Tras el referéndum en el que Islandia decidió congelar las expectativas de un acercamiento a la Unión Europea, Bruselas busca reforzar su posición en el Ártico. Esta vez, el movimiento pasa por Groenlandia, territorio autónomo del Reino de Dinamarca y pieza cada vez más relevante en el tablero geopolítico, energético y de materias primas. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha viajado hasta Nuuk para anunciar el desembolso de 200 millones de euros destinados a financiar áreas como la educación y la pesca, pero también la conectividad, la energía hidroeléctrica y el acceso a materias primas.
La iniciativa se produce en un contexto marcado por el incremento de la presión geopolítica sobre Groenlandia y por las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre la integridad territorial de la isla. La ofensiva política de Washington obligó a la Unión Europea a elevar el perfil de su estrategia para el Ártico y a reforzar su discurso sobre la soberanía, la seguridad y la autonomía estratégica de sus socios en la región.
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De hecho, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, llegó a convocar a los Veintisiete jefes de Estado y de Gobierno a una cumbre extraordinaria el pasado mes de enero para reafirmar el compromiso comunitario con Groenlandia, Dinamarca y el conjunto del Ártico. Ahora, las declaraciones políticas que resonaron entonces en la capital europea comienzan a transformarse en partidas económicas y proyectos concretos sobre el terreno.
Una asociación con dimensión estratégica
El Ejecutivo comunitario se ha comprometido con un nuevo paquete de asociación en el marco de Global Gateway, la estrategia europea de inversión y conectividad exterior, por valor de 200 millones de euros, que se desplegará durante este año y el próximo.
“Hoy regreso para ofrecer resultados reales de nuestra estrecha cooperación”, ha declarado Von der Leyen desde Nuuk este lunes. La presidenta de la Comisión confía en que los recursos permitan “crear nuevas oportunidades” y consolidar “una UE fuerte y comprometida tanto en Groenlandia como en el Ártico”. “Groenlandia es un aliado estratégico y un amigo de confianza”, ha sentenciado. Groenlandia, Dinamarca y la Unión Europea han firmado además una declaración conjunta que establece las bases para profundizar en su relación y fortalecer la agenda común de inversión, el diálogo político y los intercambios interpersonales. El documento reafirma una asociación sustentada en “valores e intereses compartidos” y reconoce la creciente importancia estratégica del territorio.

La intención de Bruselas es ampliar la cooperación en ámbitos considerados prioritarios para la autonomía y la resiliencia europea: educación y formación, infraestructuras, materias primas sostenibles, producción de energía limpia, conectividad digital, turismo sostenible, vivienda, investigación e innovación, pesca y acción climática. El objetivo trasciende, por tanto, la cooperación económica convencional. Para la Unión Europea, Groenlandia concentra varios de los elementos que determinarán su capacidad de competir y garantizar su seguridad económica durante las próximas décadas: recursos naturales, energía, infraestructuras críticas, conectividad y acceso a cadenas de suministro estratégicas.
Satélites, datos e inteligencia artificial
La dimensión digital ocupa también un espacio destacado en la nueva relación. La Comisión Europea ha puesto en marcha este lunes un proyecto de conectividad destinado a respaldar la expansión de las capacidades satelitales en Groenlandia mediante proveedores europeos durante los próximos años. Según fuentes comunitarias, la iniciativa permitirá mejorar la fiabilidad y resiliencia de las conexiones digitales, especialmente en los asentamientos más remotos de la isla. La conectividad adquiere una importancia adicional en un territorio caracterizado por su enorme extensión geográfica, su baja densidad de población y unas condiciones climáticas que dificultan el despliegue de infraestructuras convencionales.
Bruselas estudia además extender a Groenlandia su apuesta por los centros de datos, considerados infraestructuras necesarias para el desarrollo de una capacidad europea propia en inteligencia artificial. La Comisión plantea esta posibilidad “a medida que se desarrollen la energía y las infraestructuras digitales necesarias”, vinculando así el despliegue tecnológico a la disponibilidad de electricidad y redes de conectividad.
Signed! Our 🇪🇺🇬🇱🇩🇰 Joint Declaration.
— Ursula von der Leyen (@vonderleyen) September 7, 2026
It reflects a clear choice by Greenland to strengthen ties with the EU.
In order to protect its values, freedom and interests.
Europe is making a choice too.
To be more present and more engaged in Greenland and in the Arctic. pic.twitter.com/BGj0ngeWgq
La operación conecta directamente con una de las prioridades estratégicas de la UE: reducir sus dependencias externas en tecnologías críticas y garantizar las condiciones materiales para desarrollar capacidades propias en inteligencia artificial, computación y servicios digitales.
Materias primas y energía
El nuevo capítulo de la relación también se materializará en proyectos mineros vinculados a la industria comunitaria, bajo criterios de sostenibilidad. Los Veintisiete prestarán apoyo mediante análisis técnicos y la intermediación con potenciales inversores, con el objetivo de contribuir a crear cadenas de valor más sólidas e integradas.
El acceso a materias primas estratégicas constituye uno de los principales intereses europeos en Groenlandia. La isla cuenta con recursos minerales relevantes para sectores vinculados a la transición energética y tecnológica, en un momento en el que Bruselas intenta reducir su dependencia de terceros países para garantizar el suministro de determinados materiales críticos. La energía representa el otro gran eje de la estrategia. A través de sistemas híbridos basados en energías renovables en pueblos y asentamientos, la UE pretende reforzar la viabilidad y resiliencia del suministro energético local.
En paralelo, Bruselas y Groenlandia estudian apoyar la ampliación de la central hidroeléctrica de Buksefjord, la principal instalación hidroeléctrica del territorio, con el objetivo de responder al incremento de la demanda eléctrica en Nuuk.
Con este paquete de medidas, la Unión Europea busca convertir su respaldo político a Groenlandia en una relación económica, energética y tecnológica de largo recorrido. En un Ártico cada vez más disputado por Estados Unidos, Rusia y otras potencias, Bruselas pretende consolidar su presencia mediante inversión, infraestructuras y acceso a recursos estratégicos. El objetivo ya no es únicamente acompañar a Groenlandia, sino asegurar un papel europeo en una de las regiones que concentrará buena parte de la competencia geopolítica de las próximas décadas.