Desde Ankara, enviado especial.– El presidente estadounidense, Donald Trump, ha vuelto a arremeter contra España durante un encuentro con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, previo a su reunión con el resto de jefes de Gobierno de la Alianza. Washington da prácticamente por "causa perdida" la relación con el país y abre la puerta incluso a romper los lazos comerciales como represalia por la negativa del Gobierno español a incrementar el gasto en Defensa por encima del 5% del PIB, el objetivo fijado por la Alianza. "No quiero hacer negocios con ellos", ha sentenciado el dirigente republicano, elevando aún más el tono de un enfrentamiento que ya marca la cumbre de Ankara.
Lejos de rebajar su enfado, como algunos preveían en la antesala de la cita de los líderes aliados en la capital turca, Trump ha redoblado sus ataques contra el Ejecutivo de Pedro Sánchez, al que ha calificado de "un socio terrible". Según ha afirmado en una intervención ante la prensa este miércoles, habría solicitado al Departamento de Comercio que estudie la posibilidad de poner fin al intercambio comercial con España. "Es un aliado terrible en la OTAN. No participan. No pagan. No quiero saber nada. Corten todo el comercio con España, por favor, incluidas las visitas", ha declarado el inquilino de la Casa Blanca, en unas palabras que han ido acompañadas de un "ya verán cómo vuelven corriendo".
🔴 Trump carga contra España por su gasto de defensa: "Corten todo el comercio con España, por favor, incluidas las visitas. Observen cómo vienen corriendo de regreso".
— demócrata (@democrata_info) July 8, 2026
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Las declaraciones del presidente estadounidense suponen un nuevo episodio de la creciente tensión entre Madrid y Washington, después de que el Gobierno español reiterara su rechazo a comprometerse con un aumento del gasto militar hasta el 5% del PIB, defendiendo que ese porcentaje no responde a las necesidades reales de España y que el país ya cumple con las capacidades militares comprometidas con la OTAN mediante un modelo diferente de inversión.
El Gobierno lanza recados a Trump
La reacción de La Moncloa no se ha hecho esperar. Escasos minutos después de conocerse las palabras de Trump, el Gobierno se ha apresurado a transmitir un mensaje de calma y ha asegurado que recibe "con tranquilidad y normalidad" estas declaraciones. "Nuestro país mantiene una magnífica relación social, cultural y económica con Estados Unidos y no es nuestra intención que eso cambie", afirman fuentes del Ejecutivo.
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Desde el entorno del presidente Sánchez recuerdan, además, que Estados Unidos mantiene actualmente un superávit comercial con España, por lo que consideran que las amenazas de Trump carecen de fundamento económico. Asimismo, subrayan que las relaciones comerciales entre ambos países se desarrollan bajo el marco de la Unión Europea, de modo que Washington no puede negociar ni sancionar bilateralmente a un Estado miembro al margen de la política comercial comunitaria. "No se puede singularizar a ningún Estado miembro", insisten las mismas fuentes, que recuerdan además que "los vínculos económicos los tejen las empresas privadas, no los gobiernos".
En el Ejecutivo español también restan importancia al alcance práctico de las amenazas del presidente estadounidense y consideran que forman parte de una estrategia de presión política en el marco de las negociaciones sobre el nuevo compromiso de gasto de la OTAN. Aun así, reconocen que el tono empleado por Trump supone una escalada sin precedentes hacia un aliado europeo y evidencia el deterioro de la relación política entre ambos gobiernos.
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Sin embargo, en los últimos días el gabinete de Sánchez se mostraba dispuesto al choque frontar con La Casa Blanca a causa del gasto en Defensa. Frente a la ofensiva verbal de Donald Trump, que según el Ejecutivo, busca presentar a España como un aliado que no asume su parte de la carga en la defensa colectiva, La Moncloa contrapone los informes de la propia OTAN. Sostienen que el debate no puede limitarse al porcentaje de gasto, sino que debe medirse también por las capacidades militares que aporta cada país a la Alianza.
En los pasillos recuerdan que las evaluaciones técnicas elaboradas por la OTAN sitúan a España entre los aliados que más han reforzado sus capacidades militares en los últimos años. A su juicio, las críticas procedentes de Washington no reflejan el análisis interno de la Alianza y reducen un asunto mucho más complejo a una cuestión puramente presupuestaria, obviando otros indicadores que también forman parte de los compromisos adquiridos por los socios. En este contexto, retan implícitamente a la Administración estadounidense a fundamentar sus acusaciones sobre un supuesto incumplimiento español. La hipotesis que se maneja es que esas afirmaciones no encajan con las conclusiones que manejan los propios organismos de la OTAN y, por tanto, consideran que responden más a una estrategia política que a una valoración técnica.

Bruselas velará por los intereses de España
Por su parte, la Comisión Europea ha reclamado este martes Trump que respete los “compromisos” adquiridos en el acuerdo comercial que el pasado verano sirvió para enfriar la escalada arancelaria entre Washington y Bruselas. Al mismo tiempo, Bruselas advierte de que “siempre” protegerá los intereses de la Unión Europea y de sus Estados miembro. “La Comisión siempre velará por la plena protección de los intereses de la Unión Europea y de todos sus Estados miembro. Seguiremos abogando por un comercio transatlántico estable, predecible y mutuamente beneficioso para todos”, ha afirmado el portavoz de Comercio del Ejecutivo comunitario, Olof Gill, al ser interpelado por las palabras de Trump a su llegada a la cumbre de líderes de la OTAN que se celebra en Ankara.
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Cada vez que se ha planteado este escenario, el Ejecutivo comunitario ha recordado que las decisiones en esta materia se toman de manera conjunta y que un país tercero no puede fijar aranceles de forma selectiva contra uno o varios socios de la UE, sino que tendría que aplicarlos al conjunto de los Estados miembro o centrarse en una cesta de sectores concretos considerados sensibles para un país en particular.
Sin implicaciones para la OTAN
El Gobierno también rechaza que exista el menor indicio de una posible reducción de la presencia militar de Estados Unidos en las bases españolas, pese a las reiteradas amenazas lanzadas por Trump en las últimas semanas. Fuentes del Ejecutivo aseguraban, en conversaciones con periodistas antes del inicio de la cumbre de Ankara, que no han recibido ninguna comunicación ni detectado ningún movimiento que apunte a un repliegue de las fuerzas estadounidenses desplegadas en España. Según insisten, la cooperación bilateral en materia de defensa continúa desarrollándose con normalidad al margen de la tensión política generada por el debate sobre el gasto militar.
Trump no solo escenificó su enfado con España, a la que calificó de "hostil" por lo que considera una inversión insuficiente en seguridad y defensa, sino que también aprovechó su comparecencia para cargar contra otros socios de la Alianza. En un discurso especialmente duro, el presidente estadounidense llegó a referirse a varios dirigentes europeos como "mala gente", reprochándoles que, durante años, Estados Unidos haya asumido un esfuerzo financiero desproporcionado para garantizar la seguridad del continente.

Eso sí, Rutte ha salido en defensa del Ejecutivo español al afirmar que ha hecho un "gran esfuerzo" al superar el 2% mínimo de gasto en seguridad fijado por los aliados, pese a reconocer que se mantienen "problemas que hay que solventar". Un logro que el neerlandés atribuye directamente al presidente norteamericano: "si no estuvieras tú no habrían llegado".
Sus palabras vuelven a situar a España en el centro de la tensión política de la cumbre de Ankara y anticipan que el debate sobre el reparto del gasto en Defensa seguirá condicionando las relaciones entre Washington y varios aliados europeos durante los próximos meses. La presión de la Administración estadounidense para elevar las inversiones militares continúa aumentando, mientras el Gobierno español mantiene que cumplirá con sus compromisos de capacidades, pero sin aceptar un porcentaje de gasto que considera arbitrario e innecesario.