Washington reconoce los “grandes progresos” de España en Defensa antes de la reunión de la OTAN

El embajador estadounidense ante la Alianza subraya el avance español en capacidades militares, aunque persisten las dudas sobre si el 2% del PIB será suficiente para cumplir los objetivos aliados.

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i) saluda al presidente de Estados Unidos, Donald Trump (d), antes de la ceremonia de firma del plan de paz para Oriente Próximo, a 13 de octubre de 2025, en Egipto. Pool Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i) saluda al presidente de Estados Unidos, Donald Trump (d), antes de la ceremonia de firma del plan de paz para Oriente Próximo, a 13 de octubre de 2025, en Egipto. Pool Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa

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Los ministros de Defensa de la Alianza Atlántica se reúnen este jueves con el objetivo de discutir la arquitectura de disuasión de la coalición en un contexto de creciente tensión internacional. Actualmente, existen varios puntos calientes para la organización, desde el Ártico hasta Ucrania, donde en los últimos días Rusia ha intensificado sus ataques y ha reactivado la preocupación por la estabilidad del flanco oriental.

Aunque no figura como uno de los puntos explícitos en el orden del día, es previsible que los titulares de Defensa aborden no solo el volumen del gasto en seguridad, sino también la manera de invertirlo para garantizar la defensa efectiva del bloque.

Como suele ser habitual antes de esta cita, el embajador estadounidense ante la OTAN ha mantenido un encuentro con la prensa europea. En ese contexto, Matt Whitaker ha sido cuestionado por las inversiones españolas, después de que una misión de la Alianza viajase en enero a Madrid para examinarlas y evaluar su coherencia con los compromisos adquiridos.

El debate sobre el 2%

Estados Unidos insiste en la idea de que España no será capaz de alcanzar las capacidades militares fijadas en la última cumbre con la limitación del gasto del 2% del PIB en Defensa. Sin embargo, en esta ocasión se ha apreciado un cambio de discurso respecto a la tónica habitual, al afirmar que el país “está haciendo grandes progresos”.

En la delegación americana recuerdan que su referencia principal no es tanto el porcentaje, sino los objetivos de capacidades acordados. “Si pueden hacerlo más barato, fantástico. No creemos que puedan, pero si pueden, por favor, enséñenos a todos cómo hacerlo”, ironizó el diplomático estadounidense.

Desde Washington consideran que “tienen una idea bastante clara de cuánto cuestan” sistemas como artillería, tanques o el mantenimiento de tropas desplegadas, y por tanto no ven coherencia en los cálculos presentados por Madrid sobre cómo cumplir con las metas sin superar ese umbral presupuestario.

La postura firme de Madrid

Fuentes del Gobierno de España, sin embargo, afirman que no se moverán del 2% y confirman que no cambiarán su postura. De hecho, consideran que no puede ponerse en duda el compromiso del país con las capacidades aliadas después de observar acciones recientes como las realizadas en el espacio aéreo en Lituania o el anuncio de nuevas ayudas en material militar a Kiev.

Este mismo martes se habría producido un encuentro entre Whitaker y el embajador español ante la OTAN, Federico Torres, en la sede de la organización en Bruselas. Durante la reunión, se habría abordado de nuevo la cuestión de la financiación, después de que el Ejecutivo que lidera Pedro Sánchez se negara en La Haya a superar el umbral del 2% de inversión en defensa.

España sostiene que será capaz de cumplir las capacidades que los aliados acuerdan anualmente, y que por cuestiones de seguridad no son públicas. El Gobierno insiste en que el debate no debe centrarse únicamente en el porcentaje del PIB, sino en el resultado operativo y en la contribución real a las misiones aliadas.

Un aliado “comprometido” pese a las diferencias

La Casa Blanca sostiene ahora que, aunque España pueda cumplir los objetivos de la alianza con un esfuerzo presupuestario menor, sigue siendo “un aliado comprometido”. Además, subrayan que “existen conversaciones de manera continua y regular” con Madrid, tanto con el personal internacional como con la delegación española ante la OTAN.

En dicha delegación está extendida la idea de que Estados Unidos no tendría motivos para alarmarse por la situación española, especialmente teniendo en cuenta la participación activa del país en operaciones de vigilancia aérea, despliegues en el flanco este y apoyo sostenido a Ucrania.

Más allá del porcentaje

España defiende que su aportación a la OTAN debe medirse también en términos relativos. Su PIB no es comparable al de otros grandes socios, y por tanto el 2% supone ya un esfuerzo considerable en volumen absoluto. Desde Madrid se argumenta que, en proporción, España puede aportar más que otros aliados con economías mayores, sin necesidad de elevar el porcentaje más allá del compromiso acordado.

En un momento en el que la Alianza busca reforzar su disuasión y adaptar sus capacidades a amenazas crecientes, el debate sobre el gasto no solo gira en torno a cuánto se invierte, sino a cómo se traduce esa inversión en seguridad real para el conjunto del bloque.