España vive una auténtica carrera por convertirse en uno de los grandes polos europeos de centros de datos. La llegada de los gigantes tecnológicos, el auge de la inteligencia artificial y las inversiones multimillonarias han situado al país en el mapa de una industria estratégica. Sin embargo, el sector advierte de que el éxito no dependerá solo de la capacidad para atraer capital, sino de resolver los cuellos de botella que amenazan con frenar su crecimiento.
En esta entrevista con DEMÓCRATA, el presidente de Spain DC, Emilio Díaz, defiende que España atesora las condiciones para liderar esta transformación, pero reclama mayor agilidad administrativa, una planificación energética previsible y una visión de Estado para no perder una oportunidad que otros países europeos también disputan.
Pregunta: España es un enclave ideal y vive una suerte de boom de centros de datos, pero, ¿está nuestro país preparado para absorber ese crecimiento o vamos por detrás de la demanda?
Respuesta: Rotundamente sí, estamos preparados. Como todo, tiene sus retos que hay que superar y deberíamos trabajar en este sector porque es interesantísimo como país y como industria. Debemos convertir los retos en algo que podamos superar con facilidad para continuar en esa lucha que comienza hace muchos años, sobre todo, lejos de Europa, en Estados Unidos y China.
En los últimos 10 años, es muy relevante también en Europa. En España, en concreto, a partir del 2018 y 2019 es cuando comenzamos a hablar de forma sostenida de centros de datos. Lo que dispara todo esto es la llegada de los hiperescalares a España. Amazon llega a Aragón y hay un efecto llamada.
P: En DEMÓCRATA hemos hablado con diversos agentes del sector y publicado informaciones sobre una de sus preocupaciones: la falta de puntos de conexión a la red eléctrica. ¿Es este el principal cuello de botella?
R: En esos retos que te decía, la principal dificultad que tenemos para crecer a la velocidad que el mercado pide es el acceso a la energía, que no es un tema sencillo. España tiene ventajas. Tenemos sol, viento, ha habido inversiones muy potentes en renovables… Esto nos va a dar una ventaja a futuro sin duda, tanto en coste como en disponibilidad, en generación de la energía que buscamos, limpia y barata. La dificultad es cómo se distribuye y cómo se transporta a sitios donde necesitamos consumir esa energía, donde se ubican los centros de datos. La ubicación no es caprichosa, depende del tipo de centro de datos que se vaya a hacer, los hay dentro de las ciudades, más cercanos y otros, todo lo relacionado con inteligencia artificial, más distantes porque los requerimientos son diferentes.
Sí, este es el principal problema que tenemos y desde Spain DC se trabaja con todos los actores, que son muchos, para resolverlos: Gobierno central a través del Ministerio de Transición Ecológica, comunidades autónomas, ayuntamientos, distribuidoras, eléctricas, etc. Queda todavía mucho recorrido para que sea predecible, que es lo que pedimos desde el sector, predictibilidad sobre cuándo vamos a poder tener acceso a la energía en un punto determinado para poder acompasar las inversiones y convencer o explicar a tus clientes ‘esto lo podemos hacer, pero hasta 2029, por desgracia, no podemos tener acceso’.
Queda todavía mucho recorrido para que sea predecible, que es lo que pedimos desde el sector
Pides un punto de acceso y conexión hoy, te lo pueden conceder y no hay predictibilidad en si lo vas a tener en cinco años, en tres, en dos o en uno. Nos conformaríamos con que hubiera predictibilidad.
Nos conformaríamos con esto para poder explicar al cliente cuando se implanta con un operador o ellos mismos. Siempre se hace con una implantación en el corto plazo, en el medio y una visión a largo plazo; es decir, voy a empezar con un data center de 20 megavatios, pero mi perspectiva es estar en 100 megavatios en cinco años. Este es el camino que tenemos que garantizar si queremos que las inversiones se queden con nosotros. Aragón lo está haciendo muy bien y es un ejemplo dentro de España de aceleración y predictibilidad.
P: ¿Cómo se puede solucionar esa predictibilidad de la que hablas? ¿Es cuestión de infraestructura, una cuestión regulatoria, de fragmentación…?
R: Son las tres cosas. Hay un permitting muy complejo para nosotros, para los distribuidores de energía y para la propia red eléctrica, entiendo que igual para las CCAA y los ayuntamientos, cada uno con sus competencias. Lo que solicitamos es una ventanilla única en la que crear un data center en un plazo razonable y alguien te diga que no hay problemas ambientales, que la licencia de obra se puede obtener con los proyectos correspondientes y la energía va a estar disponible en dos años. Acompasar todo. Es un flujo completo de pintar porque cada CCAA y cada ayuntamiento tiene después que hacer algo. Todas las inversiones están contempladas en los Presupuestos Generales del Estado y, con la situación que tenemos [sin PGE], no sé si están contemplando como deberían.
Decía que Aragón es un ejemplo porque asume la gran parte de ese flujo de trabajo y lo ordena. No es que acelere el plazo, pero al menos sabes cuándo está disponible la energía.
P: ¿Se está transitando hacia esa ventanilla única?
R: Bueno, nosotros lo pedimos siempre que tenemos oportunidad. En Aragón, el despliegue de data centers comienza con el gobierno anterior, socialista, y continúa después porque hay consenso absoluto en los dos grupos políticos [PP y PSOE]. No hay inversiones comparables: 70.000 u 80.000 millones de euros. Cuando se habla de fábricas de coches, que Aragón también lo hace muy bien en atraerlas, hablamos de 3.000 o 4.000 millones de euros. Amazon ha ampliado la ventana de inversión justamente en Aragón y habla de 18.000 millones, que como país, es muy a tener en cuenta.
Pedimos agilizar procesos administrativos. Cuando el proceso técnico requiere una expropiación para colocar un cable, lleva sus tiempos y nadie lo discute, pero no tiene sentido perder demasiado tiempo administrativo.
No hay inversiones comparables: 70.000 u 80.000 millones de euros. Pedimos agilizar los procesos administrativos
Nos topamos también con algo que no entendemos muy bien. En determinados segmentos no se está de acuerdo con los data centers. Nosotros defendemos que es una industria moderna, que genera empleos de calidad, que atrae inversiones millonarias y que garantiza la soberanía del país. Sin centros de datos propios en tu territorio, no hay soberanía del dato.
Es un mercado interesante que perfectamente convive con cualquier otra industria, como el turismo, la pesca o la agricultura, que nosotros defendemos. Genera además un ecosistema alrededor estupendo. En la Comunidad de Madrid se han desarrollado compañías y miles de empleos alrededor del despliegue del data center en zonas como Alcobendas o Alcalá de Henares.
Es positivo para desarrollar zonas. Universidades cercanas empiezan a desarrollar cátedras dedicadas a este mundo, se desarrolla un ecosistema de startups que se implantan alrededor de las regiones donde se ubican los data centers.
P: Este desarrollo es indudable, pero también hay voces críticas, por ejemplo, porque se ha detectado que los centros de datos elevan la temperatura de los lugares donde se ubican, el acceso al agua es limitado en un país como España y producen gasto energético. ¿Estas cuestiones se están puliendo o solucionando?
R: Voy por orden. El tema del agua es una pregunta recurrente. Hay construcciones antiguas que utilizan agua. Hay que tener en cuenta dónde te estás implantando. Si lo haces en un país nórdico, te olvidas del consumo de agua. En España, restringes el consumo de agua dentro del data center. La tecnología está ahí para usarla y, con los desarrollos modernos, el consumo es residual. En general, son circuitos cerrados de agua con refrigerantes. Lo tienes que llenar al principio, pero después ya no hay evaporación, que es lo que hacía que se perdiera agua.
En cuanto a temperatura, tampoco es que se suelte temperatura a 30 grados. Quiero decir, mira el calor que hace aquí en Madrid. Está el distric heating, el poder canalizar ese calor que generas para calentar una universidad, un edificio de viviendas... No conseguimos sacar calor a más de 30-32 grados, que no es nada para el calentamiento global. Yo creo que esto sí que es un mito.
Y el acceso a la energía, bueno, lo comentaba al principio. ¿Qué solicitamos? En España hay planes quinquenales. El vigente es el Plan 2020-2025 y estamos a la espera del de 2025-2030, que dirá qué infraestructuras van a estar disponibles en ese periodo de tiempo. Pero estamos a 2026 y todavía no lo conocemos. Y del Plan anterior hay cosas no finalizadas que concluirán en el 2027, 2028 o 2029. Si queremos estar en esa pelea por la industria moderna y que Europa demanda… Europa va a lanzar varias directivas. Me gusta siempre contar que Madrid no compite con Barcelona, ni Barcelona con Bilbao. Compite Madrid contra Milán, Barcelona contra Marsella y los países nórdicos. La competencia la tenemos fuera.
Desde Spain DC, que aprovecho para decir que somos casi 300 socios en este momento y aglutinamos no solo a los operadores de data centers sino a toda la cadena de valor de la industria, queremos vertebrar España de data centers. No solo en Madrid, Barcelona o Valencia. Hay tipos de centros de datos que tienen que estar en Madrid y otros, en Extremadura.
P: El Plan quinquenal no, pero lo que sí ha hecho el Gobierno es introducir un nuevo canon para los centros de datos. ¿Qué impacto real puede tener sobre las inversiones? Afecta precisamente a la predictibilidad que comenta.
R: Estamos en parte de acuerdo con el real decreto al que te refieres y, en parte, no. Somos los primeros interesados en que se evite la especulación y el canon va contra esa especulación de gente que tiene un punto de acceso y quiere revenderlo a un tercero.
Lo que dice el RD es, si yo pongo ciertos pagos económicos, quien no vaya a construir un data center y su única voluntad sea sacar beneficio económico, le voy penalizando poniendo unos cánones que le harán desistir en un momento dado. Es una medida que puede ser razonable, pero no va en pro de la predictibilidad porque se empieza a pagar y pueden pasar cuatro o cinco años y, si no se ha cumplido, no pasada nada, sigue pagando todo esto. Empiezan a ser cantidades importantes cuando pones millones en una bolsa y, dentro de tres meses, unos poquitos más…
Somos los primeros interesados en que se evite la especulación y el canon va contra esa especulación de gente que tiene un punto de acceso y quiere revenderlo a un tercero
Lo peor del real decreto es la discrecionalidad de decidir si un punto [de conexión] es complejo. Si hay una empresa cementera y hay un centro de datos, se quiere ver la no priorización de los data centers con respecto a otras industrias, cosa que ni entendemos ni respetamos. La inversión es brutal, salvaje, y creemos que hay que ser muy serio cuando se regula. Si competimos entre industrias, perderemos esa oportunidad con los competidores europeos.
P: Con todo esto que estamos hablando, me pregunto si España continúa siendo ese país ideal para atraer este tipo de inversiones. Y me voy a un tema concreto y vital para el sector: la candidatura española para albergar una de las cinco gigafactorias de IA de la UE.
R: No conozco el proyecto en detalle, no se nos ha pedido participar como Spain DC, pero por supuesto, apoyamos el proyecto. Creo que es bueno para España. Sin duda puede ser un hándicap cuando compites con alguien que en dos años puede tener esa energía disponible. Ojalá la consigan y se puedan acelerar los trámites y dispongan de la conectividad red necesaria.
P: Concluyo esta charla con la sensación de que España tiene todos los ingredientes, pero falta articular el menú para ser un restaurante de categoría. Si de usted dependiera, ¿qué medidas se implementarían desde mañana mismo?
R: Creo que es imparable. Tenemos la conectividad con el resto del mundo, una posición ideal entre Oriente Medio. África y el resto de Europa, unos ingenieros maravillosos y la inversión está lista. Yo creo que la ventanilla única es la solución, pero no la única.
Hay que resolver el tema de la energía. No estamos pidiendo energía en 14.000 sitios en España, sino en puntos concentrados: en Madrid, en la zona del Henares y Alcobendas; en Valencia, en la zona de Paterna; en Barcelona, en dos sitios; en Arasur… Hablamos de siete o 10 espacios en los que hay que fortalecer la red. Que es complicado no lo discutimos, si hace falta inversión privada, está ya lista.
Y hacen falta medidas de contingencia. Cuando las cosas no van por el camino A, buscas el plan B y el plan C. Aquí, solo existe el A, que es la planificación de la red. Ahí tendremos muchas cosas resueltas. Veremos cuando salga.
La conversación termina como empezó: con optimismo, pero también con una advertencia. Emilio Díaz insiste en que la oportunidad sigue intacta y que la inversión está preparada para llegar, siempre que las reglas del juego acompañen. "La industria es imparable", sostiene. La incógnita, concluye, no es si España puede convertirse en una potencia europea de los centros de datos, sino si será capaz de hacerlo antes de que esa ventana de oportunidad se cierre y las inversiones tomen otro rumbo.