Después de la visita a Bruselas del presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, la crisis migratoria de la ciudad autónoma ha escalado al plano europeo. Al margen del debate que se celebra este martes en la Eurocámara, los eurodiputados trabajan en la negociación de una resolución que haga pública la posición de la institución. Tras la primera jornada de reuniones y a la espera de que las conversaciones avancen antes de la votación del texto, prevista para este jueves, el principal escollo se sitúa en el señalamiento, o no, de Marruecos como parte implicada en la crisis.
El principal grupo de la Eurocámara quiere mover a los socialistas a aprobar un texto que se articula sobre la afirmación de que la asociación de la UE con Marruecos debe depender del “respeto incondicional de la integridad territorial” de los Estados miembros, presentada como una “condición innegociable”.
Los populares presentaron en el primer encuentro del lunes con los negociadores de los distintos grupos un texto “en el que se pide a las autoridades marroquíes que asuman sus responsabilidades y que cumplan sus compromisos en materia de gestión de fronteras”. Se trata de un documento “de mínimos, muy similar al aprobado en la crisis anterior del año 2021”, tal y como señalan miembros de la dirección a nivel comunitario.
Las menciones a Rabat son limitadas y se concentran en plantear que la “asociación con la UE debe basarse en el respeto incondicional de la integridad territorial de los Estados miembros”, con el objetivo de convencer al resto de socios parlamentarios.
“Es muy difícil, después de la crisis en Ceuta, que se pueda aspirar a una relación normalizada con Marruecos cuando ni los cadáveres de los que se ahogaron en el intento de entrar en Ceuta han sido autorizados a ser retornados”, expresó en un encuentro con la prensa el presidente de la Comisión de Asuntos Jurídicos del Parlamento Europeo, Javier Zarzalejos.
En cambio, la postura de los socialistas, plasmada en su borrador de posición, afirma que “los mecanismos de cooperación existentes entre España y Marruecos permitieron el rápido retorno de la gran mayoría de quienes habían cruzado de forma irregular”.
PP y socialistas buscan un texto común
Los socialistas, dirigidos por la española Iratxe García, ponen la pelota sobre el tejado de los populares ante la votación. “Ellos decidirán”, respondió este martes la presidenta a una pregunta de Demócrata. “Si culpan a la regularización de la crisis de Ceuta, si esa es la base, no habrá posibilidad de una resolución común”, añadió García.
La clave de las conversaciones está ahora en determinar con qué apoyos saldrá adelante el texto en la Eurocámara. En lo que va de legislatura, cuando el PP ha detectado que no podría contar con los votos de los grupos situados más a la izquierda, no ha dudado en girar hacia el ala derecha, en la denominada “mayoría Venezuela”, que integra a distintos partidos de la derecha radical europea.
Sin embargo, esta vez parece ser distinto. En la primera reunión, los socialistas solicitaron excluir de las conversaciones al grupo de Patriotas por Europa, del que forma parte Vox. El Partido Popular habría aceptado esta condición y estaría tratando de sumar a los socialistas al acuerdo sobre su propuesta de resolución.
“Es difícil que eso llegue a nada. Lo más probable es que cada grupo acabe presentando su propia resolución por separado”, explica a este medio una fuente del partido de Santiago Abascal, que apunta a que las alusiones a Rabat son escasas para tratar de contar con el visto bueno de los parlamentarios franceses.
La propuesta socialista sobre la mesa “recuerda la importancia de establecer asociaciones sólidas, constructivas y mutuamente beneficiosas con terceros países”. Si en algo coinciden ambos textos es en calificar lo ocurrido en Ceuta como un ataque híbrido y una instrumentalización de migrantes orientada a atentar contra la integridad territorial.
El PP carga contra Moncloa y los socialistas contra los Estados miembros
El texto del Partido Popular Europeo sí reprocha al Gobierno español no haber atendido las reiteradas advertencias sobre la acumulación de presión fronteriza emitidas por los servicios de inteligencia e informes confidenciales.
También denuncia que Moncloa declinara asistir, a través del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y de la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, a la comparecencia celebrada en la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior de la Eurocámara.
Los socialistas plantean una lectura diferente. Su borrador expresa su “consternación” ante la postura de los Estados miembros que culparon al Gobierno español de las llegadas masivas.
Del mismo modo, dirige parte de su censura contra la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, por imponer controles en las fronteras interiores con España que consideran “ni necesarios ni proporcionados”.
La divergencia entre ambos grupos no se limita, por tanto, a la relación con Marruecos. Los populares ponen el foco en la responsabilidad de Rabat y en la actuación del Ejecutivo español, mientras que los socialistas subrayan los mecanismos de cooperación existentes y cuestionan las respuestas adoptadas por algunos Estados miembros.
Los extremos presionan a los grandes grupos
La tibieza a la hora de apuntar directamente a Marruecos no convence del todo a los socios situados a la derecha de la familia política de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Fuentes del grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos, del que forma parte el partido de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, muestran sus reservas sobre el enfoque que se está negociando.
Tampoco convence en el ala más a la izquierda de la Eurocámara, donde alertan de que una resolución de mínimos “nos llevaría a trasladar todo el debate a las enmiendas”. El escenario abre así una negociación a varias bandas en la que los grandes grupos deben encontrar un equilibrio entre la posición sobre Marruecos, la gestión española de la crisis y la respuesta europea ante la instrumentalización de los flujos migratorios.
Pese a que la resolución no tendrá carácter vinculante, sí supondrá el posicionamiento político del Parlamento Europeo sobre una crisis que ha trascendido el ámbito bilateral entre España y Marruecos. Este mismo martes se producirá una nueva reunión entre los negociadores de los grupos antes de llevar el texto a la votación del próximo jueves. Si no se logra un acuerdo, cada grupo presentará por separado su propia resolución.
En principio, para que los números salgan adelante, el Partido Popular Europeo debería lograr el apoyo de los socialistas, del grupo de los liberales —que lidera la familia política del presidente francés, Emmanuel Macron— y de una parte de los conservadores. La negociación de las próximas horas determinará si la Eurocámara es capaz de articular una posición común sobre Ceuta o si la crisis acaba reflejando, también en Bruselas, la fractura política del Parlamento Europeo.