El debate sobre la autonomía tecnológica de la Unión Europea ha monopolizado buena parte del cierre del curso político en el Parlamento Europeo. La entrada en vigor progresiva de la Ley de Inteligencia Artificial (AI Act), la simplificación de parte de la legislación digital impulsada por la Comisión Europea y, especialmente, la decisión de la Administración estadounidense de restringir temporalmente el acceso internacional a algunos de los modelos de IA más avanzados han llevado a los eurodiputados a cerrar el semestre con un mensaje prácticamente unánime: Europa necesita reducir su dependencia tecnológica de terceros países.
Con ese telón de fondo, la última reunión antes del parón estival estuvo protagonizada por una comparecencia telemática de Donny Greenberg, representante técnico de Anthropic, una de las principales empresas estadounidenses dedicadas al desarrollo de inteligencia artificial avanzada. Lo que inicialmente iba a ser una sesión centrada en ciberseguridad terminó convirtiéndose en un intenso debate sobre soberanía tecnológica, seguridad estratégica y el papel geopolítico de la inteligencia artificial.
Una IA para detectar vulnerabilidades antes que los ciberdelincuentes
Durante su intervención, Greenberg presentó el Proyecto Glasswing, una iniciativa diseñada para ayudar a los denominados ciberdefensores a utilizar la inteligencia artificial para localizar y corregir vulnerabilidades de software antes de que puedan ser explotadas por actores maliciosos.
Según explicó, el objetivo consiste en anticiparse a los ataques mediante herramientas de IA capaces de detectar errores de programación con una velocidad y precisión muy superiores a las de los métodos tradicionales. La compañía aseguró que esta colaboración ya está dando resultados significativos y que, solo durante el primer mes de funcionamiento del proyecto, los socios participantes identificaron más de un millar de vulnerabilidades consideradas críticas en diferentes sistemas.
Greenberg recordó además que Anthropic está constituida jurídicamente como una Public Benefit Corporation, una figura empresarial estadounidense que obliga a la compañía a considerar el interés público junto al de sus accionistas. En este sentido, defendió que la prioridad de la empresa es garantizar una "transición segura hacia una inteligencia artificial transformadora", aplicando políticas de escalado responsable que vinculan el despliegue de nuevos modelos al cumplimiento previo de exigentes pruebas de seguridad.
Mythos Preview y el dilema de liberar modelos cada vez más potentes
Uno de los momentos más relevantes de la comparecencia llegó cuando Greenberg detalló las capacidades de Mythos Preview, uno de los modelos experimentales desarrollados por la empresa.
Aunque explicó que el sistema fue entrenado inicialmente para programación y razonamiento general, reconoció que su extraordinaria capacidad para comprender código fuente ha terminado convirtiéndolo en una herramienta especialmente eficaz para descubrir vulnerabilidades desconocidas.
Según expuso ante los eurodiputados, el modelo ha conseguido localizar miles de fallos inéditos en algunos de los principales sistemas operativos y navegadores utilizados en todo el mundo.
"Encontró un fallo de 27 años en OpenBSD, así como varios fallos en el kernel de Linux que fue capaz de encadenar para obtener el control de la máquina."
Precisamente este nivel de sofisticación llevó a Anthropic a concluir que publicar libremente el modelo habría sido una decisión irresponsable, ya que las mismas capacidades que permiten reforzar la ciberseguridad también podrían ser utilizadas para desarrollar ataques extremadamente sofisticados.
La tensión geopolítica entra de lleno en el debate europeo
Sin embargo, la dimensión técnica de la sesión quedó rápidamente eclipsada por la tensión geopolítica.
Varios eurodiputados aprovecharon la comparecencia para cuestionar el impacto que tuvo la decisión del Gobierno de Donald Trump, que restringió temporalmente el acceso internacional a los modelos más avanzados de Anthropic tras imponer controles de exportación sobre las tecnologías de inteligencia artificial de última generación.
La medida, aplicada entre el 12 de junio y el 1 de julio, impidió durante varias semanas que ciudadanos extranjeros pudieran acceder a modelos como Fable 5 y Mythos 5, reabriendo el debate sobre la dependencia europea respecto a infraestructuras tecnológicas controladas desde Estados Unidos.
Las preguntas reflejaron una preocupación compartida por numerosos grupos políticos: ¿puede Europa construir su transformación digital sobre tecnologías cuyo acceso depende de decisiones adoptadas en Washington?
Uno de los mensajes más contundentes llegó por parte del eurodiputado Dirk Koting, quien resumió el malestar existente con una frase que marcó buena parte del debate.
"Su noble misión de acompañar al mundo en la transición de la IA se ha convertido en una herramienta geopolítica y económica por intervención de la Casa Blanca."
La referencia al denominado "kill switch" —la posibilidad de que decisiones políticas externas pudieran dejar sin acceso a Europa a herramientas consideradas estratégicas— apareció de forma recurrente durante la sesión y volvió a situar la soberanía tecnológica en el centro del debate parlamentario.
Privacidad, uso militar y autonomía europea
Más allá del episodio con Estados Unidos, los parlamentarios también plantearon cuestiones sobre protección de datos, uso militar de la inteligencia artificial y autonomía estratégica.
Entre ellas, preguntaron directamente si las autoridades estadounidenses podrían acceder a información de ciudadanos europeos almacenada en los sistemas de Anthropic. Greenberg evitó ofrecer una respuesta categórica, aunque aseguró que los mecanismos internos de detección de usos indebidos están diseñados para proteger por igual a todos los usuarios.
También surgieron dudas sobre la posible utilización de modelos avanzados en sistemas militares. El eurodiputado español José Cepeda preguntó expresamente por los límites operativos de la denominada IA agéntica, es decir, aquella capaz de ejecutar acciones con un grado elevado de autonomía, especialmente en aplicaciones relacionadas con defensa.
Otro de los asuntos más repetidos fue la posibilidad de que Anthropic trasladara parte de su procesamiento de datos a territorio europeo o colaborara directamente con los Estados miembros para reforzar la capacidad tecnológica del continente, reduciendo así la dependencia de proveedores extracomunitarios.
Greenberg reconoció que las restricciones impuestas por Washington les hicieron ser "agudamente conscientes" de la creciente complejidad geopolítica que rodea al desarrollo de la inteligencia artificial. No obstante, defendió que la empresa colaboró con las autoridades estadounidenses para reforzar las salvaguardas de seguridad y restablecer cuanto antes el acceso internacional a sus modelos.
La Ley de IA entra en una nueva fase
La comparecencia concluyó con la intervención de Lucilla Sioli, directora de la Oficina de IA de la Comisión Europea, quien recordó que a partir del 2 de agosto comenzarán a aplicarse los nuevos poderes de ejecución previstos en la Ley de Inteligencia Artificial, permitiendo a Bruselas verificar de forma independiente las medidas de mitigación de riesgos adoptadas por las empresas que desarrollan modelos avanzados.
Antes de finalizar, Greenberg lanzó el que él mismo definió como el mensaje que deseaba que permaneciera en la memoria de los eurodiputados:
"Si hubiera un mensaje que desearía que se recordara de nuestra discusión de hoy, es que ahora es el momento de que las organizaciones fortalezcan su ciberresiliencia, recurriendo tanto a las mejores prácticas bien establecidas como a la experimentación novedosa y la colaboración industrial."
La frase resume el diagnóstico compartido durante buena parte de la sesión: las capacidades de la inteligencia artificial están transformando simultáneamente la ciberdefensa y la ciberofensiva, y la Unión Europea afronta el desafío de desarrollar un ecosistema propio que reduzca su vulnerabilidad estratégica sin renunciar a la cooperación internacional. La comparecencia de Anthropic, prevista inicialmente como una exposición técnica sobre ciberseguridad, terminó así convertida en un reflejo de uno de los grandes debates que marcarán la política tecnológica europea durante los próximos años.