El reloj marca las 10:00 horas en punto y un inclemente sol sacude con fuerza el asfalto. Las puertas de la Embajada China se abren de par en par para el equipo de DEMÓCRATA. Una delegación da la bienvenida a todo el equipo del periódico desplazado con un único propósito: una charla profunda con el embajador, Yao Jing, en un momento marcado por las tensiones comerciales, el debate sobre la autonomía estratégica europea y la redefinición de los equilibrios políticos globales.
La cortesía fue el hilo conductor de un encuentro que superó la hora. El equipo de vídeo preparaba el set mientras la Embajada intercambiaba impresiones con los redactores y ponía negro sobre blanco el protocolo del encuentro: miembros de DEMÓCRATA a un lado, delegación china, al otro. Hechas las presentaciones, dio comienzo una entrevista en la que el diplomático se mostró cercano y no rehusó ninguna de las cuestiones planteadas. Las relaciones con España y la UE, las tensiones comerciales y la seguridad internacional fueron algunos de los ingredientes de un completo menú.
La relación de China con España y con Europa
Pregunta: España se ha convertido en uno de los socios europeos más activos en su relación con China. Prueba de ello fue la visita del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. ¿Cómo describirías la relación actual y qué espera Pekín de Madrid?
Respuesta: Mi trabajo es construir más comunicación entre China y España y, como has mencionado correctamente, en este momento en un buen socio para China, no solo en Europa, sino también en la comunidad internacional. La relación ha ido más allá de la bilateralidad, es más multilateral y más importante.
Desde el punto de vista de Pekín, de China, España es un buen partner de desarrollo porque creo que se va a reindustrializar para desarrollar su economía, que ha tenido un buen desarrollo los últimos tres años. Tiene muy buena infraestructura y muy buena política, y queremos construir una cooperación económica más fuerte.
Valoramos mucho la relación y queremos desarrollarla para mejorar la relación con Europa, para la paz y la estabilidad internacional.
P: ¿Considera que España puede actuar como un puente y jugar un papel entre China y la Unión Europea?
R: Sí, y no solo como un puente. De hecho, España es una parte muy relevante de Europa, una de las grandes economías y un actor internacional muy activo. China-España es una parte de China-UE; pero este puente de comunicación que España puede jugar es muy importante para nosotros.
Ahora mismo, tenemos algunos problemas en el sector económico entre China y la UE, estamos en contra de algunos negocios unilaterales por su parte. España puede jugar un rol importante. Primero, porque vemos que las políticas del Gobierno siguen las de la UE, pero hay voces muy razonables sobre lidiar con China, con otros grandes países u otras economías en el mundo. Así que este tipo de puente es muy importante.
Yao Jing“España es un buen socio para China y puede ser un puente de comunicación con la UE”
En segundo lugar, España tiene políticas muy prácticas, como por ejemplo, se presta atención a la tecnología de China, a la industria y a las políticas. Esperamos que podamos entendernos, así que lo más importante es la comunicación y construir diálogo. España tiene el papel de comunicarse con China.
En tercer lugar, hay muchos proyectos de cooperación. Son la clave para nuestro desarrollo futuro. Los gobiernos y las administraciones deberían ofrecer facilidades para la cooperación entre empresas cuando se encuentran. Podemos ver actividades de negocios muy activos de compañías españolas en China y negocios muy activos de empresas chinas en España.
P: ¿Cómo describiría la relación entre China y Bruselas y en qué áreas le gustaría que mejorase?
R: Estamos muy preocupados. Para nosotros, la UE es muy importante. Es una fuerza internacional importante, representa un formato muy bueno de la comunidad internacional: 27 miembros, juntos, un único mercado, una sola política.
Es un mercado muy grande y muy avanzado, con muchas regulaciones y reglas, algunas buenas y otras no muy productivas. Prestamos mucha atención a la UE y esperamos que la UE pueda adoptar políticas similares a las de China. Nuestro intercambio es de aproximadamente 800 billones de dólares al año. Es enorme.
Existe un desbalance, un superávit. ¿Cómo podemos lidiar con esto? China se abrió [al mercado] hace unos 50 años. Durante los 30/40 primeros, el superávit estaba en la UE, pero ahora, se han cambiado las tornas. No es la situación que queremos ver. La relación entre China y la UE en este momento está en un punto muy crítico.
¿Cómo podemos proceder hacia un entendimiento mutuo? Queremos desarrollar lo que llamamos relaciones adecuadas y saludables con la UE, basadas en el diálogo y en el tratamiento mutuo de las preocupaciones de ambos lados.
Inversiones chinas en España
P: ¿Por qué cree que España es una economía atractiva para los inversores? ¿En qué sectores cree que la economía española es atractiva para los inversores chinos?
R: En primer lugar, es una economía que está creciendo al 3% de media en los últimos tres o cuatro años cuando las grandes economías europeas están ralentizándose, es increíble. Después, sus infraestructuras. Las compañías chinas no tienen ninguna duda al llegar aquí de que hay seguridad jurídica y equilibrio en las reglas de mercado. Y finalmente, las prioridades del Gobierno en sus políticas, como la transición digital o la transición verde, son similares a las de China o a las de la economía global.
Las áreas de colaboración son las energías renovables, la industria del automóvil y los sistemas de almacenamiento de energía. España tiene una ventaja natural en energías renovables, incluso más que China. Puede generar mucho, pero tiene que mejorar su sistema de demanda, por lo que otra área de colaboración es el sistema de almacenamiento con grandes baterías para dar más estabilidad al sistema eléctrico. Y otra de las áreas de desarrollo de China son los vehículos eléctricos y en España, allá donde vayas hay fábricas. Hay muy buenas cadenas de producción de suministro.
P: Recientemente, la compañía SAIC (Shanghai Automotive Industry Corporation) anunció una inversión muy grande en Galicia. ¿Hay alguna inversión más avanzada en España?
R: La inversión de SAIC Motor busca establecer una fábrica de vehículos eléctricos, pero es sólo uno de otros proyectos. En Zaragoza tenemos la colaboración de CATL y Leapmotor con Stellantis para baterías y la fabricación de coches eléctricos. Chery, una de las marcas principales de automóviles chinos, ya ha establecido una venta conjunta con Ebro en Barcelona. Hithium va a invertir en Navarra para el equipamiento de baterías.
Son ejemplos de que China está cambiando la cadena de suministro y de producción, de materiales básicos a productos listos en España. Hay otros ejemplos, muy buenos movimientos, aunque no se han anunciado oficialmente. Es un buen momento.
Vemos un gran apoyo tanto por el Gobierno central como de los gobiernos locales, que están muy interesados en atraer proyectos de inversión. El asunto principal en las visitas del presidente Pedro Sánchez a China fue atraer más inversión. Y vemos muchos incentivos, mucho apoyo y ayudas que han ofrecido los gobiernos centrales y los gobiernos locales han extendido a las empresas. Es recíproco, el Gobierno chino definitivamente apoya venir a España. Es un fenómeno muy bueno y espero que este tipo de colaboración continúe y sea sostenible.
P: ¿Cree que hay algún área que puede mejorarse o que podría ser mejor?
R: Cuando llegué a España hace tres años no existía este fenómeno inversor. Antes de la pandemia, la relación entre China y España era, básicamente, comercial. Comprar, vender. Nuestras empresas, cuando vienen a Europa, a España, tienen que aprender y mejorar. Desde el Gobierno les instamos a adaptarse a la regulación local, a su producción, su cultura, sus modelos de cooperación. Es fácil de decir y difícil de implementar. Cherry tiene un eslogan: “En Europa, para Europa”.
Los estándares de cooperación tienen que ser altos. Debemos añadir valor añadido a las fábricas locales, a las cadenas de producción. Estas son las áreas en las que las compañías chinas deben aprender, deben mejorar la localización de la operación, de la cadena de suministro, de las tecnologías y de los socios. Esta es la clave.
Pedimos a las empresas chinas que primero encuentren socios locales para entender la normativa laboral, medioambiental, sus políticas de responsabilidad social. Necesitan equipos legales locales. Aquí todo esto es nuevo. Y creemos que con este proceso de consultoría, con acogida mutua, las compañías chinas podrán contribuir a esta localización.
Autonomía estratégica en Europa
P: Europa vive un debate en torno a su autonomía estratégica en áreas como la industria o la tecnología. ¿Cómo ve China ese debate? ¿Existe preocupación?
R: Europa debería ser estratégicamente autónoma, lo apoyamos plenamente. Sólo siendo autónoma e independiente puede ser Europa. Si te adhieres a otra economía, o a otro poder, no eres independiente ni autónoma. ¿Cómo puede la Unión Europea lograr esta autonomía? Esta es nuestra preocupación. Nos preocupa que pueda realmente conseguirla así, parece que está perdiendo el rumbo. Corta relaciones con China, la ve como un rival y una amenaza a su economía, cuando realmente puede ayudarle a lograr su objetivo.
Por favor, tomen a China como socio, como una potencial elección. Deberían confiar y emplear su conocimiento y su regulación para conseguirlo. Miren la historia, China no supone una amenaza. ¿Qué tipo de riesgo hemos sido? Todo el mundo habla de que Huawei podría suponer un riesgo y no aportan evidencias. Sólo esgrimen que podría acarrear una excesiva dependencia china. Pero si miras veinte años atrás, China dependía exclusivamente de Europa y Japón para tener automóviles. Y no cortamos relaciones, al contrario. Veinte años después las tornas se han dado la vuelta. Ahora es China quien se ofrece.
En los últimos tres o cuatro años, la UE ha adoptado aproximadamente 190 restricciones. Dos tercios de ellas, contra China. De las once investigaciones por ayudas estatales extranjeras (FSR, Foreign Subsidies Regulations), nueve son contra China. La primera vez que empleó el Instrumento de Contratación Pública Internacional (IPI) para restringir empresas en licitaciones fue para frenar a empresas chinas.
"Entender que alguien es una amenaza o un riesgo no es adecuado en la economía global"
La UE alega que son medidas universales, pero está apuntando a China. Creen que es un riesgo y es una falacia. No es correcto. Las áreas a las que se dirigen las leyes de Aceleración Industrial y de Ciberseguridad están relacionadas con China. Hay mucha carga política. Define a proveedores de alto riesgo, y todo el mundo sabe que se refiere a Huawei, ZTE, o incluso China.
Es mezclar consideraciones políticas en negocios puramente comerciales. Es impedir a empresas europeas colaborar con compañías chinas, o rebajar las expectativas de las empresas chinas que vienen a Europa, a España. La UE está haciendo nuevas regulaciones que no son muy justas. Esperamos que esta situación no dure mucho más y que adopte políticas similares a las de China. Que hablemos, negociemos. No que actúe unilateralmente con investigaciones y restricciones.
Nuestro deseo es que vean a China como una oportunidad y busquen en nosotros lo que necesitan en lugar de adoptar barreras comerciales. No como una amenaza. Entender que alguien es una amenaza o supone un riesgo no es un modo correcto en la competición económica mundial.
El caso de Huawei
P: Precisamente le preguntamos por las restricciones que afronta Huawei. ¿Qué medidas pueden adoptarse para resolver esas preocupaciones?
R: Es un gran problema. Empezó en 2018 o 2019, cuando algunos países alegaron problemas de seguridad sobre los servicios o productos de Huawei. Después, la UE identificó a Huawei y ZTE como proveedores de alto riesgo. Están preocupados por su seguridad, es totalmente comprensible. China también está preocupada por la seguridad nacional. Pero es un asunto de nuestra propia jurisdicción. Confiamos en el sector, tenemos nuestra propia opinión, no escuchamos a otros países. f
"No hay ninguna prueba ni evidencia de que Huawei suponga algún tipo de riesgo. Esto es un juego político"
Huawei ofrece tecnología más avanzada, compatible y asequible. La velocidad de Internet decidirá en el futuro la capacidad de producción industrial. Los robots necesitan comunicaciones rápidas. Hasta ahora, no hay prueba ni evidencia de que Huawei suponga algún tipo de riesgo. Han movido su centro de datos a Reino Unido y permiten pruebas en código abierto para detectar cualquier tipo de riesgo e introducir mejoras.
Yo he hablado con Huawei. Quieren saber cómo pueden convencer a todos los usuarios y proveedores locales de que existe total garantía de seguridad. Técnicamente pueden hacerlo, pero no políticamente. Y esto es un juego político. Son víctimas de la rivalidad política entre China y los Estados Unidos, que ven a Huawei como un rival, un desafío. Me gustaría que la UE fuera realmente autónoma e independiente. Y que España y otros países de la UE tengan su propia opinión y confíen.
P: ¿Existe el riesgo de una guerra comercial entre la Unión Europea y China?
R: No queremos ninguna guerra comercial con ningún socio económico, y menos con la UE, con la que mantenemos un gran intercambio y existe un enorme potencial. No la deseamos, pero no es algo que podamos decidir nosotros. Es algo que la UE también debería evitar y adoptar una actitud constructiva con China.
"No queremos ninguna guerra comercial con ningún socio, menos con la UE. Pero no depende de nosotros"
De hecho, nos gustaría involucrarnos en la UE como nos involucramos con Estados Unidos para acordar una estabilización de las relaciones, en lugar de una guerra comercial. Esperamos que la UE sea razonable y tenga en cuenta a China como China tuvo en cuenta a Europa. Es muy importante cuando la economía global está implicada. Definitivamente queremos tener relaciones estables con la UE.
Apertura de la economía china
P: ¿China facilita la entrada de compañías extranjeras? ¿Hay planes para reducir estas barreras?
R: Por supuesto que queremos reducir las barreras, dar más acceso al mercado a España y a compañías europeas. Nuestro último plan quinquenal prevé una mayor apertura. Tenemos una economía de mercado, pero no es tan madura como la europea, que tiene 500 años. Nuestra apertura tiene 50 años. Así que tenemos que mejorar nuestras regulaciones, eliminar barreras y trabas para los inversores, pero eso requiere tiempo.
Tenemos que conectar mejor el producto con el comprador. Ese es nuestro trabajo: tender puentes y establecer conexiones. Y lo tenemos que hacer más porque no creo que China y España tengan suficientes canales entre sí. No nos conocemos tan bien como para encontrar fácil un proveedor en China o en España. Tenemos que mejorarlo, construir más plataformas para conocernos. Y la cooperación entre China y España puede ayudar.
Queremos comprar más directamente de España. Estamos enviando delegaciones de compras, estamos conectando las grandes exportadoras de España con compradores chinos. Que vengan a China a las grandes ferias de importación. En China hay inversores españoles como Mondragón, Gestamp o Antolín. Les facilitamos conectar con nuestros grandes fabricantes.
Hay una preocupación en Europa, incluso desde España, sobre el déficit comercial con China. Vendemos demasiado y compramos poco. Queremos estimular nuestras importaciones españolas: productos agrícolas, cerdo, vino, aquí hay muchas frutas. Queremos comprar productos de mayor valor.
Por desgracia, tenemos muchas restricciones. Países Bajos, por ejemplo, dejó de vendernos una máquina específica para la fabricación de chips por presiones externas. Una máquina cuesta alrededor de 400 millones de dólares. ¿Cuánto cerdo tienes que vender para tener un equilibrio? Hay otros productos que queremos comprar en España pero enfrentan obstáculos Lo entendemos, pero hablemos.
Seguridad internacional y tablero geopolítico
Pregunta: Actualmente hay varios puntos calientes geopolíticos. Ucrania, por supuesto, Irán… ¿Qué posición tiene China y qué papel puede jugar?
R: Sí, hay muchos desafíos geopolíticos. Creo que es desafortunado y no lo queremos ver. Para China, que somos 1.400 millones de personas, el objetivo es tener una vida pacífica y un ambiente pacífico para desarrollarla. Para todos esos problemas geopolíticos solo tenemos un principio: no a la guerra. No queremos ver ataques militares.
Para China, el primer principio es la coexistencia pacífica. Rusia-Ucrania, Rusia-Europa, Irán, Estados Unidos, Israel… Tienen problemas históricos, pero lo fundamental es detenerlos y encontrar una solución.
Siempre decimos que somos una civilización madura, deberíamos ser lo bastante sabios para tener nuestras propias reglas y lidiar con estos problemas. Esas reglas son el derecho internacional, la integridad territorial y la soberanía. Tenemos la Carta de las Naciones Unidas y muchos otros mecanismos, como el TNP, la prohibición de programas nucleares. Dejemos que la ONU asuma su papel y no recurramos a medidas unilaterales, a ataques militares o a sanciones.
Yao Jing“No queremos ver ataques militares. Hay que detener los problemas y encontrar soluciones dialogadas”
Nuestra posición sobre Ucrania es consistente. Defendemos una solución integral, global, sostenible y vinculante. Los acuerdos son complicados y no se pueden lograr de la noche a la mañana, por eso promovemos las negociaciones y el diálogo, pero no la lucha. Incluso ahora, en materia geopolítica, China tiene sus propios problemas de vecindad, como en el mar de China. Hay debates y conflictos, pero nosotros no lo queremos. Dialoguemos, no provoquemos ni creemos las condiciones para conflictos militares.
P: Ha mencionado Taiwán. La situación está causando una creciente preocupación en la comunidad internacional. ¿Cuál es su posición?
R: Este territorio heredado de nuestros antepasados tiene una enorme carga sentimental. Todos llevamos en el corazón la idea de que es parte de nuestro país, de nuestra tierra, por eso debemos salvaguardarlo y protegerlo. Los problemas relacionados con Taiwán tienen su origen en la Segunda Guerra Mundial. Japón lo incorporó como parte de su territorio y, luego, lo devolvió a China. Después tuvimos lo que llamamos la guerra civil china y el gobierno nacionalista se trasladó a Taiwán y estableció allí su propio gobierno. Eran rivales, pero seguían siendo parte de China. Lo consideramos un asunto interno.
El problema surgió hace unos 20 años, cuando apareció una nueva fuerza política en la isla de Taiwán que llamamos independentista y dicen “no tenemos nada que ver con China”. Ese es el mayor cambio de un statu quo que ha sido alterado. Las autoridades actuales de Taiwán reivindican la llamada 'independencia' y nosotros decimos que, definitivamente, no. Algunos países externos quieren utilizar esta cuestión como herramienta para crear problemas a China, y eso es aún más peligroso.
Yao Jing“Algunos países quieren usar la cuestión de Taiwán para crear problemas a China”
Pero para China, Taiwán es parte de China y nada cambiará nuestra determinación ni nuestra voluntad. Esperamos que la comunidad internacional contribuya a crear un entorno constructivo y pacífico para una solución pacífica de este asunto y que no suministre armas, apoyo político o respaldo a esas reivindicaciones, porque entonces la situación se vuelve más complicada y se abren todo tipo de escenarios. No queremos ver eso, no queremos luchar, no queremos, como dije antes, una solución militar. Por ello, cuando establecemos relaciones diplomáticas, incluimos una condición previa: el reconocimiento de una sola China. Todos los países europeos siguen este principio. España también, y lo apreciamos.
Consumido el tiempo de entrevista, ambas partes coincidíamos en que la charla daba para una jornada completa, pero las agendas y los relojes no tienen piedad. Durante la conversación tuvimos tiempo para analizar la sala, una radiografía que desvió nuestra atención hacia una balda muy concreta de la estantería que separaba dos ambientes. En ella, descansaban obras sobre la geografía española: País Vasco, Extremadura, Asturias… Curioso, porque allí no había pocas reliquias. Jarrones chinos y pinturas hacían las delicias del respetable. Recogidos los bártulos y superado el umbral de la Embajada, todo el equipo de DEMÓCRATA convenía: una sala preciosa y una charla muy interesante.