Naciones Unidas ha mostrado este martes su "profunda consternación" por la muerte o desaparición de cerca de 145 personas tras el hundimiento, la semana pasada, de varias embarcaciones frente a las costas de Mauritania cuando trataban de alcanzar territorio europeo en las Islas Canarias.
El portavoz de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), Matthew Saltmarsh, ha señalado en un comunicado que entre las víctimas se encontraban refugiados y migrantes, subrayando que estos siniestros en una travesía "extremadamente peligrosa" vuelven a evidenciar "el elevado coste humano de estas rutas".
Ha precisado que entre el 14 y el 18 de junio se llevaron a cabo tres operaciones de rescate y desembarco en la ciudad costera de Nuadibú, en Mauritania, en las que fueron auxiliadas 387 personas. Sus equipos estuvieron presentes "para asistir a las personas supervivientes e identificar a quienes pudieran necesitar protección internacional".
Saltmarsh ha indicado que "uno de los incidentes más trágicos" tuvo lugar con una embarcación socorrida el 18 de julio, sobre la que existen informaciones que apuntan a que 143 personas murieron o siguen desaparecidas, mientras que únicamente 38 lograron sobrevivir tras pasar cerca de 25 días a la deriva desde su salida de Gambia con destino a las Islas Canarias.
"Entre las personas supervivientes hay dos menores que perdieron a todos sus familiares durante la travesía y que se recuperan en el hospital junto a otras personas rescatadas", ha destacado el portavoz de ACNUR, que ha añadido que también se ha confirmado el fallecimiento de otra persona que viajaba en otra barca cuyos ocupantes arribaron a puerto el 14 de julio.
En esta línea, ha insistido en que "estos hechos recuerdan con crudeza que, pese a los esfuerzos sostenidos de las autoridades costeras y las organizaciones humanitarias por salvar vidas, la ruta atlántica entre África occidental y Canarias sigue siendo una de las más mortíferas del mundo".
"Las largas distancias, las condiciones imprevisibles del océano, las embarcaciones precarias y sobrecargadas y la dificultad para acceder a rescates a tiempo siguen haciendo de esta una de las rutas más letales", ha afirmado Saltmarsh, quien ha señalado, no obstante, un descenso del 61% en las llegadas a las Islas Canarias respecto a 2025, a fecha del 15 de julio.
"Estos incidentes ponen de relieve los riesgos persistentes a los que se enfrentan las personas refugiadas y migrantes que intentan llegar a Europa, muchas de las cuales emprenden la travesía desde puntos situados a más de 2.000 kilómetros de su destino", ha recalcado.
El portavoz ha detallado que las principales rutas marítimas hacia Europa han contabilizado más de 40.000 llegadas en lo que va de 2026, frente a las 65.407 registradas durante el primer semestre de 2025, al tiempo que ha alertado de que "las muertes y desapariciones en el mar continúan produciéndose a niveles alarmantes".
"Muchos de estos incidentes ocurren lejos de la atención pública y, en algunos casos, terminan con embarcaciones enteras desapareciendo sin dejar rastro", ha explicado, remarcando la necesidad de "redoblar los esfuerzos para abordar las causas profundas que empujan a las personas refugiadas y migrantes a emprender estas peligrosas travesías".
"Al mismo tiempo, resulta imprescindible facilitar un mayor y más rápido acceso a vías legales, mediante un aumento de las plazas de reasentamiento, más oportunidades de movilidad laboral y vías de acceso a la educación como alternativas a los peligrosos cruces marítimos", ha concluido.
En paralelo, las autoridades de Mauritania, uno de los principales puntos de salida de la ruta del Atlántico, han informado en las últimas semanas de la interceptación de varias embarcaciones con cientos de personas a bordo, en un contexto de incremento de las travesías en los últimos años, con las Islas Canarias como destino prioritario.
La Organización Mundial para las Migraciones (OIM) recoge en su página web que alrededor de 6.600 personas han muerto o han sido dadas por desaparecidas desde 2014 en esta ruta, una cifra solo superada por los datos del desierto del Sáhara, donde se han documentado más de 7.100 fallecidos y desaparecidos.