Desde Ankara, enviado especial.– El secretario general de la Alianza Atlántica, Mark Rutte, no desiste en su empeño de intentar contentar al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que llegó el pasado martes a la cumbre de la OTAN en Turquía con una batería de reproches dirigidos a aquellos aliados que no le secundaron en su ofensiva, junto a Israel, contra Irán. Si había un objetivo para la cita de esta semana era el de celebrar una reunión de consenso, intentando enterrar los choques diplomáticos vividos hace ahora un año en la cumbre de La Haya. Sin embargo, ese plan quedó dinamitado apenas unos minutos después de que comenzara el encuentro de los líderes aliados.
A su llegada a la reunión de este miércoles con los treinta y dos jefes de Estado y de Gobierno de la organización, el dirigente neerlandés ha salido en defensa del inquilino de la Casa Blanca a raíz de los ataques estadounidenses lanzados durante la madrugada como respuesta a las, según Washington, "agresiones" iraníes contra buques que navegaban por el estrecho de Ormuz. El nuevo incremento de la tensión en esta estratégica ruta marítima ha coincidido con la celebración de la cumbre de la OTAN en la capital turca, obligando a los líderes aliados a afrontar una agenda marcada por la seguridad internacional mucho más allá de Ucrania.
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Rutte ha defendido que la acción militar estadounidense era "absolutamente necesaria", al considerar que "cuando tienes un alto el fuego e Irán básicamente lo está violando, es totalmente crucial reaccionar con firmeza". Con esas palabras, el secretario general ha vuelto a alinearse públicamente con la posición de Trump, reforzando la imagen de un dirigente decidido a evitar cualquier choque con Washington en una cumbre diseñada precisamente para escenificar la unidad de la Alianza. Por su parte, su sucesor en el cargo en Países Bajos, Rob Jetten, ha expresado que "es muy importante" mantener los trabajos "para encontrar una solución diplomática al conflicto con Irán".
Según medios internacionales, Trump se reunió con su gabinete en Ankara antes de activar la ofensiva contra Teherán. Así, mantuvo contactos con delegación estadounidense en la capital turca, conformada por el secretario de Defensa, Peter Hegseth, el secretario de Estado, Marco Rubio y el secretario del Tesoro, Scott Besen, para después durante la cena de líderes mantener una conversación privada con el secretario general de la Alianza.

"Hubo una respuesta apropiada; obviamente esperamos que la confrontación se rebaje, pero esto subraya las amenazas persistentes, que afronta la Alianza", ha inidcado el presidente canadiense, Mark Carney, al calificar de "inapropiada" la violación del Alto al fuego por parte de Irán.
Trump vuelve a mirar a Groenlandia
Las declaraciones vuelven a evidenciar la estrategia seguida por Rutte desde su llegada al cargo: evitar cualquier confrontación pública con el presidente estadounidense y mantener a Estados Unidos plenamente comprometido con la OTAN en un momento de máxima incertidumbre geopolítica. La prioridad del ex primer ministro neerlandés continúa siendo impedir que las diferencias políticas empañen una cita que la organización había preparado durante meses con el objetivo de lanzar un mensaje de cohesión frente a Rusia y de consolidar el nuevo compromiso de inversión en defensa.
Sin embargo, Donald Trump volvió a introducir elementos de fricción apenas unas horas antes del encuentro. Desde el despacho del presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, el mandatario estadounidense recuperó una de sus reivindicaciones más polémicas al insistir en que Groenlandia "estaría mejor en manos estadounidenses". Además, fue un paso más allá al asegurar que podría llegar a plantearse "retirar todas las tropas de Europa" si así lo considerara necesario.

Lejos de desmarcarse de esas afirmaciones, Rutte ha vuelto a justificar las palabras del presidente estadounidense, al sostener que "China y Rusia están ganando acceso al Ártico", por lo que "es crucial que, como alianza, trabajemos juntos para evitar que eso suceda". El secretario general ha añadido además que existe ya "un proceso en marcha" para reforzar la presencia aliada en esta región estratégica, convertida en uno de los nuevos escenarios de competencia entre las grandes potencias. Por su parte, la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, ha recuperado el mensaje que lanzó a principios de año cuando llegaron las primeras amenazas estadounidenses y le ha recordado a su homólogo que "Groenlandis, por supuesto, no está a la venta". "Esperamos que todos, incluyendo a todos los aliados, respeten el derecho del pueblo groenlandés a la autodeterminación", ha expresado la dirigente danesa que sigue confiando en que la cáusula de defensa mutua de la Alianza "es nuestro seguro".
"Los Estados Unidos, para mantenerse a salvo, necesitan asegurar el Atlántico, Europa y el Ártico, por lo que existe un compromiso total con la OTAN", ha zanjado Rutte a su llegada al complejo presidencial turco, respondiendo así a las insistentes preguntas de los periodistas sobre las reiteradas aspiraciones de Trump respecto a la soberanía de Groenlandia. No opina lo mismo Jetten, que se ha mostrado convencido de que los europeos son "plenamente capaces de defender su continente".
Aumento del gasto, "made by Trump"
Más allá del contexto internacional, el secretario general también ha querido reiterar uno de los mensajes que viene repitiendo desde el inicio de la semana. Según sostiene, Trump "ha sido capaz de conseguir finalmente lo que, desde Eisenhower, todos los presidentes estadounidenses habían intentado: igualar el gasto en defensa entre Europa y Estados Unidos". "Está ocurriendo ahora en este camino hacia el 5% del PIB. Ya hemos alcanzado el 4% este año", ha remarcado.
Con estas declaraciones, Rutte vuelve atribuir al presidente estadounidense el mérito de haber forzado el histórico aumento del gasto militar entre los aliados europeos, uno de los principales argumentos utilizados por Trump para reivindicar su política exterior y justificar la presión ejercida durante los últimos años sobre los socios de la Alianza. El presidente canadiense ha afirmado que mantuvo conversaciones con Trump previas a la cumbre sobre el reparto del reparto de la carga defensiva, celebrando que "la dinámica está arrancando y continuará, y el presidente (Trump) está aquí, y está de buen humor".
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El dirigente neerlandés afronta así una jornada decisiva con un objetivo muy concreto: evitar cualquier enfrentamiento público con Washington y consolidar el respaldo de Estados Unidos a la OTAN, pese al repliegue militar que la Administración Trump ya ha dejado entrever para Europa y al creciente protagonismo que está adquiriendo el escenario del Indo-Pacífico y el Ártico dentro de la estrategia de seguridad estadounidense.