Ni contigo ni sin ti: Rusia y Europa se miran de frente sin pulsar (aún) el gatillo

Mientras Moscú eleva la presión sobre los aliados mediante amenazas, sabotajes y operaciones híbridas, Bruselas refuerza sus mecanismos de respuesta y reclama mayor autonomía estratégica ante un escenario en el que la guerra convencional no es el supuesto central, pero tampoco puede descartarse

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En la tradición literaria hay una narración que advierte de cómo, tras repetidas amenazas de ataque por parte de un lobo, el rebaño acaba confiándose y haciendo oídos sordos al último aviso. El final de la historia de Pedro y el lobo es conocido. En la Europa de 2026, sin embargo, el animal ha cambiado de forma y las amenazas ya no llegan únicamente en forma de advertencias retóricas.

Rusia está redoblando sus llamadas de atención a la Alianza Atlántica y a los Estados europeos durante los últimos meses. No necesariamente mediante una amenaza directa de confrontación militar, sino a través de un repertorio cada vez más amplio de presiones híbridas, incursiones, sabotajes, desinformación e instrumentalización de elementos estratégicos. Nadie quiere apretar primero el gatillo, pero el bloque europeo comienza a sentir el aliento cerca y trata de ultimar cómo proceder ante escenarios que hasta hace unos años pertenecían al terreno de la hipótesis.

"Somos una alianza defensiva", afirmó el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, después de confirmar que la Alianza había recibido una misiva procedente del Kremlin en la que Moscú declaraba su disposición a hacer uso del armamento nuclear en caso de que los 32 aliados bloqueasen Kaliningrado. El enclave ruso, situado entre Polonia y Lituania y separado territorialmente del resto de Rusia, constituye uno de los principales puntos estratégicos de Moscú en el flanco oriental de la Alianza. La advertencia se produce en un contexto marcado por el aumento de las acciones híbridas atribuidas a Rusia contra países europeos y por la necesidad de los aliados de calibrar su respuesta para evitar tanto una escalada como una pérdida de capacidad de disuasión.

La estrategia rusa: tantear la cohesión occidental

Fuentes de la Alianza no quitan peso a la amenaza, pero sí reconocen que uno de los objetivos que subyacen a este tipo de mensajes es minar el apoyo aliado a Ucrania en su guerra frente a Rusia. La presión sobre los Estados europeos busca, bajo esta interpretación, elevar el coste político y social de mantener el respaldo a Kiev y poner a prueba la cohesión de los aliados. La sensación en los pasillos de la organización en Bruselas es, sin embargo, que la OTAN se encuentra ahora más preparada que nunca para responder a una eventual agresión. Precisamente esa capacidad de respuesta es la que pretende actuar como elemento de disuasión.

"Sabe que nunca podrá ganar contra la OTAN", afirmó Rutte, quien añadió que "no hay manera de que puedan vencernos jamás". El mensaje del secretario general se inscribe en una lógica que los aliados consideran esencial: responder a la presión rusa sin entrar en una dinámica de escalada verbal que pueda generar un error de cálculo.

El vicepresidente del Parlamento Europeo y eurodiputado socialista Javi López considera que "no habría que descartar la guerra convencional", aunque sitúa el escenario de conflicto abierto fuera de la hipótesis central. "Podría llevarnos a cualquier escenario. Es una amenaza real y concreta y no es totalmente descartable que quisiera llegar la guerra convencional a un país de la OTAN", explica en conversación con DEMÓCRATA. A su juicio, el escenario central más probable es que Rusia continúe moviéndose en una zona gris, utilizando mecanismos híbridos que permitan ejercer presión sobre los Estados europeos sin cruzar de manera inequívoca el umbral de una agresión militar convencional.

European Parliament
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"Está recurriendo de nuevo a amenazas fantasmas para justificar una agresividad desmedida, para justificar sus incursiones por el espacio aéreo y sus amenazas reiteradas al espacio europeo", señala López. En este contexto, sitúa dentro del repertorio ruso la desinformación, los ataques contra infraestructuras críticas, la instrumentalización de la energía, la manipulación de la conversación pública y la utilización de la migración como herramienta de presión.

Todo ello conformaría, según el eurodiputado, un conjunto de instrumentos empleados para testear la solidaridad occidental y medir hasta dónde están dispuestos a llegar los Estados europeos. "Uno de los principales objetivos es testear a la OTAN. Está diseñada para probar su credibilidad. La amenaza híbrida tiene precisamente esa naturaleza: tantear el grado de solidaridad y de apoyo que recibirían los países del este", explica.

Bruselas prepara una respuesta para la zona gris

La Unión Europea también está tratando de adaptar sus mecanismos de respuesta a una amenaza que ya no encaja necesariamente en los parámetros clásicos de una agresión militar. La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, presentó esta misma semana a sus homólogos de los Veintisiete un protocolo orientado a responder ante aquellas amenazas que se sitúen por debajo del umbral de la agresión física directa. La guerra en Ucrania está cambiando la forma en la que Moscú tantea a sus adversarios, trasladando parte de la presión desde el campo de batalla hacia el territorio de los propios aliados europeos mediante operaciones híbridas.

"Según los datos de inteligencia, Rusia está planeando más actos de sabotaje, de hecho ataques contra nuestra democracia para dividir a nuestra sociedad e intimidarnos para que no ayudemos a Ucrania", afirmó Kallas, sin detallar al término de la reunión el contenido concreto de las nuevas medidas planteadas.

La Alta Representante de la UE, Kaja Kallas, en Bruselas.Europa Press/Contacto/Nicolas Landemard
La Alta Representante de la UE, Kaja Kallas, en Bruselas. Europa Press/Contacto/Nicolas Landemard -

Para Domènec Ruiz, investigador sénior del CIDOB, la respuesta europea debe combinar firmeza y contención. "Se tiene que interpretar como lo que son. Es la estrategia de la tensión y de la provocación. Lo que quiere, viendo que no resuelve la guerra de Ucrania, es quebrar el apoyo europeo a los ucranianos", sostiene.

Ruiz considera que Europa se encuentra ya en un escenario de guerra híbrida con Rusia, aunque no de guerra convencional. A su juicio, existe además un punto de inflexión en la naturaleza de las operaciones. "Se pasa de una estrategia de desinformación a sabotajes físicos. La finalidad de la estrategia es infundir miedo y división en la sociedad europea", explica. Por ello, reclama "cabeza fría" a los aliados para evitar entrar en la estrategia de provocación y presión de Moscú. "No entrar en escaladas verbales ni en provocaciones, mantener una posición firme y tener una estrategia preventiva", resume.

Inteligencia y vigilancia como primera línea de defensa

Una de las principales carencias que identifica Ruiz se encuentra en el ámbito de la inteligencia. La UE cuenta con mecanismos de cooperación entre los servicios nacionales, pero considera necesario reforzar las capacidades de recopilación y análisis sobre el terreno. "Tenemos que mejorar la cooperación de los servicios de inteligencia. Tenemos una pequeña célula de inteligencia en el SEAE que sirve de cooperación entre los servicios nacionales. Hay una necesidad de aumentar esa capacidad", señala.

A su juicio, disponer de más medios permitiría mejorar la capacidad europea para anticiparse a determinadas operaciones y distinguir entre amenazas puntuales, acciones de presión y operaciones que puedan formar parte de una estrategia coordinada.

En paralelo, sitúa las misiones de vigilancia aérea como otra de las patas de esta nueva estrategia. La lógica pasa por elevar la capacidad de prevención sin responder necesariamente a cada movimiento ruso con una escalada equivalente. "No entrar en provocaciones es una cosa, pero tenemos que ser conscientes de lo que está pasando", resume Ruiz.

El protocolo planteado por Kallas podría contribuir, precisamente, a establecer una respuesta coordinada cuando un Estado miembro detecte una amenaza híbrida que no alcance el nivel necesario para activar los mecanismos tradicionales de defensa colectiva. Su principal efecto, según el investigador, podría ser también disuasorio: hacer saber a Moscú que determinadas acciones tendrán una respuesta europea coordinada.

Europa quiere su propio mecanismo de seguridad

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ya había planteado la necesidad de que los europeos desarrollen una suerte de artículo 4 propio, en referencia a la cláusula de consultas de la OTAN que permite a un aliado solicitar consultas cuando considera amenazada su integridad territorial, independencia política o seguridad. La idea de fondo es dotar a la Unión de un mecanismo que permita activar consultas políticas entre los Veintisiete cuando uno de sus miembros considere que existe una amenaza para su seguridad, incluso aunque esta no alcance todavía el umbral de una agresión militar.

Europa necesita su propio "manual de respuesta", defendió Von der Leyen al plantear un formato de líderes centrado en la seguridad del continente. En esa misma línea situó su propuesta de ampliar la conversación europea en materia de defensa a países como Reino Unido, Ucrania, Canadá o Noruega, dentro de lo que denominó un "Consejo de Seguridad Europeo".

European Commission
European Commission -

Para López, el aumento de la presión del Kremlin debe servir como recordatorio de que el continente tiene que asumir una mayor responsabilidad sobre su propia seguridad. "En este contexto, es un recordatorio de que tenemos que hacernos cargo de forma autónoma de nuestra seguridad", afirma. El objetivo, subraya, no pasa por abandonar la estructura atlántica, sino por reducir la dependencia europea de capacidades que no controla directamente.

"Europa ha dependido demasiado tiempo de terceros", sostiene. A su juicio, el continente debe ser capaz de protegerse y evitar un nuevo conflicto en Europa por sus propios medios. "El objetivo de Europa es construir la paz, pero también tenemos que tener para eso una fuerza de disuasión suficiente", reclama.

Disuasión frente a escalada

El dilema europeo se enmarca en dos necesidades aparentemente contradictorias: evitar una escalada con Rusia y, al mismo tiempo, demostrar que cualquier agresión tendrá un coste. La respuesta que plantean tanto Bruselas como los aliados pasa por reforzar la vigilancia, mejorar el intercambio de inteligencia, desarrollar protocolos comunes para responder a ataques híbridos y aumentar las capacidades propias de defensa. Todo ello sin entrar en una dinámica de amenazas cruzadas que pueda elevar innecesariamente el riesgo de un error de cálculo.

El consenso que describe Ruiz en la capital comunitaria parte de una premisa: el objetivo de las acciones rusas es quebrar el apoyo europeo a Ucrania mediante el miedo y la división. "Hay un punto de inflexión. Se ha pasado de una estrategia de desinformación a sabotajes físicos. La única finalidad de la estrategia es infundir miedo y división en la sociedad", sostiene. Por ahora, ningún escenario de retirada del apoyo atlántico a Kiev está sobre la mesa. "No lo haremos. Cada ataque híbrido, pase lo que pase en Europa, será respondido con más apoyo a Ucrania, no menos", reafirmó Rutte. La posición llega además después de que la Unión Europea haya alcanzado el desembolso de 45.000 millones de euros para Ucrania.

En este cuento, el lobo se transforma en oso polar. Los aliados sostienen que las amenazas procedentes de Moscú no son necesariamente una demostración de fuerza, sino también una señal de presión. "Es desesperación", resumió una portavoz de la OTAN esta misma semana. Bruselas quiere, por el momento, mantener la calma. La respuesta de la Alianza al Kremlin ha sido definida como "breve y concisa". Para López, la palabra que debe marcar la actuación europea es otra: "determinación". No se trata de ignorar al lobo, sino de evitar que cada uno de sus movimientos dicte la respuesta europea. La apuesta pasa por construir capacidades suficientes para que la amenaza pierda eficacia como mecanismo de presión. En la lógica de la disuasión, la capacidad de responder es también la herramienta para evitar tener que hacerlo.

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¿En qué estado se encuentra la tramitación del nuevo protocolo europeo para responder a amenazas híbridas?

A día de hoy, el llamado “nuevo protocolo europeo para responder a amenazas híbridas” no es todavía una norma plenamente adoptada, sino una iniciativa en construcción, en fase de diseño político y de preparación jurídica, principalmente en la Comisión y el Consejo, con fuerte acompañamiento político del Parlamento Europeo.

Denominación oficial

En la documentación de la UE el instrumento se identifica en inglés como “EU Protocol for countering hybrid threats”. En los materiales en castellano suele traducirse de forma funcional como “Protocolo de la UE para hacer frente a las amenazas híbridas” o “Protocolo de la UE para contrarrestar las amenazas híbridas”, sin que exista todavía una versión española cerrada en el marco de un acto jurídico publicado.

La idea del protocolo se ha ido concretando en varios hitos políticos:

  • En mayo de 2026, en una intervención en Lituania, la presidenta Ursula von der Leyen planteó por primera vez que Europa necesitaba un protocolo específico “para este tipo de situaciones híbridas”, capaz de movilizar rápidamente todos los instrumentos de la UE ante ataques cibernéticos, sabotajes, interferencias o campañas de desinformación que queden por debajo del umbral de un conflicto armado abierto. (discurso en Lituania)
  • En su discurso sobre el Estado de la Unión de septiembre de 2026, von der Leyen volvió sobre la idea, presentándola como un “manual” o playbook contra amenazas híbridas, una suerte de “artículo 4 europeo” que complemente el Artículo 4 de la OTAN para coordinar respuestas cuando un Estado miembro se sienta amenazado. (debate sobre el Estado de la UE)

Estado de tramitación en el proceso de la UE

Desde el punto de vista jurídico-procedimental, el “protocolo” se está configurando como un instrumento operativo y político antes que como una directiva o reglamento clásico. Los pasos relevantes identificados son:

  • En abril de 2024, la Comisión adoptó una Recommendation for a Council Decision para que el Consejo autorice a la propia Comisión a negociar este EU Protocol for countering hybrid threats en nombre de la Unión. Es el arranque formal del expediente: la iniciativa pasa de la idea política a un mandato negociador propuesto. (COM(2024) 198)
  • El Consejo ha ido incorporando el asunto a su agenda estratégica sobre amenazas híbridas y sanciones frente a actividades desestabilizadoras (por ejemplo, el marco específico sobre amenazas híbridas ligadas a Rusia adoptado en 2024 y sucesivas ampliaciones de listas). (página del Consejo sobre amenazas híbridas)
  • Más recientemente, la agenda del Consejo de Justicia y Asuntos de Interior de 1‑2 de octubre de 2026 incluye como “otros asuntos” un punto titulado “Un Mecanismo Europeo de Emergencia para abordar la instrumentalización y amenazas híbridas”, lo que indica que los ministros del ramo están discutiendo el diseño práctico de ese mecanismo-protocolo, pero todavía a nivel preparatorio. (media advisory JAI)

En paralelo, el Parlamento Europeo ha reforzado el marco político:

  • El 16 de septiembre de 2026 aprobó un informe sobre amenazas híbridas en el que reclama pasar de respuestas puramente nacionales a capacidades europeas comunes y pide explícitamente un nuevo plan de acción transversal contra la guerra híbrida y procedimientos comunes para la detección y atribución de ataques. (resolución del Parlamento Europeo)

Conclusión: última fase alcanzada

Con la información disponible, el “nuevo protocolo europeo para responder a amenazas híbridas” se encuentra, por tanto, en una fase de pre‑configuración política y jurídica:

  • Existe una propuesta de la Comisión en forma de recomendación de decisión al Consejo para autorizar la negociación del protocolo.
  • El Consejo está debatiendo el diseño de un mecanismo europeo de emergencia frente a instrumentalización y amenazas híbridas, pero aún no ha adoptado un acto final que establezca el protocolo como tal.
  • El Parlamento Europeo respalda políticamente la creación de un “playbook” y de capacidades comunes contra las amenazas híbridas, pero todavía no se ha tramitado ni votado un reglamento o decisión jurídicamente vinculante sobre el protocolo concreto.

En términos de procedimiento de la UE, la última fase clara es, por tanto, la de propuesta de la Comisión y discusión/mandato en el Consejo, acompañada de resoluciones políticas del Parlamento. Aún no consta la adopción legislativa definitiva de un “Protocolo de la UE para contrarrestar las amenazas híbridas” con texto cerrado y publicado en el Diario Oficial.

¿Cuáles son las competencias y trayectoria política de Kaja Kallas como Alta Representante de la UE?

Kaja Kallas es, desde el 1 de diciembre de 2024, la Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad y vicepresidenta de la Comisión Europea. Fue designada para el cargo por el Consejo Europeo en su reunión del 27 de junio de 2024, en el mismo paquete institucional que situó a António Costa al frente del Consejo Europeo y propuso la reelección de Ursula von der Leyen como presidenta de la Comisión.

Competencias como Alta Representante

El puesto de Alta Representante, creado y reforzado por el Tratado de Lisboa, concentra una parte central de la política exterior de la UE. Según la práctica institucional y las notas explicativas del Consejo y la Comisión, las principales competencias y funciones de Kaja Kallas en este cargo son:

  • Conducir la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC) de la Unión: dirige la línea política general en crisis internacionales, sanciones, relaciones con grandes potencias y vecindad, actuando como “mandataria” del Consejo en política exterior.
  • Presidir el Consejo de Asuntos Exteriores: encabeza las reuniones periódicas de ministros de Exteriores (y sus formaciones de Defensa y Comercio cuando proceden), fija agendas, impulsa posiciones comunes y busca consensos entre los 27.
  • Representar a la UE en la escena internacional: es la “jefa de la diplomacia europea”, habla en nombre de la Unión ante terceros países, organizaciones internacionales y en procesos de negociación (por ejemplo, sobre Ucrania, Irán, Oriente Próximo o el Ártico).
  • Coordinar la acción exterior de la UE: vela por la coherencia entre lo que hacen la Comisión, el Consejo, los Estados miembros y los distintos instrumentos exteriores (comerciales, de desarrollo, de seguridad y defensa).
  • Dirigir el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE): supervisa la red de delegaciones de la UE en el mundo y la maquinaria diplomática comunitaria. Bajo su autoridad trabajan también los Representantes Especiales de la UE para regiones clave (Sahel, Kosovo, Cáucaso, proceso de paz en Oriente Medio, etc.), que “apoyan el trabajo de la Alta Representante”.
  • Integrarse en la Comisión como vicepresidenta: forma parte del Colegio de Comisarios. La presidenta von der Leyen ha subrayado que su misión es ser puente entre las políticas internas y externas y garantizar que la Comisión siga siendo “geopolítica”.

En la práctica, la prensa europea la presenta como el rostro de la dimensión exterior y geopolítica de la UE, con protagonismo en seguridad, defensa, relaciones con Rusia y apoyo a Ucrania. Está al frente de las respuestas europeas ante violaciones del espacio aéreo por parte de Rusia, las crisis en Oriente Próximo o la definición de una nueva estrategia para el Ártico.

Trayectoria política previa

Kallas procede del Partido Reformista Estonio (liberal, integrado en el espacio de Renew Europe). Su trayectoria, según los perfiles biográficos del Parlamento Europeo, la Comisión y la prensa especializada, puede resumirse así:

  • Formación y primeros pasos: jurista, se graduó en Derecho con especialización en derecho europeo. Ejerció varios años como abogada antes de dar el salto a la política.
  • Parlamento de Estonia (Riigikogu): entra en el Parlamento estonio en 2011. Esta etapa consolida su perfil interno como diputada liberal.
  • Eurodiputada (2014–2018): elegida al Parlamento Europeo en 2014. Trabaja en áreas como mercado digital, energía y derechos de los consumidores, lo que le da visibilidad en Bruselas antes de su regreso a Tallin.
  • Líder del Partido Reformista Estonio (desde 2018): asume la presidencia del partido en 2018. Gana las elecciones de 2019 aunque inicialmente no consigue formar gobierno; refuerza su imagen como referente liberal y proeuropea del Báltico.
  • Primera ministra de Estonia (2021–23 julio 2024): en enero de 2021 llega a la jefatura del Gobierno tras un acuerdo de coalición, convirtiéndose en la primera mujer primera ministra de Estonia. Durante su mandato destaca por su línea muy firme frente a Rusia, impulsando sanciones y un fuerte apoyo militar y político a Ucrania.
  • Salto a la política europea (2024): el Conseil Europeo la designa el 27 de junio de 2024 como próxima Alta Representante y vicepresidenta de la Comisión. Deja la jefatura del Gobierno estonio en julio y asume formalmente su nuevo cargo el 1 de diciembre de 2024.

Desde entonces, combina su papel de jefa de la diplomacia europea con una intensa presencia pública: presidencia de Consejos de Asuntos Exteriores, anuncios de sanciones a Rusia, misiones diplomáticas (por ejemplo, a Marruecos) y nombramientos clave como jefa de misiones de observación electoral o enviados especiales. Los análisis coinciden en describirla como una de las voces más duras y coherentes de la UE frente al Kremlin y un símbolo del giro de la política exterior europea hacia la seguridad, la defensa y el apoyo sostenido a Ucrania.

¿Podrías detallar cómo se coordina Kaja Kallas con el Consejo Europeo y la Comisión en situaciones de crisis internacional concretas? ¿Qué iniciativas o líneas prioritarias ha impulsado Kaja Kallas como Alta Representante en relación con Rusia y la guerra de Ucrania? ¿Cómo ha influido su etapa como primera ministra de Estonia en su enfoque actual de la política exterior y de seguridad de la UE?

¿Qué resultados obtuvieron los principales partidos europeos en las últimas elecciones al Parlamento Europeo?

En las últimas elecciones al Parlamento Europeo, celebradas entre el 6 y el 9 de junio de 2024, el hemiciclo quedó compuesto por 720 eurodiputados procedentes de los 27 Estados miembros. El resultado consolidó al Partido Popular Europeo (PPE) como primera fuerza, pero con un Parlamento más fragmentado y una derecha reforzada en su conjunto.

Resultados por grandes grupos políticos europeos

A escala de la Unión Europea, los resultados globales por grupo político europeo (no por partido nacional) fueron los siguientes:

Grupo político Escaños % voto UE
Partido Popular Europeo (PPE) 188 26,11%
Socialistas y Demócratas (S&D) 136 18,89%
Patriots for Europe (PfE) 84 11,67%
Conservadores y Reformistas Europeos (ECR) 78 10,83%
Renew Europe 77 10,69%
Verdes / ALE 53 7,36%
La Izquierda 46 6,39%
Europa de las Naciones Soberanas (ESN) 25 3,47%
No inscritos / otros 33 4,59%

El PPE y S&D siguen siendo los dos grandes bloques centrales, pero por debajo aparece un espacio de derecha y extrema derecha muy reforzado, repartido entre Patriots for Europe, ECR y el grupo menor ESN, además de una parte de los no inscritos. El centro liberal de Renew Europe y el espacio ecologista de Verdes/ALE retroceden con claridad respecto a la legislatura anterior.

Principales familias y partidos nacionales de referencia

Cada grupo europeo agrupa a varios partidos nacionales. Entre los más relevantes:

  • PPE (centroderecha democristiana, 188 escaños): Es la primera fuerza de la Eurocámara. Aglutina, entre otros, a la CDU/CSU alemana, que es la mayor delegación del grupo, y al Partido Popular español, con 22 eurodiputados. Con este resultado, el PPE mantiene la iniciativa para articular mayorías y sostener la reelección de la presidenta de la Comisión.
  • S&D (socialdemócratas, 136 escaños): Segunda familia en tamaño. En ella se integra, por ejemplo, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), con 20 eurodiputados, junto con otras grandes formaciones socialdemócratas de Alemania, Italia, Francia, etc. Aunque resiste relativamente bien, no logra recuperar el terreno perdido en décadas anteriores.
  • Patriots for Europe (84 escaños): Nuevo gran grupo de derecha radical y extrema derecha, heredero del espacio que antes ocupaba principalmente Identidad y Democracia. Reúne a partidos como la formación del primer ministro húngaro Viktor Orbán y otros aliados euroescépticos y nacional-conservadores. Es ya la tercera fuerza de la Cámara.
  • ECR (Conservadores y Reformistas Europeos, 78 escaños): Bloque conservador euroescéptico, con fuerte presencia de partidos como Fratelli d’Italia de Giorgia Meloni o Ley y Justicia (PiS) polaco. Se sitúa como cuarto grupo y refuerza el peso de la derecha a la derecha del PPE.
  • Renew Europe (77 escaños): Familia liberal y centrista, que agrupa a partidos como los de la órbita de Emmanuel Macron en Francia u otras formaciones liberales del norte y oeste de Europa. Es uno de los grupos que más pierde respecto a la legislatura anterior, tanto en voto como en escaños.
  • Verdes/ALE (53 escaños): Espacio ecologista y regionalista, muy influyente en la legislatura 2019‑2024, que ahora sufre un retroceso importante. Entre sus delegaciones hay partidos verdes de Alemania, Francia o los países nórdicos y formaciones regionalistas e independentistas.
  • La Izquierda (46 escaños): Agrupa a partidos de izquierda radical y ecosocialista. Entre sus miembros figuran fuerzas como Podemos
  • Europa de las Naciones Soberanas (ESN, 25 escaños) y no inscritos (33): Reúnen a fuerzas soberanistas y euroescépticas adicionales, así como a partidos aún en búsqueda de grupo o rechazados por otros.

Equilibrios de poder tras las elecciones

La suma de los tres grupos tradicionales de la “gran coalición ampliada” —PPE, S&D y Renew— sigue proporcionando una mayoría amplia en el Parlamento, aunque más ajustada que en el pasado. El auge de Patriots, ECR y, en menor medida, ESN desplaza el centro de gravedad del hemiciclo hacia la derecha, obligando al PPE a cuidar sus alianzas hacia el centro (socialdemócratas y liberales) si quiere mantener mayorías pro‑integración europea frente al bloque euroescéptico y de extrema derecha.

Si quieres, puedo desglosarte estos resultados por país o por partido nacional concreto (por ejemplo, PP, PSOE, CDU/CSU, RN francés, Fratelli d’Italia, etc.).

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