Bruselas redobla su apuesta por el Ártico: “Tenemos que seducir; no incentivar su ruptura”

Europa busca consolidar su presencia en Groenlandia mediante una mayor cooperación política, financiera y estratégica en el Ártico, mientras Bruselas intenta estrechar el vínculo con Nuuk sin ignorar las razones económicas que llevaron a la isla a abandonar la integración europea y en plena pugna geopolítica por el control sobre el territorio

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Que la Unión Europea quiere reforzar su presencia en el Ártico no es ninguna sorpresa. Sin embargo, la clave de la estrategia comunitaria pasa ahora por un punto geográfico muy concreto: Groenlandia. Las amenazas norteamericanas sobre su integridad territorial y el repliegue de fuerzas defensivas impulsado por el presidente Donald Trump han empujado a Bruselas a redoblar su apuesta diplomática por la isla danesa de cara al próximo curso político.

De hecho, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, no ha querido esperar al pistoletazo de salida de la actividad política europea, marcado por el conocido como Discurso sobre el Estado de la Unión. La dirigente viajará hasta el territorio la próxima semana para mantener varios encuentros, entre ellos con la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, y con el jefe del Gobierno de las Islas Feroe. Una visita que viene a confirmar, según fuentes comunitarias, “el compromiso de Europa con el Ártico, con su seguridad y cooperación”, ámbitos que sitúan la región como “una prioridad clave para la Unión Europea”. De la cita, las dirigentes saldrán con una declaración conjunta entre la isla danesa y Bruselas, en un momento en el que el futuro político y estratégico de Groenlandia ha adquirido una relevancia creciente para la Unión.

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La visita de Von der Leyen llega, además, después del desplazamiento de una misión de la Comisión de Asuntos Constitucionales del Parlamento Europeo hasta el territorio insular. El objetivo de los eurodiputados era comprobar de primera mano las necesidades de los groenlandeses y conocer sus prioridades respecto al futuro constitucional de la isla, su relación con Dinamarca y la Unión Europea y su papel estratégico en el Ártico.

“Si la Unión Europea quiere realmente consolidar su ambición geopolítica y su estatura políticamente relevante en la globalización, es imprescindible que tenga presente lo que está en juego en Groenlandia”, apunta el eurodiputado socialista Juan Fernando López Aguilar, en conversación con Demócrata a su regreso de la misión.

El vínculo europeo, entre la financiación y la soberanía

El viaje de los eurodiputados tenía también una segunda lectura: tomar el pulso a Groenlandia sobre su relación con la Unión Europea. Una relación que, pese a los vínculos históricos, económicos y políticos, está marcada por una decisión adoptada hace más de cuatro décadas. “No le gusta que la Unión Europea unilateralmente decida que Groenlandia es Unión Europea, porque ellos decidieron, por razones esencialmente económicas, desvincularse de la política pesquera común”, ejemplifica López Aguilar.

Para el dirigente canario, una de las principales bazas con las que cuenta Bruselas en su ofensiva diplomática es precisamente la financiación europea. Según reconoce, Groenlandia “aprecia enormemente la asistencia financiera de la Unión Europea” y añade que “a ellos les corresponde, de acuerdo con su autogobierno, la administración del incremento de esa asistencia”. Precisamente, la isla ocupará un papel importante en la composición del próximo Marco Financiero Plurianual (MFP), el presupuesto de la Unión para los próximos siete años. López Aguilar indica que, en los borradores que ahora mismo se encuentran en negociación en el Consejo Europeo, “Groenlandia más que duplica la partida financiera”. “Por supuesto, aprecian enormemente la solidaridad expresada por todas las instituciones europeas”, indica el eurodiputado.

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Este aumento de la financiación forma parte de una discusión mucho más amplia sobre el próximo presupuesto europeo. El Grupo Socialista viene denunciando el nuevo paradigma presupuestario y la desaparición del escalón regional en la gestión de determinados fondos. En este contexto, López Aguilar subraya que, “en lo que se refiere a la financiación de overseas territories, hay un incremento sensible que tiene como destino fundamental Groenlandia”.

Se trata, en la práctica, de una especie de “diplomacia financiera” con la que Bruselas busca mantener su capacidad de influencia en un territorio que ya no forma parte de la integración europea plena. La Unión Europea no tiene competencias directas sobre Groenlandia precisamente porque la isla decidió abandonar la Comunidad Económica Europea en 1984, pero mantiene instrumentos de financiación, cooperación y apoyo político que permiten preservar y reforzar el vínculo. “Si queremos seguir presentes en Groenlandia como Unión Europea, tenemos que seducir y trabajar una continuidad de este objetivo; no incentivar su ruptura o su modificación”, aconseja López Aguilar.

La pesca, la línea roja de Nuuk

La razón que explica la voluntad de Groenlandia de mantener su distancia respecto al proyecto europeo tiene, además, un componente eminentemente económico. La pesca continúa siendo el elemento central de la relación de la isla con Bruselas, hasta el punto de condicionar buena parte de su posición sobre la integración europea. “Para Groenlandia, la política decisiva es la pesca, es de lo que vive la gente. Pesca artesanal y pesca industrial”, explica el eurodiputado.

El punto fundamental es que Groenlandia formaba parte de la integración europea desde la entrada de Dinamarca en 1973, pero en 1984 celebró un referéndum para modificar su estatus y pasar a ser un territorio de ultramar. Según explica López Aguilar, detrás de aquella decisión hubo una razón esencialmente económica: la voluntad de desvincularse de la Política Pesquera Común (PPC). “Ellos decidieron, por razones esencialmente económicas, desvincularse de la política pesquera común. Impone restricciones cuantitativas y cualitativas a las modalidades de pesca”, resume.

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El socialista insiste en que, pese al proceso de diversificación económica experimentado en las últimas décadas, especialmente con el crecimiento del turismo, los eurodiputados han podido constatar durante la misión sobre el terreno que la pesca continúa siendo una de las principales fuentes de ingresos y un elemento estructural de la economía groenlandesa.

“La pesca, tanto tradicional, incluso con arpón desde kayak a las ballenas, como la pesca industrial, es fundamental en su economía”, señala. Y añade, con una sonrisa, que “no hay nadie en Groenlandia que no tenga un barquito”. La cuestión pesquera permite entender, por tanto, por qué cualquier estrategia europea de aproximación a Groenlandia debe tener en cuenta las particularidades económicas y políticas de la isla. El refuerzo de la presencia europea en el Ártico no puede plantearse únicamente desde una perspectiva de seguridad o geopolítica, sino que debe incorporar también las prioridades económicas y el modelo de autogobierno groenlandés.

Una cuestión geopolítica que trasciende a Groenlandia

Las conclusiones de la misión parlamentaria se materializarán en un informe por escrito, pero el diagnóstico político trasladado por los eurodiputados apunta ya a una idea central: para los groenlandeses no resulta aceptable que la Unión Europea dé por hecho que su territorio forma parte del proyecto europeo, pese a los profundos vínculos existentes y al paraguas de seguridad del que se benefician.

Por ello, López Aguilar considera que cualquier estrategia destinada a estrechar el vínculo debe evitar ignorar precisamente el motivo por el que Groenlandia decidió abandonar la integración plena. “Tenemos que seducir; no incentivar su ruptura”, resume.

La frase adquiere especial relevancia en el actual contexto geopolítico. Groenlandia se ha convertido en una pieza estratégica del Ártico, una región en la que confluyen intereses europeos, norteamericanos y de otras potencias y donde el deshielo está abriendo nuevas posibilidades económicas, comerciales y energéticas al mismo tiempo que incrementa su valor estratégico. Es por ello que el próximo viaje de Von der Leyen, más allá de las amenazas norteamericanas, cobra una especial relevancia. La anterior visita de la presidenta de la Comisión se produjo en 2024 y sirvió como antecedente para la apertura de una oficina de la Unión Europea en Nuuk, la capital groenlandesa, un año más tarde.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, junto al primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen y la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, en su último viaje a Groenlandia en 2024. COMISIÓN EUROPEA
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, junto al primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen y la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, en su último viaje a Groenlandia en 2024. COMISIÓN EUROPEA -

Desde entonces, la dirigente comunitaria ha venido recordando la fuerte colaboración existente entre los europeos y los groenlandeses, al tiempo que insiste en una premisa política fundamental: el futuro de Groenlandia corresponde decidirlo a sus propios ciudadanos. Ahora, Bruselas busca convertir esa declaración política en una estrategia de mayor presencia sobre el terreno. La financiación, la cooperación, la seguridad y el diálogo político se presentan como las principales herramientas para consolidar una relación que la Unión Europea considera cada vez más estratégica.

El reto para Bruselas será, precisamente, mantener ese equilibrio entre ambición geopolítica y respeto por la autonomía groenlandesa. La Unión quiere estar en el Ártico y considera Groenlandia una pieza esencial para hacerlo, pero su capacidad de influencia dependerá de que consiga ofrecer incentivos suficientes para mantener el vínculo sin que estos sean percibidos como una presión para recuperar una integración europea que Nuuk decidió abandonar hace más de cuarenta años.

En ese escenario, la visita de Von der Leyen supone algo más que un viaje institucional. Es una nueva señal de que el Ártico ha dejado de ocupar un lugar periférico en la agenda comunitaria y de que Groenlandia se encuentra ya en el centro de la estrategia europea para reforzar su presencia geopolítica en una de las regiones que más rápidamente está transformando el equilibrio internacional.

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¿En qué estado se encuentra la tramitación del próximo Marco Financiero Plurianual de la Unión Europea y cuáles son los siguientes pasos para su aprobación definitiva?

El próximo Marco Financiero Plurianual (MFP) de la Unión Europea para 2028‑2034 está ya en plena fase de negociación interinstitucional, pero lejos de su cierre. La Comisión presentó su propuesta en julio de 2025; en 2026 el Parlamento Europeo y el Consejo han avanzado en sus posiciones, especialmente en la arquitectura jurídica y algunos programas clave, mientras que el Consejo Europeo ha fijado como objetivo político alcanzar un acuerdo global antes de que termine 2026 para que los nuevos fondos puedan entrar en vigor el 1 de enero de 2028.

Situación actual de la tramitación

La Comisión Europea presentó en julio de 2025 su propuesta de MFP 2028‑2034, con un presupuesto de casi 2 billones de euros, equivalente aproximadamente al 1,26 % de la Renta Nacional Bruta de la UE, y una arquitectura más simplificada basada en grandes bloques como los Planes de Asociación Nacionales y Regionales, un Fondo Europeo de Competitividad, el pilar de Europa Global y nuevos mecanismos antifraude y de flexibilidad (nota resumen). En octubre de 2025 la Comisión subrayó que mantenía “intercambios constructivos con el Parlamento y el Consejo” sobre esta propuesta (declaración oficial).

En el Parlamento Europeo, el Comité de Presupuestos adoptó el 15 de abril de 2026 su proyecto de informe provisional, proponiendo elevar el volumen del MFP hasta unos 1,78 billones de euros a precios constantes de 2025 (2,01 billones a precios corrientes), lo que supone un aumento de alrededor del 10 % respecto a la propuesta de la Comisión y situaría el techo en torno al 1,27 % de la RNB (carpeta de prensa del PE). Ese informe fija la posición negociadora de la Eurocámara, centrada en reforzar programas clave (cohesión, PAC, investigación, acción exterior) sin aumentar el gasto administrativo, y fue elevado al Pleno para debate el 28 de abril y votación el 29 de abril.

En el Consejo, las formaciones ministeriales han ido aprobando en 2026 varios mandatos parciales sobre reglamentos sectoriales ligados al MFP. Entre ellos destacan los relativos a:

  • Los Planes de Asociación Nacionales y Regionales, que agruparán en un único marco instrumentos hoy separados para cohesión, agricultura, pesca, migración, seguridad y Fondo Social para el Clima (comunicado del Consejo).
  • El reglamento de Europa Global, el instrumento de financiación de la acción exterior de la UE (nota del Consejo).
  • La posición sobre el nuevo programa de investigación e innovación Horizonte Europa para 2028‑2034 (nota de prensa).

Estos acuerdos no fijan aún las cantidades definitivas, pero sí dan al Consejo mandatos para abrir negociaciones con el Parlamento sobre cada reglamento sectorial. Paralelamente, el Consejo Europeo, en sus conclusiones de 19 de junio de 2026, tomó nota de la presentación de un marco de negociación con cifras y encargó a la presidencia irlandesa seguir trabajando “con vistas a llegar a un acuerdo oportuno”, explicitando que un acuerdo antes de finales de 2026 permitiría adoptar la legislación en 2027 y garantizar que la financiación llegue sin interrupción en enero de 2028 (conclusiones del Consejo Europeo).

Siguientes pasos hasta la aprobación definitiva

De acuerdo con la información oficial disponible, el itinerario previsto para culminar la tramitación del MFP 2028‑2034 es el siguiente:

  • Cierre de la posición del Consejo: los Estados miembros deben completar en los próximos meses su posición global sobre el MFP, incluyendo los techos de gasto por rúbricas y los elementos horizontales (márgenes, instrumentos de flexibilidad, tratamiento de los intereses de NextGenerationEU, etc.). Los mandatos parciales ya aprobados son una pieza de ese paquete, pero falta el acuerdo político sobre el volumen global y su reparto.
  • Negociaciones interinstitucionales (trílogos): una vez que el Consejo tenga su posición formal, se abrirán negociaciones con el Parlamento sobre el reglamento del MFP y los reglamentos sectoriales. El Parlamento ya ha dejado claro, en su informe provisional, que considera su propuesta el “mínimo necesario” para cumplir los compromisos de la UE (kit de prensa), por lo que cabe esperar una negociación intensa sobre las cifras finales y la distribución entre prioridades.
  • Acuerdo político del Consejo Europeo: los jefes de Estado y de Gobierno deberán alcanzar un compromiso global sobre el paquete presupuestario. En sus conclusiones de junio de 2026, el Consejo Europeo señaló expresamente el objetivo de lograr ese acuerdo antes de finales de 2026, para dar tiempo a tramitar la legislación derivada en 2027 (conclusiones).
  • Aprobación jurídica del MFP: formalmente, el MFP se adopta por unanimidad en el Consejo, previa aprobación del Parlamento Europeo, mediante un reglamento que fija los techos de gasto anuales por rúbrica para 2028‑2034. En paralelo se aprueban los reglamentos de los programas específicos (cohesión, PAC, Horizonte, Europa Global, etc.).
  • Presupuestos anuales y programación nacional: con el MFP en vigor, la Comisión podrá proponer el presupuesto anual para 2028, que se negociará entre Parlamento y Consejo (Q&A sobre el presupuesto 2027), y los Estados prepararán sus planes nacionales y regionales de asociación bajo la nueva arquitectura.

En resumen, el MFP 2028‑2034 se encuentra en una fase avanzada de diseño institucional, con la Comisión, el Parlamento y el Consejo ya posicionados, pero la negociación central sobre las cifras finales y el reparto de prioridades sigue abierta. La meta política explícita de las instituciones es cerrar el acuerdo a finales de 2026 para que toda la legislación necesaria se adopte en 2027 y el nuevo marco financiero pueda aplicarse sin solución de continuidad desde el 1 de enero de 2028.

¿Cuáles son las competencias y funciones de la presidenta de la Comisión Europea según los tratados de la UE y cuál ha sido la trayectoria política de Ursula von der Leyen?

La presidenta de la Comisión Europea es la jefatura política y organizativa del principal órgano ejecutivo de la UE. Sus competencias derivan de los tratados, que definen a la Comisión como guardiana de los tratados, poder de iniciativa legislativa y ejecutor de las políticas comunes. Ursula von der Leyen ocupa este cargo desde 2019 y fue reelegida en 2024, consolidando una trayectoria que va de ministra en Alemania a figura central de la política europea.

Competencias y funciones según los Tratados de la UE

Los Tratados de la Unión Europea y de Funcionamiento de la UE configuran la Comisión como institución independiente que “vela por el interés comunitario y el cumplimiento de los tratados constitutivos”. Bajo la presidencia, la Comisión ejerce:

  • Poder de iniciativa legislativa: es la única institución que presenta propuestas de nueva legislación para su aprobación por Parlamento Europeo y Consejo, aunque estas pueden instarle a legislar y la ciudadanía puede hacerlo vía iniciativa ciudadana europea (explicación oficial).
  • Función ejecutiva y de gestión: gestiona políticas europeas y asigna los fondos de la UE: fija prioridades de gasto junto al Consejo y el Parlamento, elabora el presupuesto anual y supervisa su ejecución.
  • Garantía del cumplimiento del Derecho de la UE: controla que los Estados miembros apliquen correctamente la legislación europea, pudiendo incoar procedimientos de infracción y trabajando con el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.
  • Representación exterior en sus ámbitos de competencia: representa a la UE en foros internacionales y negocia acuerdos en materias de su competencia, como la política comercial común. En cambio, en política exterior y de seguridad común la representación corresponde al presidente del Consejo Europeo y al Alto Representante, “sin perjuicio” de las competencias de este último, como recuerdan análisis recientes sobre los límites entre instituciones (análisis en Demócrata).

Dentro de este marco, la presidenta de la Comisión tiene un papel específico:

  • Dirige el Colegio de Comisarios, fija sus prioridades políticas y reparte carteras.
  • Propone la composición de la Comisión, incluidos los vicepresidentes, y debe aceptar al Alto Representante, que también es comisario.
  • Marca la agenda política de la Comisión y coordina la preparación de las iniciativas legislativas y estratégicas.
  • Ejercita una alta representación política de la institución, tanto ante el Parlamento Europeo como ante los jefes de Estado y de Gobierno.

El artículo 14 del Tratado de la Unión Europea establece que el Parlamento “elige al presidente de la Comisión”. Tras ser propuesta por el Consejo Europeo, la candidata debe obtener la mayoría absoluta del Parlamento; una vez elegido el Colegio de Comisarios, el Consejo Europeo realiza el nombramiento formal (nota del Parlamento Europeo).

Trayectoria política de Ursula von der Leyen

Ursula von der Leyen nació en Bruselas, en el seno de una familia estrechamente vinculada a las instituciones europeas: su padre fue director general de Competencia de la propia Comisión. Estudió inicialmente Arqueología y Economía, y finalmente se licenció en Medicina por la Escuela Médica de Hannover, especializándose en ginecología, profesión que ejerció durante varios años (perfil en Demócrata).

Su carrera política está ligada a la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y a la entonces canciller Angela Merkel. A partir de 2005 ocupó carteras clave en el Gobierno federal alemán:

  • Ministra de Asuntos Familiares, Tercera Edad, Mujeres y Juventud, donde impulsó medidas como la ley de fomento infantil y la ampliación de licencias de maternidad y paternidad.
  • Diputada en el Bundestag desde 2009, compaginando el escaño con sus responsabilidades ministeriales.
  • Ministra de Defensa desde 2013, primera mujer en ocupar este cargo en Alemania, lo que la situó en la primera línea de la política europea y atlantista.

Tras las elecciones europeas de 2019, y después de intensas negociaciones, el Consejo Europeo la propuso como candidata a presidir la Comisión, iniciativa en la que tuvo un papel relevante el presidente francés Emmanuel Macron. El Parlamento Europeo la eligió presidenta en julio de 2019 y, en la legislatura siguiente, fue ya la candidata principal del Partido Popular Europeo (“Quién es quién en la nueva Comisión”).

En julio de 2024 fue reelegida para un segundo mandato al frente de la Comisión, con 401 votos a favor, 284 en contra y 15 abstenciones, superando con holgura la mayoría exigida por el Parlamento Europeo (votación de reelección). Su liderazgo se ha caracterizado por gestionar crisis encadenadas —pandemia, guerra en Ucrania y tensiones geopolíticas— y por reforzar el peso político de la Comisión en ámbitos como la política climática, industrial y de sanciones, dentro siempre de los márgenes que fijan los tratados.

¿Qué normativa regula actualmente la relación entre la Unión Europea y los territorios de ultramar como Groenlandia?

La relación entre la Unión Europea y los países y territorios de ultramar (PTU) —entre ellos Groenlandia— se apoya hoy en un marco jurídico mixto: por un lado, las disposiciones de los Tratados de la UE que regulan la asociación con los PTU, y por otro, decisiones específicas del Consejo y de las instituciones europeas que concretan esa asociación, en especial la Decisión (UE) 2021/1764 relativa a la Asociación de los países y territorios de ultramar con la Unión Europea, que incluye de forma expresa las relaciones entre la UE, Groenlandia y el Reino de Dinamarca.

1. Base en los Tratados de la Unión Europea

La arquitectura general viene dada por los Tratados. Según recuerda la propia Comisión Europea, Groenlandia es un territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca, que abandonó la entonces Comunidad Económica Europea pero mantiene un vínculo de asociación con la UE como parte del grupo de trece países y territorios de ultramar.

En el plano de la seguridad y la defensa, la Comisión ha interpretado que Groenlandia queda amparada por la cláusula de defensa mutua del artículo 42.7 del Tratado de la Unión Europea (TUE), al considerarse parte del territorio de un Estado miembro (Dinamarca). Tal como se recoge en un análisis citado por Europa Press y reproducido por Demócrata, este precepto establece que, en caso de agresión armada en el territorio de un Estado miembro, el resto “le deberán ayuda y asistencia con todos los medios a su alcance”. Aunque existen debates jurídicos sobre cómo se aplicaría exactamente a Groenlandia, la norma de referencia es clara y forma parte del marco actual.

2. La Decisión (UE) 2021/1764 sobre la Asociación con los PTU

El núcleo de la regulación específica de la relación entre la UE y los PTU es la Decisión (UE) 2021/1764, relativa a la Asociación de los países y territorios de ultramar con la Unión Europea. Esta decisión fija el régimen de asociación política, económica y financiera con los PTU y, según consta en el orden del día de la Comisión Mixta para la Unión Europea de las Cortes españolas, “incluye las relaciones entre la Unión Europea, por una parte, y Groenlandia y el Reino de Dinamarca, por otra”.

En 2025 la Comisión presenta la propuesta COM(2025) 599, que pretende modificar esa Decisión 2021/1764. En la documentación parlamentaria española se recoge expresamente la “Propuesta de Decisión del Consejo por la que se modifica la Decisión (UE) 2021/1764, relativa a la Asociación de los países y territorios de ultramar con la Unión Europea, incluidas las relaciones entre la Unión Europea, por una parte, y Groenlandia y el Reino de Dinamarca, por otra”. Es decir, el legislador europeo toma como base la Decisión 2021/1764 y la adapta, pero manteniendo la misma lógica de asociación.

3. La “decisión sobre la asociación en el extranjero, incluido Groenlandia” (DOAG)

Además del acto de 2021, la Comisión está actualizando el marco financiero y programático de esa asociación mediante lo que denomina la “decisión sobre la asociación en el extranjero, incluido Groenlandia (DOAG)”. En un documento de preguntas y respuestas sobre el próximo presupuesto a largo plazo 2028‑2034, la Comisión explica que:

  • La DOAG “simplifica la arquitectura actual” al fusionar el apoyo financiero de la UE para Groenlandia y el resto de los PTU en un único instrumento.
  • Reconoce la “importancia estratégica de la cooperación con los trece PTU”, entre ellos Groenlandia.
  • La propuesta asigna cerca de 1.000 millones de euros al programa de financiación de la asociación para el período 2028‑2034, duplicando aproximadamente el sobre financiero respecto a 2021‑2027.

La propia Comisión y el comisario responsable han subrayado en intervenciones públicas que esta decisión dota a los PTU, “incluida Groenlandia”, de un papel como “puestos de avanzada críticos para los intereses de la UE”, conectando el apoyo financiero con objetivos de seguridad, clima, recursos naturales y presencia estratégica.

El texto donde se explican estas reformas puede consultarse en la web de la Comisión Europea: Q&A sobre el presupuesto a largo plazo 2028‑2034 y discurso del comisario McGrath.

4. Instrumentos políticos y acuerdos prácticos con Groenlandia

Este armazón jurídico se complementa con instrumentos políticos y administrativos recientes. La Comisión ha abierto una Oficina de la UE en Nuuk y ha firmado acuerdos de cooperación para “fortalecer la Asociación de la UE con Groenlandia y la región ártica en general”, tal como se recoge en la nota “Groenlandia y Feroe: la presidenta de la Comisión Europea ha inaugurado la oficina de la UE en Groenlandia” disponible en el portal del Gobierno Vasco, que remite a las declaraciones de Ursula von der Leyen: nota sobre la visita a Groenlandia y Feroe.

En paralelo, las instituciones subrayan regularmente el marco normativo de apoyo a la integridad territorial, la soberanía y el derecho de autodeterminación de Groenlandia, tanto en declaraciones conjuntas del Consejo Europeo y la Comisión, como en resoluciones y comunicados del Parlamento Europeo que se apoyan en el derecho internacional general y en las disposiciones pertinentes de los Tratados de la UE.

En síntesis, la normativa actualmente vigente que estructura la relación UE‑Groenlandia y, por extensión, con los demás PTU se basa en: los Tratados (incluida la cláusula de defensa del artículo 42.7 TUE), la Decisión (UE) 2021/1764 sobre la Asociación con los PTU y sus propuestas de modificación, y la nueva decisión de asociación en el extranjero (DOAG), que reordena y refuerza el apoyo financiero y político a estos territorios de ultramar.

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