertad de expresión, el pluralismo y el control democrático del poder. De ahí que el Derecho de la UE y los estándares del Consejo de Europa impongan un conjunto de requisitos y obligaciones específicas para su funcionamiento.

1. Libertad de expresión y pluralismo como punto de partida

Tanto la Unión Europea como el Consejo de Europa parten del reconocimiento de la libertad de expresión y de información y del pluralismo de los medios como elementos centrales del Estado de Derecho y de la democracia. Los informes sobre Estado de Derecho de la Comisión Europea y las resoluciones del Consejo de Europa subrayan que sin fuentes de información libres, diversas y fiables los ciudadanos no pueden ejercer un control efectivo sobre los poderes públicos.

Sobre esta base de derechos fundamentales se construye un entramado regulatorio que fija obligaciones materiales a los medios y a los Estados para garantizar:

  • La independencia editorial frente a injerencias políticas o económicas.
  • La diversidad y pluralidad de voces en el ecosistema mediático.
  • La transparencia de la propiedad y de la financiación pública.
  • La protección de periodistas y fuentes, incluida frente a vigilancia intrusiva.

2. Marco de la Unión Europea: AVMSD, EMFA y entorno digital

El núcleo del marco jurídico de la UE lo forman la Directiva de Servicios de Comunicación Audiovisual (AVMSD/DSCA) y el Reglamento Europeo sobre la Libertad de los Medios de Comunicación (EMFA, Reglamento (UE) 2024/1083), que se aplica plenamente desde agosto de 2025.

2.1. Obligaciones básicas de la AVMSD

La Directiva de Servicios de Comunicación Audiovisual coordina las normas nacionales sobre televisión lineal, servicios a la carta y, en parte, plataformas para compartir vídeos. Entre los requisitos que afectan a los medios como infraestructuras democráticas destacan:

  • Respeto del principio de libertad de recepción y retransmisión dentro de la UE, sin restricciones arbitrarias por parte de los Estados.
  • Prohibición de incitación al odio y a la violencia y obligaciones reforzadas frente a contenidos ilegales graves (pornografía infantil, terrorismo, racismo, xenofobia).
  • Protección de menores y promoción del acceso a contenidos para personas con discapacidad.
  • Reglas sobre comunicaciones comerciales audiovisuales, patrocinios y colocación de producto, para evitar que la lógica puramente comercial distorsione la función informativa.
  • Exigencias de transparencia en la propiedad de los medios y de independencia de las autoridades reguladoras nacionales, consideradas condición previa para un pluralismo real.
2.2. Requisitos del EMFA para operar como “infraestructura democrática”

El EMFA va más allá y establece un marco común para todos los servicios de medios (audiovisuales, radio y, en buena medida, prensa) en el mercado interior. Sus ejes principales son:

  • Independencia editorial: los Estados y las autoridades reguladoras no pueden interferir ni tratar de influir en las políticas y decisiones editoriales de los prestadores de servicios de medios.
  • Medios de servicio público: se exige una financiación pública estable y plurianual, mandatos claros y procedimientos transparentes de nombramiento y cese de sus órganos de dirección, precisamente para blindar su independencia.
  • Transparencia de la propiedad y de la publicidad estatal: los medios deben informar sobre su titularidad real, y los Estados deben asignar la publicidad institucional con criterios transparentes, equitativos y no discriminatorios, evitando su uso como mecanismo de presión política.
  • Protección de periodistas y fuentes: el reglamento prohíbe obligar a revelar fuentes o comunicaciones confidenciales salvo en supuestos excepcionales con autorización judicial y salvaguardas estrictas. También limita el uso de software espía contra periodistas.
  • Relación con las grandes plataformas: las plataformas de muy gran tamaño deben ofrecer una funcionalidad específica para que los medios se autodeclaren, acreditando que:
    • Son medios profesionales con responsabilidad editorial.
    • Cumplen las normas de transparencia y operan de forma independiente.
    • Están sujetos a supervisión regulatoria o a un organismo de autorregulación reconocido.
    • No publican contenidos generados por IA sin revisión humana.
    A cambio, gozan de garantías reforzadas frente a la retirada arbitraria de contenidos y acceso a procedimientos de reclamación y diálogo estructurado con la plataforma.
  • Transparencia en la medición de audiencias: los proveedores de sistemas de medición deben seguir principios de transparencia, imparcialidad y verificabilidad, someterse a auditorías independientes y facilitar a medios y anunciantes información clara sobre sus metodologías, dado el impacto de estas métricas en la sostenibilidad económica del sector.
  • Creación de la European Board for Media Services, órgano que coordina a los reguladores nacionales y vela por una aplicación coherente de la AVMSD y del EMFA.

3. Estándares del Consejo de Europa

El Consejo de Europa no dicta normas vinculantes como la UE, pero sus recomendaciones y resoluciones configuran el estándar europeo en materia de libertad de expresión. Entre ellas destacan las que exigen:

  • Transparencia amplia sobre la propiedad y las estructuras de control de los medios.
  • Salvaguardias frente a la captura política o económica de medios públicos y privados.
  • Mecanismos para monitorear la concentración mediática y evitar posiciones dominantes que reduzcan la diversidad de voces.
  • Promoción de medios de servicio público y comunitarios, con visibilidad adecuada en todas las plataformas y protección frente a interferencias indebidas.
  • Protección reforzada de la seguridad de periodistas, tanto física como jurídica, frente a presiones, acoso y demandas abusivas.

4. Resultado: obligaciones acumuladas para operar en clave democrática

En conjunto, los medios que quieran operar como auténticas infraestructuras democráticas europeas deben combinar:

  • Compromisos internos de independencia editorial y ética profesional.
  • Transparencia en propiedad, financiación y medición de audiencias.
  • Cumplimiento de estándares de pluralismo, protección de menores y lucha contra el odio.
  • Relación regulada y documentada con las grandes plataformas digitales.
  • Articulación con autoridades reguladoras independientes y con órganos de autorregulación.

Ese conjunto de requisitos explica por qué la UE y el Consejo de Europa consideran a los medios no solo un sector económico más, sino una infraestructura crítica para la democracia que exige un trato jurídico y garantías reforzadas.

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¿Cuánto sabes sobre este tema? Responde las siguientes 3 preguntas.

¿Cuál es uno de los principales objetivos de DEMÓCRATA tras su nueva etapa iniciada en 2025?

Pregunta 1 de 3

¿Qué porcentaje de la regulación que afecta a los ciudadanos europeos proviene de las instituciones europeas, según David Córdova?

Pregunta 2 de 3

¿Qué herramienta tecnológica propia ha desarrollado DEMÓCRATA para innovar en el análisis de información?

Pregunta 3 de 3