Las empresas piden “seguridad jurídica” y más tiempo para adaptarse al nuevo Reglamento europeo de envases

El nuevo Reglamento europeo de envases encara su adaptación en España entre advertencias por el aumento de costes, plazos ajustados e inseguridad jurídica. En un encuentro impulsado por Ecoembes, empresas y representantes políticos reflexionaron sobre el profundo impacto que tendrá el nuevo modelo en fabricantes, productores, administraciones, industria del reciclaje y consumidores.

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Un momento del encuentro impulsado por Ecoembes | DEMOCRATA.es

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El nuevo Reglamento europeo de envases y residuos de envases afronta su fase decisiva de adaptación en España entre advertencias sobre el impacto económico, industrial y territorial que puede conllevar su implementación. Durante un encuentro impulsado por Ecoembes, representantes políticos y del sector empresarial coincidieron en que el debate ya no gira únicamente en torno a reciclar más, sino en “generar menos residuos” y rediseñar los productos desde su origen.

El foro puso el foco en la complejidad de trasladar el Reglamento comunitario al marco nacional. Los participantes recordaron que, al tratarse de un Reglamento y no de una Directiva, su aplicación será directa en todos los Estados miembros, aunque España deberá adaptar su normativa interna para evitar solapamientos y aclarar el alcance de muchas obligaciones.

Más allá del reciclaje

Uno de los mensajes más repetidos durante la jornada fue que la norma europea cambia de paradigma actual. Ya no basta con mejorar la reciclabilidad del envase de forma teórica, sino que se busca evitar que esos residuos lleguen a generarse y obliga a que, en caso de que se generen, garantizar que se reciclen a gran escala. El Reglamento además incorpora obligaciones sobre reutilización, etiquetado, incorporación de plástico reciclado y limitación de determinadas sustancias, lo que obliga a replantear la fase de diseño de los envases desde su origen.

En este sentido, varias intervenciones coincidieron en que las nuevas obligaciones derivadas del marco europeo plantean retos significativos para todos los eslabones de la cadena de valor del envase: administraciones públicas, empresas, industria del reciclaje y ciudadanía. Para avanzar en el cumplimiento de los objetivos europeos, los ponentes subrayaron la necesidad de dotar de mayor previsibilidad a las inversiones, reforzar el papel activo de los ciudadanos e impulsar una evolución del sector desde una perspectiva público-privada.

Esta transformación deberá prestar especial atención al acompañamiento de las pymes, al desarrollo de nuevas capacidades e infraestructuras de clasificación y reciclaje, y a la definición de plazos realistas que permitan acometer, con seguridad jurídica y certidumbre, las inversiones necesarias para cumplir con el Reglamento.

Participantes en el encuentro
Mesa de debate

Las empresas alertan del coste y los plazos

Representantes empresariales reclamaron “seguridad jurídica” y plazos más amplios para adaptar líneas de producción, rediseñar envases y planificar inversiones. A su juicio, la transición hacia el nuevo marco europeo requiere claridad normativa, metodologías homogéneas y un calendario que permita a las compañías anticipar decisiones industriales de largo plazo.

Durante el debate también se advirtió de que algunas exigencias europeas podrían resultar difíciles de cumplir si no existe suficiente oferta de plástico reciclado en el mercado comunitario o si no se garantizan condiciones equivalentes para los materiales procedentes de terceros países. Esta cuestión fue señalada como uno de los factores que puede condicionar la capacidad real de las empresas para alcanzar los objetivos previstos.

Otra de las preocupaciones expresadas durante el debate fue el impacto económico de la Responsabilidad Ampliada del Productor, que obligará a las empresas a asumir nuevos costes por la gestión de los residuos derivados de los envases que ponen en el mercado.[AM1]  Aunque el tejido industrial ya asume actualmente la responsabilidad financiera y de gestión por los productos que introduce en el mercado, el nuevo marco intensifica estas obligaciones y vincula la comercialización de envases a aquellos que cumplan con los nuevos estándares de circularidad.

Este escenario de presión regulatoria genera una preocupación legítima por parte del sector y de las autoridades por su posible impacto sobre lacompetitividad. Las empresas alertaron de que la adaptación de formatos, la modernización de líneas de producción y la sustitución de materiales requerirán inversiones relevantes, especialmente complejas para las pymes y para aquellas compañías con menor capacidad de absorción de costes.

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Participantes en el foro 

Choque político por la regulación europea y consenso en torno a los incentivos

El encuentro también dejó varios cruces políticos sobre el papel de Europa y el alcance de la regulación ambiental. Mientras algunos participantes defendieron la transición ecológica como una oportunidad industrial y económica, otros cuestionaron que “todo lo que venga de Europa tenga que ser necesariamente lo mejor”.

Asimismo, varias intervenciones advirtieron de que la falta de actualización a tiempo del Real Decreto español sobre envases y residuos de envases, de cara a la entrada en aplicación del Reglamento europeo, puede generar inseguridad jurídica para empresas y operadores. En este contexto, el sector empresarial y varias autoridades reclamaron una adaptación del marco nacional alineada con la armonización europea, que evite cargas adicionales o divergencias regulatorias respecto a otros Estados miembros.

El objetivo, subrayaron, debe ser garantizar que las empresas que operan en España puedan competir en igualdad de condiciones con sus homólogas europeas, sin que el proceso de adaptación normativa introduzca nuevas trabas a su competitividad.

Una de las cuestiones que más consenso generó fue la necesidad de establecer incentivos dirigidos a mejorar las infraestructuras actuales de clasificación y reciclado, así como a acompañar a las pymes, especialmente vulnerables ante cambios legislativos de esta magnitud.

Un Reglamento con impacto directo en el mercado

Los ponentes coincidieron en que la principal incógnita ahora pasa por cómo aterrizar las nuevas  exigencias europeas en España sin provocar distorsiones en el mercado ni un incremento excesivo de costes para las empresas y consumidores.

Pese a estos desafíos, esta transformación representa una ventana de oportunidad para evolucionar hacia un modelo económico de mayor valor añadido. Al apostar por la innovación y la excelencia en el diseño, las empresas tienen la posibilidad de transformar la presión regulatoria en una fortaleza estratégica. Este avance hacia la circularidad no solo permitirá cumplir con las exigencias europeas, sino que posicionará a la industria a la vanguardia de la sostenibilidad global, abriendo nuevos horizontes de crecimiento y competitividad a largo plazo.

El reto, concluyeron los participantes, será combinar ambición ambiental, seguridad jurídica, viabilidad económica y capacidad industrial. Solo así el nuevo marco europeo podrá traducirse en una transición ordenada, competitiva y eficaz para el conjunto de la cadena de valor del envase en España.